• Volkswagen es parte del lado oscuro. Así lo denunció Greenpeace desde el 2011 y el tiempo le ha dado la razón: La Agencia de Protección Ambiental de EEUU (EPA por sus siglas en inglés) ordenó a la empresa automotriz retirar casi 500.000 vehículos de circulación.
  • La EPA denunció que la empresa usaba un software muy sofisticado para ocultar las verdaderas emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) de algunos de sus modelos diesel. La propia empresa admitió que esto era así y que habría 11 millones de vehículos en el mundo con este software. El caso hizo que el presidente de la empresa alemana Martin Winterkorn renunciara a su cargo.
Volkswagen - Greenpeace  - lado oscuro

Volkswagen – Greenpeace – lado oscuro

Para Greenpeace “este escándalo nos muestra que la industria automotriz no tienen ningún problema en cometer un crimen para ocultar el peligro para la salud y el medioambiente que suponen los productos que manufactura. Y peligros hay, claramente. Las emisiones de NOx y sus derivados son causantes de enfermedades respiratorias como el asma”.

El vídeo que liberó Greenpeace en junio del 2011 juntaba a un grupo de niños disfrazados como los personajes de la Guerra de las Galaxias, quienes luchaban contra un coche de la empresa alemana.

El vídeo  ha vuelto a tomar actualidad y lleva más de un millón de reproducciones. Aquí os lo dejamos:

“Desde Greenpeace, hace años denunciábamos el lado oscuro de esta empresa y como ejercía presión para evitar que la UE alcanzara altos límites de reducción de emisiones”, recordó la institución ecologista.

Agregó que “frente a esta situación no hay excusas, la industria del motor y los gobiernos necesitan enfrentar el problema real detrás de este escándalo: la contaminación y la falta de habitabilidad en las grandes ciudades. Para esto hay que empezar a implementar soluciones reales en el transporte que implique un cambio tecnológico que se aleje de los combustibles fósiles hacia las energía renovables, una mayor ocupación en la utilización del automóvil y apoyar sobre todo el uso del transporte público. Básicamente un sistema inteligente, eficiente y 100% renovable como el que proponemos desde hace años en Greenpeace”.