El documental chileno ‘La Once’ (Tea Time) de la directora Maite Alberdi, ha sido la gran sorpresa del festival DocumentaMadrid, que se realiza entre el 1 de mayo y el 10 de mayo. Este narra la historia de cinco ancianas que se reúnen para tomar el té, una vez al mes, desde hace 60 años.
La frescura de las actrices como los temas universales que deciden abordar en su reunión mensual, entretienen y sacaron muchas carcajadas a los espectadores españoles. ‘La Once’ ya ganó el festival de documentales Sanfic, en Chile. En junio se estrena en cines de Chile y en la Televisión canadiense y norteamericana.
El documental ‘La Once’ muestra a cinco mujeres mayores que han tomado el té juntas todos los meses durante los últimos 60 años, desde que terminaron el instituto. Aunque sus personalidades son muy distintas, han estado juntas tanto tiempo que pueden perdonarse entre ellas cualquier cosa.
Juntas, recuerdan los viejos tiempos y reflexionan sobre temas más actuales. Riéndose, leen en voz alta un libro de labores domésticas, llegando a la conclusión de que las cosas no han cambiado tanto en lo que se refiere a las relaciones hombre-mujer.
REUNIÓN DE MUJERES EN LA ONCE
La cineasta Maite Alberdi señala que lo que le llamó la atención de la reunión de estas mujeres mayores es que en muchas ocasiones no se llevaban bien pero en la hora del té podían aguantarse sin pelear.
«Ellas estaban encantadas con ser filmadas. Luego al pasar los meses ni se daban cuenta que estábamos filmando su reunión y terminamos siendo parte del inmobiliario, lo que ayudó a que ellas se soltaran y mantuvieran la frescura de sus reuniones».
Alberdi explica que esta generación es muy criticada en los tiempos actuales por su conservadurismo y ultraderechismo pero no se le puede juzgar .
«Siento que hay una clase alta poco retratada y además, que se rechaza. Creo que debemos entender su proceso de vida. A ellas las criaron de una manera y debemos entenderlo así. No les podemos exigir nada, no las podemos cambiar ni rechazar. No tuvieron opción a elegir. Ahora las mujeres tenemos mucho más libertad. Creo que esta reunión revela que los chilenos venimos de esta generación y deberá pasar mucho tiempo para evolucionar a una mayor diversidad. En Chile, la familia educa y no el colegio».
Apunta Alberdi, que la hora del té, ‘La Once’, está siendo una reunión en extinción. Las mujeres chilenas ya no se reúnen en la casa. El lugar de conversación actual es el happy hour.
«Los privados no apoyan la cultura en Chile»
Sobre el estado del documental chileno, Alberdi dice que «es muy diverso. Muy creativo y lo bueno es que no se impone ningún modelo de creación. Asimismo los creadores no tienden a copiar sino que intentan generar innovación».
Sin embargo critica que es difícil estrenar los documentales en la televisión abierta chilena y que el canal público es más bien «privado» … «no tenemos espacios en la tv nacional y cuando quieren pasarlo ellos te piden que les regales el documental….Pero dinero para realities si tienen».
La gestión cultural chilena va en aumento año a año. La ley de financiamiento que le apoya ya tiene casi 15 años de vida. Desde que llegó la democracia al país hay mucha creación artística.
«Es verdad que hay muchos privilegios en cuanto a financiamiento público y que no se imponen criterios ideológicos. Pero lo que no hay es financiamiento privado. La cultura no debe depender sólo de lo público. En Chile hay una deuda grande desde el sector privado ya que no apoyan la cultura. El empresario no entiende que apoyar a la cultura tienen un gran poder en cuanto a imagen frente al país pero ellos lo ven como ganancia y sólo quieren resultados a corto plazo».
CORRUPCIÓN EN CHILE
Sobre los casos de corrupción que afectan a los políticos de todo el espectro politico del país sudamericano, Alberdi dice que hay un «descontento total en la ciudadanía. No se investiga en forma transparente y eso molesta a todos. Hay un gran problema frente al financiamiento ilegal de las campañas de los políticos y es que la mayoría de ellos no quieren salud ni educación pública pero si les gusta que el dinero público les ayude a llegar al poder. Al parecer pagar impuestos no vale nada en Chile y lo público no funciona para el ciudadano pero lo público su sirve para financiar campañas políticas».
Además, lo peor de todo para la cineasta chilena es que el político no asume su error, lo justifica. Eso da «más rabia».



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