El filme de Gus Van Sant, Mi Idaho privado, desembarca en la plataforma streaming Netflix cuando cumple 19 años desde su estreno en cines. Su éxito cambió la vida de sus protagonistas: River Phoenix y Keanu Reeves, quienes se convirtieron en idolos juveniles, sobre todo de la cultura indie.

El filme es una obra maestra, shakesperiana, dickeriana, teatral con actuaciones alucinantes de todo el reparto, que se estrenó un 10 de julio de 1991. Van Sant creó un clásico independiente del cine gay. Pero también mostró una historia de la amistad y el compromiso que adquieren las personas entre sí cuando necesitan un grupo de protección.

My Own Idaho Private nos presenta la vida de Mike, personificado en un sensible y actorazo River Phoenix, quien sufre narcolepsia. Vive y se prostituye en las calles de Seattle y en Portland (Oregón), donde la pobreza y la violencia va en aumento gracias al legado del gobierno neoliberal de Ronald Reagan, que ha dado pasó al de George Bush padre.

En una de las visitas a sus “clientes” conoce a Scott (Keanu Reeves), un niño rico que ha elegido la calle y la prostitución para molestar a su padre. Hay conexión entre ambos y hace buenas migas con él. Este le presenta a un séquito de personas que intenta sobrevivir en un infierno de desamparo. Son jóvenes que tiene una vida dura, donde hay engaños, drogas, mentiras, prostitución y mucho sufrimiento.

Eso sí, la buena relación y las bromas entre ambos personajes relaja la oscuridad que somete a los jóvenes que luchan en la calle y les hace viajar a la tierra de Mike, Idaho, para buscar a su madre y develar un secreto surrealista.

Gus Van Sant demuestra con este filme que es un director alucinante, cercano, directo y sin filtros. Muestra la realidad sin influencias hollywoodenses. Si bien luego ha seguido sorprendiendo con películas como El indomable Will Hunting, Mi nombre es Harvey Milk o Elephant, sobre la masacre en el instituto Columbine. Sin embargo, Mi Idaho Privado, no tiene parangón. Es una obra maestra de principio a fin, con climx por todos lados y con una fuerza expresiva que nos deja atónitos.

Phoenix es el gran actor de la película pero no desentonan otros como Reeves, Flea, Udo Kier (alemán), ni William Richert (Bobo Pigeon, padre adoptivo de la manada de desamparados) ni James Russell, hermano de Mikey.

River Phoenix, hippies y drogas

Sin duda, el personaje de Mikey que interpreta River Phoenix es, en cierta forma, su vida. Nacido al interior de una familia que estaba adscrita a una secta religiosa, Hijos de Dios, que acaparaba acólitos via el sexo, viajó junto a sus padres y hermanos por toda latinoamérica impartiendo el credo y según cuentan algunas biografías, se prostituyó. Luego volvieron a USA y se metieron en el show businnes.

Phoenix comenzó a destacar por su gran calidad actoral en Costa Mosquito, Cuenta Conmigo, Little Nikita. Su gran salto al estrellato llegó con la peli de Gus Van Sant donde ganó la copa Volpi.

Luego aparacieron las drogas, las fiestas, la exposición de la que intentaba escapar. Un 31 de octubre de 1993 River Phoenix, con 23 años muere en las puertas del pub The Viper Room, que era de Johnny Depp. Al caer desplomado, Joaquin Phoenix y su hermana Rain, que le acompañaban piden ayuda. Ya es tarde cuando llega la ambulancia. La sobredosis de más de cinco drogas le habían matado: cocaína, morfina, sedante Valium y marihuana.

De esta manera, se tejió un halo de misterio y fascinación para un actor y un filme independiente que no te puedes perder y que envejece cada día mejor. Larga vida a River y a Gus Van Sant.