El escritor chileno Rafael Gumucio visitó Madrid y Barcelona para presentar su nueva novela ‘Mi abuela, Marta Rivas González’, la historia de una señora irreverente, estrafalaria que renuncia ideológicamente a su clase pero no a los lujos que representan a una aristocracia andina fracasada tras la caída de Salvador Allende.

Sin embargo, esos ideales republicanos europeos han vuelto a resurgir con las protestas de los jóvenes chilenos por una educación y salud pública.

Por Emilio Leighton V

Camino con el sol en la cara hacia la estatua de La Cibeles de Madrid pensando si Rafael Gumucio sigue teniendo la misma personalidad. Si mantiene la misma gracia, inteligencia, conversación, o tartamudez que le da su impronta.

Sin duda, hay una característica que siempre he admirado del humorista de Gumucio: la capacidad de soltar sarcasmos tan potentes que te sacan risas a carcajadas, esos mismos que le hicieron famoso en Chile con los programas de tv ‘Plan Z’ y ‘Gato por Liebre’, y que plasmó con crudeza también en el suplemento satírico The Clinic.

Al estrecharle la mano compruebo que Rafael viene con cara de trasnochado. Me lo confiesa. Lleva casi una semana de juerga con sus amigos en Barcelona, entre ellos, el escritor Alejandro Zambra, muchos de los cuales conoció cuando vivía en tierras catalanas en su época de escritor en cierne.

El agua, la cola corren a caudales, y el profesor de Castellano (44 años) debe preparar (si duerme algo) la conferencia en Casamérica para presentar su nuevo libro sobre su abuela, Marta Rivas González

El poco tiempo que tiene se lo regala a EurolatinpressCultura.com para conversar de varios temas: su libro, Chile, la literatura, y un poco más de Chile.

RAFAEL GUMUCIO por suerte sigue siendo el mismo….. nada ha cambiado…

-Rafael, hubo muchas críticas a tu anterior trabajo ‘La deuda’ en Chile. Ahora con ésta autobiografía de tu abuela has tenido de nuevo el beneplácito de la “policía literaria”, como en ‘Memorias prematuras’. ¿Crees que es más fácil contar tu vida o la realidad que has vivido, más que hacer ficción?
-La verdad es que yo he creado varios personajes en la novela sobre mi abuela. Uno es Rafael Gumucio, que es novelesco, que soy yo pero no es biográfico. Tengo mucho control sobre él, es un numero puesto, y con este narrador voy contando la historia.

-No es que sea novelesca, que me invento todo. Utilizó datos biográficos y muchos reales, aunque no imagino cosas que no he visto. La intención es novelesca, no quiero contar mi vida, y no encuentro interesante mi vida, te lo aseguró.

-¿Te acercas más a Truman Capote, entonces?
-Sí, me acercó a Truman Capote que imitó a la escuela francesa. Por ejemplo también se me viene a la mente  ‘Las palabras’ de Sartre, ‘La promesa del alba’ de Romain Gary. Hay muchos libros que son así, autobiográficos, pero en el fondo se pueden leer como una novela.

-Creo que lo que pasó con ‘La deuda’ es que yo intenté hacer algo más complejo, mas difícil, con personajes más ajenos. Quise hacer una panorámica de un Chile en una época muy actual, pero claro la posibilidad de que te equivoques es fuerte y ademas si te equivoques, ofendes y molestas, es fatal . Y me pasó esto último. Creo que hay cosas que haría de otra manera, también.

-¿Marta Rivas González es tu vuelta a la arena que conoces bien?

-Bueno, mi abuela y mi vida son materiales históricos de otra laya. En el libro hablo de los años 40, de los 70, y de la Unidad Popular . Mi perspectiva es más consensuada.

-En cambio, si le hablo a la gente del año 2000 corro el riesgo de que, cómo lo están viviendo también ellos, puedan tener su punto de vista y bueno, eso pasó. Es como lo que vive Woody Allen. La gente dice que les gusta más las películas de Allen cuando sale él actuando, y si no está en la pantalla el público no compra. Con ‘La deuda’ pasó algo similar.

