A principios del año 2010, el grupo rock indie Placebo, que ha vendido más de ocho millones de discos en todo el mundo, tocó en Chile y decidió donar los beneficios de su concierto a las víctimas del terremoto que el 27 de febrero que destruyó la zona centro-sur del país.
Además su último álbum Battle for the sun, publicado el año pasado, y grabado con su propio sello, Elevator, ha sido un éxito rotundo.
El guitarrista y vocalista de Placebo, Brian Molko, señaló al diario español Público que «creemos en el karma y sentimos que no estaba bien que después de un desastre natural de esa envergadura, en el que la gente había perdido a seres queridos y sus casas, apareciéramos nosotros diciendo que lo sentíamos y a continuación: Dadnos vuestro dinero’. No tenía ningún sentido para nosotros. Así que decidimos que lo único que podíamos hacer era donar los beneficios del concierto. Y si vas a hacerlo, no des el 50%, dalo todo. Eso es un gesto real, no un gesto publicitario. Para conseguir un buen karma necesitas un sacrificio verdadero».
Sobre el tema de la fama Molko comentó que nunca la han buscado y que «decidí coger el metro. El vagón también estaba lleno debido a la carrera, y de repente una mujer me tocó en el hombro y me dijo: Perdone, pero se parece mucho a Brian Molko’. Yo le pregunté que quién era ese. Es el de Placebo’, respondió. ¿Y eso qué es?’, contesté. Cuando me dijo que se trataba de una estrella del rock, le expliqué que una estrella del rock nunca cogería el metro. Pero ella acabó diciendo: No en su caso, porque he oído que es bastante humilde’. Lo que me gustó bastante, claro».
Asimismo, Molko agregó que «estoy leyendo el último libro de Paulo Coelho, que habla sobre la fama… La fama y el vacío que esta conlleva»…»Nuestra intención no era hacernos famosos. Lo que queríamos era no tener que trabajar, evitar vivir bajo las reglas de la sociedad. No queríamos convertirnos en lo que se convertía el resto de gente que iba al colegio. Queríamos sobrevivir haciendo algo creativo y nos hubiéramos conformado con eso. Pero el destino nos había preparado otra cosa y con el primer álbum tuvimos muchísimo éxito. Y así está bien, pero si en el futuro nos convertimos en una banda con menos éxito, no nos importaría».
Molko nació en Bélgica y vivió en Liberia, Líbano y Luxemburgo, donde coincidió en el colegio con Stefan Olsdal. Bajista sueco con el que formaría Placebo años más tarde en Londres.
«No tengo pensado convertirme en actor en el futuro, no seré como una de esas estrellas de hip hop que desarrollan una carrera paralela en Hollywood. Si me metí en la música es porque no me llenaba…Además, la inmediatez de la música me seducía. En el teatro tienes que estar en silencio, mientras que en la música tocas un acorde y la gente se vuelve loca. Es algo más primario», dijo.
«No queremos ser muy conscientes de la música que hacemos, tan sólo queremos hacer algo que responda a nuestro estado emocional en cada momento. Nuestra única motivación es no repetirnos», concluyó Molko.



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