¿La carne que comemos nos está matando? ¿La carne está lleno de antibióticos que nos producen enfermedades? ¿las vacas están generando un efecto invernadero?¿Podemos generar una industria de producción de carne más sostenible, más compasivo?
Son algunas de las preguntas que intenta responder Philip Lymbery. Es un investigador que recorrió el mundo durante tres años para conocer la situación de primera mano.
Después de ese viaje Lymbery quiso compartir su experiencia y publicó ‘La Carne que Comemos’ donde muestra gráficamente qué significa la ganadería industrial y cuál es el verdadero coste de la carne barata. En definitiva hace un llamamiento a un consumo más racional, saludable y compasivo.
Alrededor del orbe se crían cada año unos 70.000 millones de animales de granja, dos tercios de los cuales en granjas industriales. Los animales viven permanentemente encerrados y son tratados con máquinas de producción sin acceso a pastos o forraje.
La comida que se les suministra con frecuencia atraviesa varios continentes. En conjunto, consumen un tercio de los cereales producidos en el mundo, el 90% de la harina de soja y hasta el 30% de las capturas totales de pescado.
Es un negocio que depende del uso de enormes cantidades de antibióticos. Lo que constituye el caldo de cultivo para la aparición de nuevos ‘supermicrobios’ resistentes a los antibióticos. Además consume también recursos naturales tan valiosos como agua, tierra y petróleo.
El autor también es Director Ejecutivo de la organización internacional líder en el bienestar de los animales de granja, Compassion in World Farming (CIWF). Su libro, Farmageddon: El verdadero coste de la carne barata (Bloomsbury, 2014), escrito junto a la periodista del Sunday Times Isabel Oakeshott, fue elegido uno de los libros del año por The Times Writer’s Books of the Year. Es considerado por el Mail On Sunday como un «punto de inflexión».
El libro «La carne que comemos. El verdadero coste de la ganadería industrial», versión ilustrada del best-seller Farmageddon, será publicado en los próximo días en España por Alianza Editorial.
La publicación muestra cómo la ganadería industrial, además, de ser la primera causa de crueldad animal en el mundo, tiene impactos devastadores en la salud pública y en el medio ambiente. Además de eso, la ganadería industrial no es una solución para la crisis alimentaria global, por el contrario, agrava esta cuestión.
Por ejemplo, en España, cada año, 848 millones de animales son sacrificados para producir alimentos. La mayoría de ellos criados mediante ganadería industrial. Son tratados con el 84% del total de los antibióticos vendidos en el país y la gran cantidad de estiércol producido por todos estos animales contamina el agua y el aire.
Paralelamente, el lbro de Lymbery revela los secretos ocultos detrás del mercado de la carne barata, basándose en el viaje del autor alrededor del mundo, de Europa a California, de Perú a Argentina y China. Propone soluciones concretas para evitar los daños finales provenientes de la ganadería intensiva.
La industrialización y el crecimiento de la población humana convirtieron a los animales de granja contra su voluntad, en nuestros competidores por la comida. Cereales y soja, que podrían alimentar a miles de millones de personas, se utilizan ahora para alimentar a los animales. Toneladas de peces pequeños se utilizan de la misma manera, como harina de pescado en sus piensos.
En tanto, Compassion in World Farming (CIWF) critica que el uso de antibióticos es masivo en la agricultura contemporánea. Ello es un peligro para la salud pública mundial.
«Los animales confinados en los cobertizos se ven obligados a vivir más allá de sus posibilidades fisiológicas. Sin antibióticos no sobrevivirían hasta el sacrificio, por eso se tratan en masa con estos medicamentos. El uso masivo de antibióticos conduce al peligroso fenómeno de la resistencia a los antibióticos. Esto amenaza a la población humana de todo el mundo con súper bacterias que se vuelven resistentes a los antibióticos».
Philip Lymbery comenta que “a través de ‘La Carne Que Comemos’, estoy exponiendo la verdad sobre un sistema que hace que la gente alimente a sus hijos con comida poco saludable, que priva a la naturaleza de la vida silvestre y desecha grandes cantidades de alimentos. No tiene que ser así, todos podemos ser parte de la solución. Los gobiernos pueden ayudar a mejorar la salud de su nación y salvaguardar los futuros suministros alimentarios mediante el apoyo a la producción de alimentos que devuelven a los animales a las granjas en vez de a las fábricas».
En tanto, en España también hay una pésima situación. Por ejemplo, los animales se crían en cobertizos oscuros, y algunos de ellos se mantienen en jaulas diminutas. El 93% de las gallinas viven en jaulas donde ni siquiera pueden extender sus alas.
Asimismo, la península es uno de los principales productores agrícolas de Europa, siendo la ganadería industrial el principal sistema de producción para la mayoría de las especies. Es el país es el primer productor de conejos de la UE, y segundo, sólo después de Alemania, en la producción de carne de cerdo. En términos de concentración de animales, Cataluña y Aragón tienen una producción muy alta de cerdos: en las dos Comunidades se crían el 51% de todos los cerdos criados en España.
En España son sacrificados: 2,3 millones de ganado vacuno. 45,9 millones de cerdos. 736.5 millones de aves domésticas. 52 millones de conejos. 10 millones de ovejas y 1,2 millones de cabras.
Otra locura del negocio de la carne es que el 74% del total de los cereales (incluidas las importaciones) se utiliza para alimentar a los animales. La alimentación animal consume más de la producción total de cereales del país. Que decir de que el 84% de los antibióticos vendidos se administran a los animales. Ello que genera un animal lleno de medicinas que no son ideales para el consumo humano.
Por ejemplo, según una reciente encuesta de la OCU, el 88% de las muestras de pollos de los supermercados estaban contaminadas con Campylobacter.
La contaminación es otro problema creciente y que los gobiernos españoles no han tenido en cuenta. Cada día 26 millones de cerdos vivos en ese momento producen 130.000 toneladas de estiércol.
Por su parte, el último Eurobarómetro sobre Bienestar Animal, destacó que el bienestar animal de los animales de granja es muy importante para el 55% y algo importante para el 39% de los españoles. Los ciudadanos son conscientes de que este problema está presente y debe solucionarse la producción indisriminada de carne animal.
Otros datos fundamentan lo anterior : el 45% de los españoles piensa que los animales de granja deben ser mejor protegidos y tratados. El 71% desea tener más información sobre las condiciones en que se tratan a los animales en España. Las imágenes de granjas donde se maltratan a los animales y se les mata indiscriminadamente han sido denunciadas por Ongs que piden una muerte digna para ellos.
La representante española de Compassion In World Farming, Patricia de Rada, señala que “’La Carne Que Comemos’ revelará al público español, todavía inconsciente de los costes ocultos del actual sistema alimentario, una realidad desconocida y perturbadora».


