El historiador inglés, Antony Beevor, vuelve con la historia que más le gusta: la Segunda Guerra Mundial. Tras los éxitos de sus libros anteriores como ‘El día D’, ‘Berlín’, ‘Stalingrado’ o ‘Un escritor en Guerra’ sobre el corresponsal de guerra ruso Vasili Grossman, ahora Beevor nos da a conocer la brutalidad y la dureza del clima que se vivió  durante los combates de la batalla de las Ardenas.

Antony Beevor presentó en España su nuevo libro “Ardenas 1944. La última apuesta de Hitler” (Editorial Crítica). En sus páginas se lee la polémica después de informar de posibles crímenes de guerra de las tropas norteamericanas.

Beevor declaró que ” fusilar a prisioneros es un crimen de guerra pero en todas las guerras sucede. La matanza como venganza de unos 65 prisioneros alemanes en Chenogne ha sido silenciada en Estados Unidos”.

El escritor señaló también que tanto el general bradley como Simpson alentaron las 43 ejecuciones sumarísimas perpetradas por los norteamericanos. La acción se produjo tras conocerse la muerte de 80 prisioneros estadounidenses en la localidad de Malmedy, a manos del grupo de combate SS Peiper del Ejército alemán. La fuente de este hecho fue encontrada en el diario del General US Patton.

LAS ARDENAS, EL MOVIMIENTO INÚTIL DE HITLER

La ofensiva de Ardenas fue el último e inútil movimiento de Adolf Hitler. Aunque generó muchas bajas en las tropas aliadas a quienes pilló desprevenidos.  Sin embargo, los aliados lograron recuperarse del ataque y rompieron el cerco creado por Hitler, que quería dividir a las fuerzas británicas y estadounidenses, tomando Amberes. 

Hitler también quería forzar una negociacon para un tratado de paz en favor del Eje. Pero no sucedió y la derrota en Bélgica determinó el derrumbamiento de las defensas alemanas en el frente oriental.

Las páginas del Ardenas 1944 sumergen al lector a una tierra oscura, gélida y depresiva en los bosques de Hürtgen, alrededor del pueblo de Bastogne. Aquí las fuerzas norteamericanas esperan sin casi suministros el brutal ataque nazi. 

Para Beevor se ha infravalorado el aporte de las tropas estadounidenses en la 2da guerra mundial y su gran moral que logró liberar a Europa de la barbarie.

Por su parte, un connacional es ‘machacado’ por Beevor. El mariscal de campo británico Bernard Montgomery, XII grupo de Ejércitos, según el escritor inglés, era el soldado más odiado entre los generales aliados. Especialmente por su insaciable búsqueda de éxito militar y por intentar figurar para quedar en la historia .

Asimismo, su ambición le condujo al aislamiento y provocó la derrota política del Reino Unido en la campaña de las Ardenas, destacó el historiador.

Lee en este link la entrevista a Beevor sobre su libro de Vasili Grossmann.