A LAS PUERTAS DEL DESARROLLO

‘Mi abuela: Marta Rivas González’, es un libro que tiene dos partes, la primera muestra todo lo extraordinario y original que puede encontrarse en una mujer imbatible, de clase alta, cómica, libertaria. En la segunda parte, Gumucio muestra todo lo que “tenía de ordinario. Mi abuela era como cualquier abuela, indefensa, débil, etc”.

-¿Eres como tu abuela? ¿Te gusta juzgar a tu clase?

-Es un juicio con amor y odio por que es una clase que ha hecho mucho mal al país. Tampoco quise ser ingenuo en el libro: diciendo que la clase alta cuando es de izquierda es buena y cuando es de derecha es mala… porque no es verdad. Mi abuela se pasó a la izquierda y peleó con mucho coraje moral por la igualdad.

-Pero muchos de sus defectos de la clase alta se los guardó igual. Su renuncia fue ideológica pero no en su forma de vivir. Yo muestro este personaje estrambótico que a la hora de su muerte significa que una época muere con ella.

RAFAEL GUMUCIO: CHILE QUIERE UNA REPÚBLICA A LA FRANCESA

-El libro, además, vas desgajando la historia de Chile, ¿en que capa se encuentra Chile ahora?
-Estamos un momento crucial. Mi abuela y abuelo lucharon para que Chile se transformará en «un país normal», que para ellos era el modelo “europeo”. Con educación y salud pública, y por supuesto acabando con las condiciones de vasallaje que aún se mantienen en el país.

-Ahora en Chile, acabado el marxismo y la omnipotencia del pensamiento neoliberal, se preguntan si es posible el gran sueño de mi abuela: una República a la francesa. Es irónico porque esto es justo ahora cuando en Francia se esta planteando algo totalmente diferente y se está acabando eso de todo público y subvencionado. Es una forma de ver el mundo que tiene muy poco apoyo en Europa ahora.

-Claro, en estos momentos en Europa se está privatizando todo porque no hay empleo ni se pueden subvencionar los servicios públicos pero Chile va en sentido contrario, ¿es el mundo al revés?

-Es muy cómica esta nueva situación pero es el momento para Chile. La historia enseña que cualquier movimiento que se ha hecho de este tipo en Chile termina en baños de sangres pero existen las condiciones objetivas como nunca antes para que eso no sea así. Y no puedo más que tener esperanzas de que esto suceda y logremos derechos sociales inherentes a cualquier sociedad desarrollada.

-Veo en el país una visión estalinista sobre las ideas a debatir. Por ejemplo, si no estas a favor te insultan y no hay más de dos opiniones sobre un tema, ¿te pasó a ti con twitter por criticar a los animalistas?
Rafael Gumucio: Sí, es una forma de ser que lleva 500 años . Hay dos maneras de vivir en Chile. O te opones al cambio o estas a favor del cambio. Somos una sociedad de nula autonomía intelectual. -En el que ser uno mismo o pensar por uno mismo siempre ha sido mal visto, con el agravante de que hoy hay redes sociales que te obligan a pensar por ti mismo. Entonces, la forma de hacerse notar es insultar y seguir a la masa.

-Es el drama de Chile.  Por ejemplo, en el colegio te enseñan a conformarte, a callarte, a meterte en la masa y luego en la Universidad te dicen que tienes que pensar por ti mismo, tener autonomía, ser creativo y que lo que te enseñaron en el colegio está mal. Y ese sistema sólo crea gente esquizofrénica. Yo por suerte siempre he pensado de forma natural, así me educaron …

Viaje al interior del escritor

– ¿Qué piensas de la autopublicación? y ¿cómo ves la literatura chilena?
Rafael Gumucio: El fenómeno que encuentro raro en todo esto es la gran cantidad de autoeditores que existen hoy en día. Gente que va con dinero a la imprenta y quieren editar a autores descatalogados como un croata que nadie conoce.

-En cuanto a la la literatura chilena, ésta tiene un futuro y presente bastante auspicioso. Destaco a Alejandro Zambra, al cronista Roberto Merino, Alberto Fuguet, al poeta Matías Rivas. Creo que Chile con Argentina son los dos países que tienen mejores escritores y literatura en Sudamérica.

-¿Y a los escritores peruanos los dejas fuera?

Rafael Gumucio: Perú tiene una escritura más resultona, más fácil de vender. Son ideas más volcadas hacia el exterior. Son creadas para vender afuera, no hay un diálogo que se conecte con su tradición, porque además, su tradición se basa en Mario Vargas Llosa, lo que es más patético.

