Entrevista a Paul Walder, periodista chileno.
El pasado 11 de marzo asumió en Chile como presidente el magnate Sebastián Piñera. Tras 20 años de gobierno de la Concertación de centro-izquierda, ahora todo el poder político, económico y comunicacional estará en manos de la derecha chilena.
Esencialmente lo peligroso será que más del 90% de los medios de opinión e información estarán en manos de unos pocos grupos financieros y con una determinado pensamiento de país. Por ejemplo, Ahora La Nación, uno de los últimos diarios que desarrollaba temas más progresistas, es parte del gobierno conservador.
A continuación, Paul Walder, coordinador de elclarin.cl y de puntofinal.cl, columnista de Terra.cl y radio Universiad de Chile, entre otros, analizará la situación de la prensa en el país andino.
LA CONCERTACIÓN FAVORECIÓ LA MUERTE DE LA PRENSA INDEPENDIENTE
¿Cómo considera la situación de la prensa tras la llegada del presidente electo Sebastián Piñera?
Paul Walder: La Nación es un diario público, que pertenece al Estado chileno. Sin embargo, sus políticas comunicacionales, expresadas en sus contenidos, han respondido históricamente al gobierno de turno. Fue el diario de la dictadura de Pinochet y, desde 1990 a la fecha, ha sido el diario de los gobiernos de la Concertación. A partir de este 11 de marzo debiera ser el periódico del gobierno de Sebastián Piñera. Si el nuevo presidente lo cierra, ya sea por capricho o por intenciones de privatizarlo, lo que hará es restarse de un medio favorable a su gobierno. Sin embargo, el futuro ministro del Interior de Piñera ha dicho que no cerrará ese diario.
-En tanto el papel que ha tenido La Nación, tal vez por su íntima relación con los gobiernos en ejercicio, no ha sido relevante en cuanto a ejercer influencia en la agenda informativa nacional. Es un diario con baja venta y nivel de lectura.
-Si lo comparamos con los otros medios escritos, su venta diaria apenas supera el dos por ciento del total. Este fenómeno que no está necesariamente relacionado con la calidad de su periodismo. Su suplemento dominical es excelente. Sino por otros factores, los que tienen que ver con la imagen de diario de gobierno. O por el poco interés que tuvieron los gobiernos de la Concertación para apoyarlo y aumentar sus ventas.
-Hay que considerar que en Chile la prensa diaria escrita está extremadamente concentrada. Dos consorcios ligados a los grupos económicos y a la oligarquía controlan con sus diversos medios el 98 por ciento de la circulación nacional de periódicos. Es una situación que no sólo es un control comercial del sector, sino un control de la agenda informativa.
-Por ejemplo, El Mercurio y La Tercera levantan los temas que les interesan. En estos veinte años han sido herramientas fundamentales para la derecha. Que ha defendido a través de ellos la institucionalidad política y económica heredada de la dictadura de Pinochet. No obstante, la Concertación bajo la política de los consensos, parece haber estado muy cómoda en esta institucionalidad.
-Pese a su baja influencia en la agenda informativa, creo que La Nación ha sido relevante para la difusión del pensamiento progresista. Como también en la defensa de los Derechos Humanos y de la democracia.
En su opinión, ¿la pérdida de pluralidad en los medios de comunicación es el error más grave de la Concertación en cuanto a la libertad de prensa?
Paul Walder: Durante el primer gobierno de la Concertación, del democratacristiano Patricio Aylwin, hubo una decisión para no apoyar a los medios independientes. Los ministros encargados de las comunicaciones dijeron que lo mejor era no tener políticas comunicacionales, lo que en los hechos era dejar que el mercado hiciera lo suyo.
-En consecuencia, esta postura favoreció a los dos grandes consorcios y generó la tremenda concentración que hoy tenemos. Se trataba de una política similar a la aplicada a tantos otros sectores de la economía. En las cuales el libre mercado también ha generado una alta concentración de la propiedad y los mercados. Lo que sucede en la prensa lo podemos ver en la banca, las farmacias, los supermercados, el comercio en general.
-Pero en la prensa ocurrió algo más oscuro. Pese a la negación que hace La Concertación en cuanto a no intervenir los mercados, existen antecedentes que demuestran lo contrario. Si por un lado el mercado se encargó de llevar a la quiebra a los periódicos independientes, los gobiernos han favorecido de forma más o menos encubierta a los consorcios.
-Ya sea impidiendo la instalación de nuevos medios, como ha sido el rechazo de todos los gobiernos a entregar una indemnización por la expropiación del diario El Clarín. O en la discriminación que han realizado en la distribución de la publicidad estatal, la que abiertamente ha sido dirigida, prácticamente en su totalidad, a estos grandes medios.
-No sé si pueda hablarse de un error o una voluntad de la Concertación al haber favorecido a la prensa empresarial de derecha y hundir a la independiente. Porque lo que ha hecho es haber ayudado a consolidar a través de estos medios una institucionalidad, de la cual es parte.
-Los medios independientes, la mayoría de izquierda, hasta estas últimas elecciones sin representación parlamentaria, han sido críticos a la institucionalidad vigente. Que ampara el sistema binominal y el modelo económico de libre mercado, y, por extensión, también críticos de las políticas de la Concertación.
