Pablo Iglesias ya es líder indiscutible del partido que ayudó a crear tras el 15M, día en el que un millar de desencantados se reunieron en la Puerta del Sol a protestar que nadie les representaba y que la crisis no la iban a pagar. Pues al final, como siempre, ya la hemos pagado todos menos los que la iniciaron, aunque el poder ahora está en manos de 4 grupos políticos pero ninguno busca el progreso de España sino montar su modelo único.
Iglesias ganó con el apoyo de quienes odian el sistema actual, con el apoyo de que quienes quieren rentas universales, pisos sociales, más cultura, más empleo, pero lo más gracioso de todo es que no saben como generar un sistema que nos lleve a Dinamarca y no a Venezuela. Hasta ahora los diputados de Podemos sólo han gritado en el Congreso y no han propuesto ningún sistema que llene las arcas estatales y que modernice el estado de bienestar. Prefieren seguir los modelos comunistas de Izquierda Unida y generar un millón de empleos públicos o subir los impuestos. Nada nuevo ni nada sustentable. En paralelo reclaman a los partidos oficiales de que reparten cargos pero ellos también nombran a sus amigos y cercanos en los puestos de confianza.
Podemos es Iglesias y Iglesias es Podemos, así quedó demostrado en la asamblea ciudadana de Vistalegre II realizada el fin de semana pasado. Y eso nunca es bueno. Que un líder tenga la última palabra. De esta manera, se ha desplazado al hasta ahora número dos del partido, Íñigo Errejón, quien planteaba que antes de ir a huelga había que negociar y desde dentro cambiar el sistema. El «niño» ha perdido la lucha de poder y así quedará en la historia.
En Vistalegre II el líder de pelo largo puso en la mesa un plebiscito y su liderazgo porque si no ganaba todas las votaciones, «lo dejaba». Los asambleístas le respondieron apoyando a todos sus consejeros ciudadanos y documentos políticos, éticos, etc, con un 60%. En total en Vistalegre II las propuestas de la candidatura de Iglesias obtuvieron el 80% de apoyo.
La propuesta de Errejón, sus consejeros como programas lograron un 30% de apoyo, pero un 40% de los «podemitas» no le quieren, mientras un 10% han elegido a los anticapitalistas de Miguel Urbán y Teresa Rodríguez.
Los seguidores de Podemos creen fielmente en Iglesias y mantienen que sin sus ataques a la «casta política» en las televisiones privadas de España, lo que le valió ser reconocido y además, generar el apoyo masivo de ciudadanos desencantados, Podemos no sería nada ni tendría poder. Es más sería otro PSOE, un partido vendido a los capitales.
Lo peligroso de la táctica de Podemos es querer romper el sistema en mil pedazos y Errejón sabe que eso no es posible a no ser que seas de «los barbudos de la Sierra Maestra «. Iñigo ha sabido leer bien la situación política, y «conocer la fórmula para hacer de Podemos una «opción aceptable » de cara a los electores y ser mejor estratega que Iglesias. La mala, pésima suerte, ha sido ser inteligente entre una cúpula dirigente que no perdona ni consiente que nadie pueda hacer sombra a su «caudillo» y el haber tropezado con la intransigencia de estos», es el análisis certero de un cercano a la izquierda.
«Ha triunfado la linea dura, la estalinista monolítica. Ya se verá el coste de la opción y la respuesta del electorado». concluye.
Rajoy, el rey mudo, pero ganador
El gobierno es cada día más fuerte. El Partido Popular ha sabido aguantar el vendaval de la corrupción que sigue oliendo en sus paredes (Gurtel y empresarios que han confirmado que dieron dinero sucio para financiar al PP) y es el único que mantiene su fuerza electoral y la confianza de la gente más conservadora de España.
El PP de Rajoy ha salido victorioso del XVIII Congreso de los populares realizado en la Caja Mágica de Madrid el mismo fin de semana que su enemigo político. El nuevo Comité Ejecutivo liderado por Mariano Rajoy ha sido votado por el 95,65% de los compromisarios que tenían derecho a voz y voto. En total 2.530 afiliados confirmaron el poder de Mariano para los próximos cuatro años.
Mariano Rajoy ha sido un mudo con suerte. Nada le hace perder fuerza y siempre es bendecido por sus enemigos. Ahora con Pablo Iglesias en el poder, la tiene más fácil, porque la imagen del profesor de la Complutense genera muchos anticuerpos. Ello llevará a Rajoy a mantenerse en el poder lo que sea necesario para aplicar todas las políticas neoliberales que la UE le impone para superar la crisis económica que aún se manifiesta en la península.


