El escritor argentino, Juan José Sebreli, presentó en Madrid en 2008 “Comediantes y mártires”. Es una obra polémica que no deja títere con cabeza, especialmente critica a Diego Armando Maradona, y que ganó el Premio Debate-Casa de América de ensayo iberoamericano hace 12 años.

El ensayo parte de la premisa de que “todo personaje es susceptible de ser transformado en mito”.

Para Sebreli, los orígenes difíciles, el azar, las circunstancias históricas y unos rasgos personales carismáticos unieron a personajes tan dispares como Carlos Gardel, Evita Perón, el “Che” Guevara y Maradona y se transformaron en mitos nacionales argentinos que han extrapolado fronteras.

“Si bien es necesario tener la locura suficiente para querer ser una figura destacada, es necesario que se den unas condiciones personales e históricas adecuadas, además del azar, para que nazca un mito”, declaró en Madrid el pensador y filósofo.

Juan José Sebreli señaló que el futbolista Diego Armando Maradona es otro de los mitos “deleznables” . Este encarna “lo que no debe ser un deportista: drogado, desordenado, no disciplinado. Quien transgrede sistemáticamente la máxima “mens sana in corpore sano”.

El filosofo trasandino declaró que Maradona se diferencia de los otros tres mitos argentinos por ser “el primero que se dio a conocer en la era de la globalización. Así se convirtió en un ídolo mediático gracias a la TV”.

Diseccionó también al famoso cantante de tango Carlos Gardel quien para él era conservador; Evita, era una populista; y el Che Guevara, comunista. En cambio “Diego Maradona es un oportunista, que no tiene una ideología concreta”.

Sobre el Che explicó a agencias que no nació en una “familia de origen humilde ni ascendió por medios propios hasta alcanzar la fortuna y la fama. Ernesto Guevara era hijo de una familia de clase alta, aunque en decadencia y conflictiva”.

De esta manera, los tres ídolos (Gardel, Evita y Maradona) hacen “gran ostentación de su riqueza con sus ropas, joyas y fiesta. Mientras el “Che” Guevara se caracteriza por su ascetismo y pobreza, vistiendo incluso ropa rota y sucia”.

Eso sí no debemos engañarnos, advirtió Sebreli en 2008. Todos los ídolos “viven una vida de privilegio, muy desigual a la de las de las masas que les adoran”. Incluso en el caso de Guevara, ejercía “su autoridad con autoritarismo”.

En su estudio, Sebreli argumenta que pese a que los mitos son fenómenos de “masas populares, hoy en día también se da el caso de la “academización de los ídolos”. Puso como ejemplo el caso de Gardel, resucitado en los años 50 por los intelectuales argentinos. Pero la máxima argentina de este fenómeno es la “intelectualización de Evita”.

Recordó que tras la caída del Peronismo “hubo un intento de los militares y de los grupos antiperonistas de destruir el mito de Evita, que se transformó en el ídolo de los guerrilleros en los años 70, para después ser alzada a héroe por parte de la cultura de masas merced a la popular ópera dedicada a este personaje”.

Una sociedad en tiempos de crisis “acentúa la necesidad de crear ídolos”, concluyó Sebreli.

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