Patricio Guzmán , una de las figuras fundamentales del cine documental latinoamericano, falleció a los 85 años en París. Su obra convirtió la memoria histórica de Chile en una materia cinematográfica de largo aliento.
Guzmán nace en 1941. Estudia cine en la Escuela Oficial de Cinematografía de Madrid. Con 30 años, en 1973 filma La Batalla de Chile, un documental épico de cinco horas sobre el proceso y final del Gobierno de Allende.
Tras el golpe de Estado del dictador Pinochet es detenido en el Estadio Nacional de Santiago, incomunicado y amenazado de fusilamiento. Abandona Chile en noviembre de 1973 sin antes salvar los rollos del emblemático documental. Estos los había ocultado, primero en la casa de un tío para que los militares no los encontraran. Luego los llevaría a la embajada sueca para que saliesen por barco al país escandinavo.
Entonces Patricio decide viajar a Europa para terminar la edición del documental . También vive en Cuba, España y Francia, donde residió hasta sus últimos días. Ahora descansa en paz.
Sin duda, desde La batalla de Chile hasta películas documentales posteriores como Nostalgia de la luz, El botón de nácar y La cordillera de los sueños, Guzmán fue ampliando su mirada: del registro directo del golpe de Estado y la dictadura hacia una reflexión más íntima sobre la memoria, el territorio, el paisaje y las heridas que permanecen en la sociedad chilena.
Con ‘Nostalgia de la Luz” recibió el Gran Premio otorgado por la Academia del Cine Europea en 2010. Su última obra « El Botón de Nácar » obtuvo el Oso se Plata en Berlín en 2015.
La partida de Patricio Guzmán representa una pérdida irreparable para el cine documental de América Latina y del mundo.
Su cine partió de una pregunta que terminó atravesando prácticamente toda su filmografía: ¿cómo recordar aquello que un país ha intentado olvidar?


