Hasta el 9 de Enero 2022 los amantes de la pintura podrán ver en el Museo Sorolla Madrid la exposición Sorolla: Tormento y Devoción. Es una muestra que propone un recorrido por la pintura religiosa, los primeros trabajos, muchos desconocidos e inéditos del maestro Joaquín Sorolla Bastida.

Por María Eugenia Román

El trabajo del maestro valenciano se centra en su primera etapa como pintor que se desarrolló entre Valencia, Roma, París, Asís y Madrid. Esta època de su carrera demostró al ambiente pictórico que era un joven con talento y comenzaron a lloverle trabajos desde la burguesía, que pedía escenas en interiores sacros y episodios de devoción religiosa folclórica

En tanto, el conservador del Museo Sorolla Madrid, Luis Alberto Pérez Velarde, también comisario de la muestra temporal, explicó que esta se compone de 46 obras. Treinta son préstamos de colecciones particulares, y entidades eclesiásticas de muy difícil acceso.

Por ejemplo, podrá verse por primera vez desde que se exhibiera en la exposición de Bellas Artes de 1887, una recomposición de El entierro de Cristo, que fue abandonada en su estudio por el pintor. Un «fracaso» que recibió críticas a mansalva y paralelamente, un tormento que le lleva a tomar un nuevo camino en cuanto al estilo y la luz.

Cómo esta obra sufrió graves daños, sólo se conservaron tres fragmentos de la obra. Ahora ha sido prolijamente restaurada por el equipo del museo en un espectacular montaje que aspira a transmitir a los visitantes la importancia y la ambición depositado por Sorolla en ese cuadro.

PRIMEROS AÑOS EN ROMA (1880 y 1890)

En 1885 Sorolla partió a Roma para continuar su formación con sólo 20 años y una beca. Allí esbozó numerosos temas de historia y se enfrentó al género religioso que en esos años había experimentado un gran resurgimiento.

Refugiado en la ciudad medieval de Asís, pinta numerosas obras de color y de herencia bizantina como La Santa Clotilde, 1888, que pertenece al Museo del Prado. También da vida al cuadro Toma de Hábito de una colección particular, cuyas jóvenes novicias evocan la pintura italiana antigua.

Luego a finales de la década de los 80, Sorolla abandonó Italia, y se instaló en Madrid. En la capital española tuvo etapa en la que se inclinó hacia un costumbrismo refinado y elegante en el que destacan los pasajes de religiosidad popular. Entre ellas, Mesa petitoria de 1892 (Museo de Bellas Artes de Bilbao).

Sus imágenes representan temas de la vida cotidiana, y están protagonizadas por gente anónima que recibe sacramentos o participa en ceremonias litúrgicas.

A partir de 1894, el estilo de Sorolla experimentó una transformacion. Comenzó a pintar “Costumbrismo marinero”, y se centró en el mundo del trabajo, especialmente en las actividades de los pescadores en las playas de Valencia. De esta época destaca La bendición de la barca, de 1895 (del Museo de Bellas Artes de Asturias).

La bendición de la barca de 1895

LA DEVOCIÓN DE SOROLLA

Joaquín Sorolla debía enviar a Valencia informes periódicos de sus avances mientras estudiaba en Roma. Así sus primeros pasos como pintor, el maestro mostró su inclinación hacia el costumbrismo popular y su vertiente religiosa.

Es ahí donde concentró su mayor esfuerzo y esperanzas. “El buen ladron crucificado, San Dimas» de 1885, es una excelente muestra que se destaca en esta exposición.

Así también “La Virgen María” de 1884-1888 (portada), que responde a un tipo de obras de inspiración religiosa que empezaron a prodigarse en la pintura española desde principios de la década de 1890, y que derivan de modelos italianos. En especial influenciados por Doménico Morelli y de artistas florentinos.

La muestra religiosa de Sorolla en su casa de Madrid es una nueva visión sobre este prolífico artista de corte impresionista, postimpresionista y luminista al cual se le han catalogado más de 2.200 obras.

  • Portada: ‘La virgen María’ y «Salida en procesión»‘.