El próximo 20 de julio llega a la cartelera de los cines Golem, el largometraje Happy End, la última película del director austriaco Michael Haneke.
Con el protagonismo de Isabelle Huppert, Jean-Louis Trintignant, Mathieu Kassovitz, Frank Rogowski y Fantine Hardin, Toby Jones, el realizador austriaco reúne a tres generaciones de una familia bajo el mismo techo. Y rueda una película acerca de la indiferencia de sus miembros ante el sufrimiento.
El filme tuvo como plató a la ciudad de Calais (pero no aparece ningún inmigrantes). Una ciudad que es ve muy deprimente en los tiempos actuales , según el creador.
Haneke señala que la acción la sitúa ahí «por el tema de la inmigración y nuestra ceguera ante los verdaderos problemas, que se ven encarnados en Francia en la palabra “Calais”. No puedo hacer una película en torno a los inmigrantes, no conozco su vida a través de mi propia experiencia. Pero sí puedo rodar una película acerca de nuestro autismo y de nuestra indiferencia ante cualquier sufrimiento. Los personajes de la película muestran los diferentes aspectos de esta indiferencia. Basta con decir que es terrible y dar un poco de dinero, ¡pero a todo el mundo le da igual!».
Haneke logra captar la atención del espectador en los primeros minutos de Happy End gracias a las múltiples pantallas y a sus diferentes registros lingüísticos, que reflejan una nueva forma de comunicación y comportamiento.
El director explicó que «usé algunos de los elementos (de flashmob, película que abandonó) en el guión de Happy End. Por ejemplo, la historia de Eve, la adolescente ya estaba en Flashmob, pero en un contexto diferente. Hace varios años leí en un periódico un artículo acerca de una chica que había envenenado a su madre y contado la progresión del envenenamiento en Internet. Lo que más me intrigó de todo esto fue que la chica pudiera contar lo que hacía en Internet. Dice mucho de cómo vivimos actualmente».
Happy End es una película que ha tenido pocas buenas críticas en los festivales donde se ha mostrado. La mayoría de entendidos en cine han señalado que esta película es una mezcla de las obsesiones del cineasta que al final no cuenta nada nuevo. O sea una pérdida de tiempo. ¿Será verdad?


