El Juzgado de Instrucción número 31 de Madrid ha ordenado embargar bienes por un importe de 18 millones de euros a Rodrigo Rato.
A tal llega el golpe a Rato que la justicia española ha cogido también su pensión del Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta la percibe en calidad de ex director gerente de la institución, informó EFE
Además, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), informó que el embargo de los bienes se produce después de que el ex director gerente del FMI, exvicepresidente del Gobierno, exministro de Economía y expresidente de Bankia no haya hecho efectiva la fianza. Rato esta imputado por un delito de corrupción entre particulares, delito fiscal y blanqueo de capitales.
El pasado mes de mayo, el mismo juzgado, que es el órgano que investiga a Rato por cinco delitos fiscales, blanqueo y alzamiento de bienes, le impuso una fianza de 18 millones de euros. Tras abonar la suma se le desbloquearían sus cuentas y depósitos.
Las cuentas corrientes, depósitos, fondos de inversión y planes de pensiones de Rodrigo Rato fueron bloqueados como medida cautelar.
Otros de los imputados es el empresario Alberto Portuondo, administrador de la empresa pantalla. Gracias a esta el ex director gerente del FMI cobró presuntamente comisiones de dos empresas a cambio de los contratos de publicidad de Bankia.
Asimismo, según agencias la Fiscalía Anticorrupción española ha remitido un informe al juez de la Audiencia Nacional FernandoAndreu. En él se informa que una sociedad patrimonial del exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato recibió entre los años 2006 y 2014 un total de 6,5 millones de euros procedentes del extranjero «cuyo origen se desconoce».
En tanto, según informó el diario digital El Confidencial las actas del Consejo de Administración de Bankia, demuestran que Rato aprovechó sus poderes en la entidad financiera (ex Caja Madrid) para adjudicar contratos millonarios de publicidad a dos empresas. Estas le habrían abonado posteriormente comisiones a través de un complejo entramado societario plagado de testaferros.
«Es decir, que Rato habría participado personalmente en toda la operativa bajo sospecha, desde su diseño hasta la obtención de los beneficios. Apuntalando así su imputación por un delito de blanqueo de capitales y abriendo la puerta a nuevas acusaciones», explica El Confidencial.


