Los Pixies siguen incombustibles. Así quedó patente en el concierto que nos ofrecieron sobre el escenario de La Riviera de Madrid, uno de las últimas actuaciones que sirven para cerrar su gira europea en la que han colgado el sold out sin despeinarse.
Por la Mujer Ballena
También, un concierto para demostrar que siguen en forma, creativamente hablando, y que aún tienen cosas valiosas que entregar a sus fans más allá de recuperar la popularidad que en su momento perdieron en favor del grunge, movimiento del que fueron precursores sin duda alguna.
Sin pausas, sin aliento y sin interacción con el público

Bajo una luz tenue, Black Francis, Joey Santiago, Paz Lenchantin y David Lovering ofrecieron más de 2 horas de recital en los que hicieron un recorrido por toda su discografía, sin pausas, sin aliento, sin interacción con el público. Hasta 40 temas sonaron en el concierto de Pixies. Canciones que hicieron vibrar en momentos clave a la audiencia, parte de la cual hizo un tímido pogo, y que le llevaron desde los parajes del rock alternativo, pasando por el punk y la música de surf.
Precisamente, en esta variedad de registros y en la estrategia para disparar los grandes temazos en el instante oportuno, residió el secreto del concierto de Pixies para evitar el aburrimiento del público, que en ciertos momentos se hizo patente con algunos silbidos que emergieron de la masa.
El concierto de Pixies sirvió de presentación para su último trabajo, «Beneath the Eyrie», el cual interpretaron íntegramente. Pero Francis y los suyos supieron intercalar temas de «Doolitle», «Surfer Rosa» de su primera época o «Head Carrier», de su segundo renacer, desatando el frenesí.
UN GRAN KARAOKE
Por momentos el auditorio se convirtió en un gran karaoke al son de canciones que ya se han convertido en himnos como ‘Gouge away’, ‘Vamos’, ‘Where is my mind’, ‘Bone machine’, ‘Wave of Mutilation’, ‘Here comes your man’, ‘Isla de Encanta’, ‘Caribou’ o los covers ‘Cecilia Ann’ (Surftones) y ‘Winterlong’ (Neil Young).
Sin olvidar, pequeñas joyas de su último disco como ‘St. Nazaire’, ‘Catfish Kate’ o ‘Silver Bullet’.
Sin embargo, la locura en el concierto de Pixies se desató con Debaser y Gigantic, con momento de brillo para Lenchantin, totalmente integrada en la banda. Broche dorado para una noche que a los nostálgicos nos devolvió, durante un ratito, a aquella época en que la música venía con mensaje.



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