-El señor Piñera tiene en su poder Chilevisión. Megavisión es de empresarios de derecha, hay dos monopolios mediáticos en la prensa de papel. TVN será más cercano al gobierno, TV13 es de corte católico, y La Nación, único medio que tocaba temas mas sensibles en forma masiva (junto a The Clinic) podría acabarse o ser parte del gobierno. ¿Cuál es su visión de la prensa chilena y que desafíos y problemas ve usted en los próximos años para ella?
-Paul Walder: La oposición al gobierno de Piñera, Concertación incluida, no tendrá medios de comunicación. Con la excepción de dos o tres radios, como Cooperativa, Bío Bío y Universidad de Chile. Esta estructura es similar, y tal vez peor, a la sufrida durante la dictadura. Pero hay una diferencia: hoy existe Internet, espacio en el que sí hay pluralismo informativo. No obstante, creo que sea suficiente para alterar la tremenda influencia que ejerce en la ciudadanía y el electorado el denominado duopolio –La Tercera y El Mercurio- y la televisión.
-Hay que considerar el total control en la generación informativa que tienen los dos consorcios. Como también el hecho que la gran mayoría de la población se informa a través de la televisión, la que omite la información que circula por los medios independientes de Internet. Y hay otra situación que tampoco ayudará mucho a la oposición. Si observamos los sitios chilenos de Internet más visitados, nos encontramos que son las redes sociales, las casas comerciales y los portales de los canales de televisión y de la prensa del duopolio.
-Con este escenario mediático tan cerrado, es posible que la oposición al gobierno de derecha de Sebastián Piñera no se haga a través de los medios, sino en la calle. Será la única salida que tendrá la ciudadanía para colocar sus demandas en la agenda informativa y política.
Paul Walder: La visión de la sociedad civil no está presente en los medios
-¿Cómo se ha llegado a esta situación en Chile? ¿Era posible detener esto antes? Asimismo, ¿ve una pluralidad de opiniones en el medio chileno? ¿O se avecina una situación tipo Italia donde la información está muy centralizada?
Paul Walder: Los medios chilenos han acotado la información a temas y materias. Como es evidente en los informativos de la televisión, en los cuales la crónica policial y reportajes políticamente intrascendentes ocupan gran parte del espacio. En los medios escritos, si descartamos los sensacionalistas y especializados en la llamada farándula o prensa rosa, hay sólo dos grandes periódicos políticos, que son El Mercurio y La Tercera.
-Estos dos sí incluyen una mayor diversidad de temas. Sin embargo es evidente el cierre a opiniones que no corresponden a sus criterios editoriales. La visión de la sociedad civil, los sindicatos, trabajadores, no está presente en estos medios. El enorme dominio que tienen en el “mercado” mediático se traduce en un control de la agenda informativa y en las miradas sobre los diversos eventos noticiosos. Un ejemplo puede verse en las reivindicaciones del pueblo mapuche, frecuentemente amplificadas por el duopolio. En especial por El Mercurio pero para instalar su propia mirada, que criminaliza las acciones indígenas.
-Esta imposición de temas y puntos de vista “desde arriba”. Desde las elites empresariales y políticas es también un reflejo de lo que padece la sociedad chilena, tremendamente desorganizada y desmovilizada. Por cierto que todo esto pudo haberse evitado con una política activa de apoyo a la prensa independiente. Que es también un estímulo a la libertad de expresión y a la democracia.
– ¿Por qué los medios más críticos al sistema terminan por ser banalizados o no tomados en cuenta por los lectores en Chile? Es internet la única vía para la libertad de expresión.
Paul Walder: La prensa crítica en Internet es consumida por el grupo más politizado e informado de los ciudadanos. No es masiva. Como ya he mencionado, los sitios web más visitados están relacionados con la prensa del duopolio y con la diversión y el ocio. Esto es, por una parte, el resultado de un largo proceso que lleva ya veinte años y tiene que ver con la falta de organización política. El sistema electoral muy poco representativo de los problemas de la ciudadanía ha llevado a generar un clima de rechazo brutal a todo lo que esté relacionado con los políticos y la política.
– La gente en general ha llegado a relacionar al político con la corrupción. Este desprestigio de la política ha generado una cultura basada en el individuo. Un rechazo a todo lo colectivo, una cultura basada en el consumo individual como único objetivo de vida. La prensa que hoy existe fomenta esta visión y es también funcional a ella.
¿Qué medios chilenos designaría como los depositarios de la pluralidad frente al nuevo gobierno que viene del magnate Sebastián Piñera? ¿Hay libertad de prensa en Chile?
-Paul Walder: Es posible volver a mencionar a las radios, como la de la Universidad de Chile, Cooperativa, Bío-Bío, Nuevo Mundo, revistas como Punto Final, El Siglo y El Ciudadano, entre otras. Y sitios web como El Clarín de Chile, El Ciudadano, Generación 80 y otros. Pero, con la excepción de las radios, no es mucho lo que influyen en la agenda informativa y política controlada por los grandes medios escritos y la televisión. Es que esto recogen lo que dicen esos diarios. En este sentido, la concentración del mercado informativo deja un espacio muy acotado a otras voces.
-Si en tantos sectores de la economía los grandes grupos económicos y financieros han llevado a la quiebra a los pequeños y medianos productores, eliminando la competencia y el mismo mercado, en el área de los medios sucede algo muy similar. La libertad de expresión se convierte en una abstracción que no puede traspasarse a los hechos. En este sentido no hay una verdadera libertad de expresión en Chile.

