La última cinta de Pablo Larraín , Neruda, no es un «biopic» sobre el premio Nobel. Sino que narra «una pequeña parte de su historia», la que sigue su periplo como fugitivo del gobierno de Gabriel González Videla.

El presidente radical que obtuvo el poder desde 1946 al 1952 gracias al apoyo de los comunistas, en una movida magistral como traición, ilegalizó al partido y tras ello envió a cazar al poeta y senador por todo el país andino.

El reparto incluye a Gael García Bernal, Luis Gnecco, Mercedes Morán, Pablo Derqui y Emilio Gutiérrez Caba.

«Imaginamos y filmamos una película sobre una novela que nos habría gustado que Neruda hubiese leído. Hicimos una historia épica y fabulosa. Deslenguada y literaria. Una interpretación de los poemas del genio. Una persecución creativa. Lo pasamos muy bien haciéndola y ahora nos toca la maravilla de compartirla”, ha declarado Larraín a los medios españoles.

Larraín ha hecho una jugada magistral al afrontar una parte importante de la vida del poeta chileno desde una mirada literaria donde lo «nerudiano» se muestra en todo su esplendor.

PABLO LARRAÍN HUMANIZA AL POETA

El director no se juega por realizar el típico estilo que Hollywood aplica a las biografías de los grandes hombres o mujeres. Más que nada prefiere montar una historia ficticia pero que tiene mucho de realidad. Larraín juega con eso.

También es interesante la forma en que Pablo Larraín humaniza al poeta y cómo lo muestra. El director atrae al espectador exponiendo al premio Nobel, con todas sus debilidades y fortalezas. Si bien el cineasta señala que no es un biopic, muchas de las escenas que plasman en la pantalla son vivencias que Nobel de Literatura vivió en carne viva.

El ego de Neruda, inmenso, choca con la realidad de la época en que se mueve: Un Chile que crece intelectualmente, pero vive en la pobreza total y sus ciudadanos aguantan como pueden.

Además es un burgués que quiere la dictadura del proletariado pero no puede dejar de beber Whisky ni de comer en los mejores restaurantes del mundo.

Asimismo, Neruda muestra sus deseos sexuales. Es un fiestero, putero, y sus compañeros se lo hacen saber. Esta imagen que Larraín da a conocer del ex político y compañero de Salvador Allende no ha gustado a los más puristas.

Sin embargo, y digamos la verdad: el filme es una interesante opción en una maraña de películas de baja calidad que se toman las butacas de los cines todos los fines de semana.

Además, es una forma de conocer a un gran artista con todas sus contradicciones. Totalmente recomendable…

Autor

  • Emilio Vidal - Editor - Periodista - Fotógrafo y músico

    Periodista, fotógrafo y músico. Amante de todos los sonidos que haya creado el universo. Ha trabajado para medios de Latinoamérica para sus secciones de cultura y música.

    IG @eurolatinpresscultura