-Especialmente, lo digo porque Vargas Llosa se fijo en Arguedas. Y los nuevos escritores peruanos se han fagocitado y están más enamorados del éxito, y en las ganas de ser escritor más que en el trabajo literario. No soy un purista pero creo que muchos de ellos, que tienen talento, terminan cediendo a la tentación más mercantilista.

-‘La policía literaria’ dice que Bolaño se salió de la tradición… ¿qué opinas?

-Lo que hay que dejar claro es que Bolaño se fijó siempre en su tradición. Nunca dijo que había que abandonar la tradición, muy por el contrario. Siempre me ha confundido que alguien que ha vivido en Trujillo (Perú) o en DF te escriba sobre Hungría. Es cómico ese estilo.

-En toda esta regla hay una excepción y esa es Kafka. La literatura tiene una sola buena fórmula para mí, que es el viaje hacia lo que tú eres. Estos datos son el motor y es la única preocupación de mi obra. Y creo que eso se da en la literatura chilena.

LOS CHILENOS SÓLO SE PREOCUPAN DE COMPRAR EL PLAMA TV

-¿Se puede vivir de la literatura, de la música o el cine en Chile?
-Lo patético es que es un país pequeño donde sólo pueden comprar discos, libros, e ir al cine un 10%. Y ese 10% está preocupado más en ganar dinero y comprar el plasma. Por lo que el artista vive una tragedia sempiterna. El artista chileno está condenado de alguna manera.

– O se internacionaliza y pierde su savia o se pudre en Chile. Por eso la poesía chilena siempre ha tenido mejor salida. Es más universal, menos local. «Puedes ser un poeta universal y vivir en Chile», decía Pablo Neruda.

-La generación de los 90, de donde vienes, es muy creativa y aprovechó esa libertad tutelada que dejó entrar la nueva democracia, ¿se pueden volver a reunir los creadores del mítico programa de humor ‘Plan Zeta’ o ‘Gato por Liebre’?
-Rafael Gumucio: Llevamos 10 años reuniéndonos pero terminamos siempre en una borrachera descomunal y es muy difícil sacar algo en limpio. Todos están metidos en sus trabajos y con poco tiempo. Hay que tener uno o dos meses para grabar pero no hay espacio temporal para hacer esto. Todos estamos a full. Espero que algún día se concrete.

-Pero recuerda que estos programas no los vio nadie y no ganamos un peso. Terminamos como un mito eso sí. Pero nos hundimos y el canal ‘Rock and Pop’ desapareció. Por lo tanto, si quieres hacer un humor parecido a ‘4 locos en el set’, o un humor a la americana es muy difícil vivir de ello. Ese humor está hecho en un país de más de 200 millones de habitantes. Tienes un público y puedes vivir de eso. Pero en un país de 16 millones todo lo que uno haga se muere. Siempre es el problema de la población (risas).

-Ya no se te lee mucho en el suplemento satírico ‘The Clinic’, ¿lo has dejado de lado? ¿cómo aguantas lo de trabajar en LUN?

-Rafael Gumucio: En LUN tengo una columna donde me llaman por teléfono y me dicen que hay un tipo que se comió un lápiz por la nariz . Luego me preguntan: ¿que opinas sobre eso?  Bueno, me demoro muy poco y pagan bien hagas lo que hagas.

-Otra cosa era trabajar en The Clinic, producía mejor los textos pero ahora no tengo tiempo para hacer todo. Estoy más viejo y aprovecho de dar mi opinión sobre el país en un programa que tenemos con Pato Fernández (Director de The Clinic) en la radio. Pero sigo teniendo ese amor y aprecio por lo que significa política, social y emotivamente el The Clinic.

‘Mi abuela, Marta Rivas González’. Ediciones Universidad Diego Portales. Santiago de Chile, 2013. 228 páginas. Precio: 14,40 €.

Autor

  • Emilio Vidal - Editor - Periodista - Fotógrafo y músico

    Periodista, fotógrafo y músico. Amante de todos los sonidos que haya creado el universo. Ha trabajado para medios de Latinoamérica para sus secciones de cultura y música.

    IG @eurolatinpresscultura