- La escritora bielorrusa Svetlana Alexiévich ha recibido este jueves 9 de octubre el Premio Nobel de Literatura 2015.
- La periodista que es una maestra del reportaje literario en sus libro ha relatado con toda su crudeza el fracaso de la utopía soviética, la tragedia de Chernóbil, y el desastre de Afganistán . La bielorrusa, autora de tres piezas teatrales y de 21 guiones para cine, prepara ahora una nueva novela con el tema central del amor.
Alexiévich no se queda anclada en el pasado, sino que documenta de manera muy crítica el derrotero que han tomado desde 1991 países como Rusia, a cuyo presidente, Vladímir Putin, acusa de llevar a su país al medievo con su «culto a la fuerza», informa EFE.
De padre bielorrusa y de madre ucraniana, Alexiévich nació el 31 de mayo de 1948 en el oeste de Ucrania, aunque posteriormente su familia emigró a la vecina Bielorrusia.
Trabajó como profesora de historia y de lengua alemana, aunque pronto optó por dedicarse a su verdadera pasión, el reportaje, y, de hecho, en 1972 se licenció en la Facultad de Periodismo de Minsk y ejerció como redactora en varios diarios de su país.
Su primer libro, «La guerra no tiene rostro de mujer» (1983), no fue visto con buenos ojos por las autoridades soviéticas, que le acusaron de naturalismo y pacifismo, e impidieron su publicación. Sin embargo tras la llegada de la Perestroika en 1985 pudo publicar su primer libro de su ciclo «El hombre rojo. La voz de la utopía». Este libro narra el alto coste que tuvo la victoria Soviética sobre la Alemania nazi en la Gran Guerra Patria (1941-45). En esta guerra murieron cerca de un millón de mujeres en el frente com parte del Ejército Rojo. además las mujeres sufrieron también en la retaguardia como madres, hijas y hermanas.
La Guerra de Afganistán, acontecimiento que precipitó la desintegración soviética, es el protagonista de «Los chicos del zinc» (1989), pero desde el punto de vista de los veteranos y de las madres de los caídas en el país centroasiático. Alexiévich estuvo cuatro años viajando por la Unión Soviética e incluso visitó Afganistán. Tras la publicación la escritora fue acusada de profanar la memoria de los héroes de la guerra.
Una vez consumada la caída de la URSS, Alexiévich dio una nueva vuelta de tuerca en su investigación sobre el fracaso de la utopía comunista con «Hechizados por la muerte», un reportaje literario sobre el suicidio de aquellos que no soportaron el fracaso del mito socialista (1994).
En tanto, su libro «Voces de Chernóbil» (1997) documenta las vivencias orales sobre el trauma que supuso la mayor catástrofe nuclear de la historia de la humanidad (1986) y que puso de manifiesto la amenaza que el fallido proyecto soviético representaba para el resto del mundo.
Alexiévich cerró el ciclo sobre el «homo sovieticus» con «Tiempo de segunda mano», publicada en 2013, un año en el que sonó como una de las favoritas al Nobel. En su opinión, el título de ese libro alude a que los soviéticos viven de prestado, ya que no estaban preparados ni para la Revolución Bolchevique, ni para la Perestroika, ni para la pesada carga de libertad que trajo la caída del sistema comunista.



