Hyeonseo Lee escapó de Corea del Norte con 17 años, aprovechando que su casa quedaba en un pueblo cercano a la frontera con China. Lee vivió en la clandestinidad y tras conocer el capitalismo chino se dio cuenta de la ignorancia de la historia, de la política y de la geografía en la que siempre ha vivido en su país.
Aprovechando sus vivencia Lee escribió sus memorias ‘La chica de los siete nombres’ (Ediciones Península) y que presentó en Madrid.
Hyeonseo Lee no tiene dudas: el final del régimen de la dinastía Kim está por venir y por fin la unificación con Corea del Sur será posible. Además no duda que este hecho ocurrirá, aunque espera que el contacto y un mayor conocimiento entre los coreanos permitan minimizar el caos y su impacto.
Lee escapó de Corea del Norte para confirmar si su país era tan lindo como lo pintaba el dictador y la educación estalinista que le daban en la escuela. Tras superar las fronteras de China pudo llegar a la Corea capitalista. Tras convencer a los servicios de Inteligencia surcoreanos, Hyeonseo se encontró con una pequeña ayuda económica, un pasaporte y toda una nueva vida por delante, la tercera.
En su libro, Lee advierte que «no existe Corea a secas», y que su arraigo o la felicidad de su infancia marcan la personalidad. Además, asegura que una gran mayoría de los norcoreanos sí lloraron de verdad la muerte del fundador de Corea del Norte, Kim Il Sung, el 8 de julio de 1994.
También precisa que la hambruna que diezmó en los años noventa a la población y el mayor conocimiento del mundo exterior por los norcoreanos ha golpeado la lealtad al régimen, que es implacable con los disidentes.
En estos momentos, Lee dedica su tiempo a viajar y explicar sus vivencias, de allí donde huyó y donde el refrán reza que «en el cielo de Corea sólo creemos en una estrella», que no es otro que el eterno presidente Kim Il Sung. Según contaba la biografía recogida en la web oficial del Gobierno de Corea del Norte, y que ya ha sido retirada, era que el sobrenatural de Kim Jong Il no defecaba jamás en su vida.
La información es poder. Así de convencida está Lee ya que en su opinión una mayor información del mundo exterior en el interior de Corea del Norte será la causa del final del régimen norcoreano.
Lee cree que los «culebrones televisivos» son el arma que permitan superar el desconocimiento de la realidad exterior y quebrar la ignorancia.



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