Los versos de Lope de Vega se acercan de manera lúdica a los niños con la obra de teatro ‘Lope sobre ruedas’. Es un espectáculo familiar dirigido al público infantil a partir de 5 años.
Lope sobre ruedas se representará los días 19, 20, 26 y 27 de febrero en la Sala Tirso de Molina en Lavapiés Madrid. El horario definido es en sesión matinal, a las 12:00 horas.
En palabras de Georgina de Yebra, responsable de la creación, dramaturgia e interpretación del montaje, «el público infantil puede viajar, en ‘Lope sobre ruedas’, de la mano de uno de los escritores más importantes de nuestra historia». El objetivo es que los más pequeños tengan un primer contacto con los clásicos españoles.
Por su parte, el montaje dirigido por Mireia Fernández presenta en escena a Gisela Llimona. Es una narradora oral que viaja en bicicleta, para contar historias y recitar poemas del llamado «fénix de los ingenios».
En el espectáculo se recitan poesías como «Barco de las sierpes», «El jardín», «Hortelano era Belardo», «Huerto deshecho», «La granada que el pecho se descubre». También «La nena astuta» o «Los ratones», y se darán a conocer dos obras excepcionales como ‘La dama boba y ‘La Gatomaquia’. Georgina de Yebra, en el papel de Llimona, no solo adecua su lenguaje, sino que improvisa e interpela al público infantil.
«Obviamente hemos adaptado el texto a un lenguaje más llano. Pero también aprovechamos la ocasión para introducir palabras que desconocen o les son insólitas como discreta o mentecata. La narración oral nos permite ese diálogo con los niños, donde añadimos definiciones y contestamos preguntas o dudas que les puedan surgir referentes al lenguaje», explica la actriz.
En tanto, la representación Gisela Llimona cuenta con un conjunto de objetos que le ayudan durante su narración oral. Además de la bicicleta, aparecen en escena un cántaro mágico, libros, ilustraciones realizadas por las artistas Josefina Wolf y María Girón.
A esto se suman letras, imanes y un escenario con láminas de papel que se muestra en un teatrito de madera llamado butai y empleado en el kamishibai, una forma tradicional japonesa de narrar cuentos nacida el siglo XII.
Según cuenta Georgina de Yebra, «hemos dispuesto un teatrito de manera que permite jugar con letras imantadas y descubrir cómo Lope de Vega se recreaba con las palabras. Quizá lo más importante es un cántaro mágico que Lope regaló a Gisela Llimona que, durante la función, se colma de palabras favoritas y sirve para contar las historias y recitar los versos».


