La muestra De Chagall a Malévich: el arte en revolución presenta un completo recorrido por los movimientos artísticos y la vanguardia rusa. Este movimiento en las primeras décadas del siglo XX rompieron con los moldes establecidos en Rusia.

Marc Chagall, Kazimir Malévich, Vassily Kandinsky, Natalia Goncharova, Liubov Popova, El Lisitski, Jean Pougny o Alexandr Ródchenko son algunos de los autores reunidos en la exposición que estará abierta hasta el 5 de mayo en la Sala Recoletos en Mapfre de Madrid.

La alucinante exposición da la oportunidad de recorrer a través de 92 excelentes obras de 29 artistas. Todos ellos se adelantaron a la modernidad de un modo nunca visto antes en Rusia a principios del siglo XX.

Vassily Kandinsky
Dos jinetes y figura reposando, 1909-1910
© Vassily Kandinsky,VEGAP, Madrid, 2018 © Merzbacher Kunststiftung, Suiza

Reacciones contra el academicismo burgués

También es interesante la presencia en la expo de varias mujeres artistas como Natalia Goncharova y Liubov Popova. El trabajo de ellas resultó fundamental en el desarrollo de las vanguardias rusas previo y posterior a la Revolución de Octubre.

Los pintores Marc Chagall y Kazimir Malévich representan dos polos en las innovaciones de la vanguardia pictórica. Cuando el nuevo clasicismo y el neoprimitivismo nacen como movimientos nacionales, combinan el renovado interés en las formas tradicionales del arte popular ruso con las técnicas pictóricas del posimpresionismo.

Las diferencias entre los dos autores que enmarcan la exposición se señalan aquí mediante una serie de obras de Malévich en diálogo con otras de Chagall. Mientras el primero se fija en imágenes típicas del campesinado ruso, Chagall aprende del lenguaje visual del fauvismo y del cubismo. Para luego aplicarlo de forma personal a temas locales relacionados con Vítebsk, su ciudad de origen, y con las comunidades judías de Europa del este.

La imagen rural se vuelve urbana en la siguiente sección, dedicada al cubofuturismo y al rayonismo. Artistas como Liubov Popova o Natalia Goncharova combinan los distintos puntos de vista del cubismo francés con la energía y el enfoque urbano del futurismo italiano.

El rayonismo, desarrollado principalmente por Mijaíl Larionov, descompone el tema en formas de líneas oblicuas, en rayos de luz de diferentes tonalidades que tratan de reflejar la energía contenida de los objetos. Así se abre el camino a una de las aportaciones fundamentales de la vanguardia rusa al arte moderno. La apuesta por las formas más radicales de la abstracción, desde su vertiente más lírica y colorista de Kandinsky a la geometría de Liubov Popova que se integran en la sección “Camino a la abstracción”.

Liubov Popova
Arquitectura pictórica, 1916

En tanto, el suprematismo fue una forma de arte no figurativo que buscaba la pura sensibilidad. Ello lo lograría a través de la abstracción geométrica, un avance de enorme influencia para el arte posterior hasta la actualidad. En sus inicios el constructivismo se vio muy influido por el suprematismo. Pronto se alejó de este movimiento y de su contenido espiritual en favor de un arte más funcional. Los constructivistas reclamaron así la eliminación de la pintura de caballete, en favor de un arte de producción.

El recorrido continúa con la llamada Escuela de Matiushin. Que debe su nombre al pintor y compositor Mijaíl Matiushin, que busca, al igual que ya había intuido el cubismo, trascender la tridimensionalidad para alcanzar la cuarta dimensión.

Realismo socialista, la vanguardia rusa desaparece

De Chagall a Malévich: el arte en revolución, expo en Mapfre
Iliá Mashkov
Modelos en el estudio, 1916
[Models in the Studio]
Óleo sobre lienzo, 147 × 155,5 cm
Colección Ekaterina & Vladimir Semenikhin

Con la llegada al poder de Stalin y la implantación de nuevas formas de gobierno que giran hacia el totalitarismo, el mundo al que la vanguardia artística aspiraba se desvanece. El realismo socialista, que cobrará fuerza como arte de estado en los años treinta, ofrece imágenes de lectura fácil de la vida soviética.

Las vanguardias rusas buscaban su aplicación a todos los ámbitos de la vida por lo que establecieron un fértil diálogo con la literatura y el diseño editorial.

Entrada general: 3 €

Gratuito: lunes de 14:00 – 20:00 h

Fotos: Fundación Mapfre