El Museo Nacional Thyssen –Bornemisza de Madrid abrió al público una retrospectiva de 47 obras del artista francés Balthazar Klossowski de Rola (1908-2001), conocido como Balthus. La expo sobre Balthus es organizada conjuntamente por la Fondation Beyeler en Riehen/Basilea con la asistencia de su viuda la condesa Setsuko Klossowski de Rola.
Por María Eugenia Román
La viuda del artista, Setsuko Klossowska, se mostró muy contenta por la exposición. Esta se extenderá hasta el 26 de mayo. En la rueda de prensa Setsuko dijo sentirse cansada de responder una y otra vez sobre las adolescentes desnudas pintadas por su marido.
“Me da igual, hay que hablar de arte no prestar atención a estos comentarios. Creo que el erotismo y el deseo preocupan de manera enfermiza en algunas comunidades”, señaló Setsuko.
‘El tiempo de la infancia, el enigma de la realidad’

Este es uno de los apartados que mas polémica han despertado en otros museos y es uno de los más destacados en el Museo Thyssen de la capital española.
Balthus consideró la “búsqueda de la infancia, de su encanto y sus secretos”, una parte esencial de su trabajo y el motivo del juego infantil inspirado en cuentos populares como Pedro Melenas, de Heinrich Hoffmann, o Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carrol. Todos ellos se convirtieron en leitmotiv de su pintura. Las presenta como figuras adormiladas, ensimismadas, ociosas y aburridas reclinadas en butacas y sofás. Sujetando a veces un espejo o un libro entre sus manos. Sus posturas desinhibidas suscitan diferentes lecturas que fluctúan entre la naturalidad infantil y una ambigua consciencia erótica propia de la pubertad.
Según los críticos, el espectador no tiene posibilidad de escapar de esa tensión soterrada, y se ve como un involuntario voyeur.
Balthus: Erotismo y acusaciones de pedofilia

Desde 1934 su pintura, año en que tuvo su primera exposición individual en la Galería Pierre de París con lienzos de contenido erótico, ha llamado la atención de la opinión publica.
“Balthus siempre desmintió el carácter erótico de su pintura», dijo en la presentación Michiko Kono, uno de los comisarios de la muestra y reproduce lo que decía el artista.
“Se ha dicho que mis niñas desvestidas son eróticas», decía el pintor. «Pero nunca pinté con esa intención. Que las habría convertido en anecdóticas, superfluas, porque yo pretendía justamente lo contrario, rodearlas de un aura de silencio y profundidad”, agregó para defenderse de las críticas Balthus.
La exposición, que estará abierta hasta el 26 de mayo, también alberga la obra “Teresa soñando”. El cuadro hace un año fue acusado de apología a la pedofilia provocó una petición para retirarlo del Metropolitan de Nueva York. La modelo de ese cuadro era Therese Blanchard, la vecina del pintor que con 12 años se convirtió en su modelo y a la que pintó en diversas “poses sugerentes”.
Lo interesante y sorprende de Balthus es cómo concilia ser un pintor provocativo y polémico, mientras que, si leemos sus textos, parece casi un monje. «En sus cartas de los años 30 se presenta como alguien rebelde, arrogante. Pero permanece alejado de la sociedad, lleva una vida monástica», destacó el comisario Juan Ángel Manzanares, conservador del Museo Nacional Thyssen Bornemisza.


