Un diván en Túnez’ de Manele Labidi es una comedia sofisticada encabezada por la carismática actriz franco iraní Golshifteh Farahani, protagonista de “Paterson”, que retrata en tono de humor el Túnez moderno, lleno de contrastes, pleno de vitalidad y humor.

Por María Eugenia Román

UN DIVÁN EN TÚNEZ
DIRECTORA : MANELE LABIDI
DISTRIBUIDORA : CARAMEL FILMS

Después de estudiar varios años en Francia, Selma (Golshifteh Farahani) abre su propia consulta psiquiátrica en un popular suburbio de Túnez. Ha pasado poco justo desde la revolucion social y politica de la Primavera Arabe, en el año 2012 después de la caída del dictador Zine El Abidine Ben Ali.

Selma intenta ejercer su profesion para ayudar a los ciudadanos a gestionar el estrés de los cambios sociales y culturales. En su despacho la terapeuta tiene una foto de Freud.

La directora Labidi toma como pretexto el diván para hablar del propio viaje de la mujer protagonista la actriz franco irani Farahani que a menudo se pregunta en la película de por que ha viajado a Túnez, y no sabe si es francesa o tunecina.

Pero además Selma no ha podido conseguir su titulo de psiquiatra y choca con la lentitud y burocracia tunecina. La película araña la superficie de los conflictos que plantea.

Hay mucha ligeresa y humor para tratar los traumas y problemas que traen los variados pacientes al diván de la doctora, como la homosexualidad o la transexualidad.

En realidad, ‘Un Diván en Tunez” es una comedia ligera, con mucho humor que intenta psicoanalizar a un país. Y pensamos que es la película que le hubiera gustado dirigir a Woody Allen si fuera mujer. La peli, totalmente recomendable; ya se se puede ver en cines de España, obtuvo el Premio del Publico en la Jornada de Autor del Festival de Venecia en 2019.