Las Fundación MAPFRE inauguró en Madrid la primera gran retrospectiva de la obra de Paz Errázuriz (Chile, 1944) hasta el 28 de febrero.

Por MAría Eugenia Román

La muestra recorre, a través de más de 170 obras, cuarenta años de la dilatada trayectoria de esta fotógrafa. Esta abarca desde sus primeras obras, de mediados de los años setenta, hasta sus series más recientes.

Las fotografías en la Fundación Mapfre se centran en entornos marginales e individuos que no encajaban con las normas de comportamiento tradicionales. Personas desprotegidas que dormían al raso, hombres y mujeres recluidos en psiquiátricos, miembros de circos pobres, travestis perseguidos por la policía, etc.

Por su parte, Paz Errázuriz construye unas imágenes con personajes llenos de dignidad y de naturalidad. Lo que seguramente, se debe a su método de trabajo que se basa en la convivencia con sus retratados creando un clima de confianza y respeto necesario para sacar de ellos toda su dignidad.

Hay que destacar que es una de las fotógrafas chilenas de mayor reconocimiento internacional. Ha representado a su país en la última Bienal de Venecia.

De formación autodidacta, Paz Errázuriz inicia su carrera en los años 70, cuando Chile estaba marcado por la llegada de la dictadura de Pinochet y una fuerte represión. Por ello salir a la calle a hacer fotografías era, muchas veces, una actividad de riesgo, especialmente si eras una mujer.

Su compromiso social y colectivo se vio también reflejado en la decisión de fundar, en 1981, junto con compañeros de profesión, la Asociación de Fotógrafos Independientes (AFI).