El último socialista que queda en el Reino Unido, el británico Ken Loach, pese a sus 80 años, no deja de sorprendernos. Pese a que tiene a todo el mundo en contra, aún dispara sus diatribas contra el mundo inhumano que vivimos y que sólo se sostiene por la presión de los poderosos.
Sin embargo para Loach aún hay personas que se preocupan por los más desfavorecidos. Que hay esperanza y que sólo debemos confiar en la gente común, que es la que puede remecer el sistema neoliberal con su solidaridad.
Como siempre, Loach ha emocionado al público de Cannes al denunciar lo que nadie quiere ver: la explotación y deshumanización que se ha apoderado de la Unión Europea y de su querida Inglaterra.
Ahora con su nuevo filme «I, Daniel Blake» muestra de una forma cruda el humillante sistema laboral actual y la brutal burocracia que se ha apoderado de la seguridad social, que hunde día a día a los trabajadores más vulnerables y sin empleo.
LOACH : NEOLIBERALISMO ES UN PROBLEMA EN TODO EL MUNDO
El cineasta inglés se presentó en la Riviera francesa con su fiel guionista Paul Laverty y señaló en la rueda de prensa que “No es un problema sólo para la gente de nuestro país, es algo que ocurre en toda Europa”.
Yo, Daniel Blake cuenta la vida de Dan (interpretado por el cómico Dave Johns), un carpintero que ha sufrido un infarto y que aún no puede volver a su trabajo, según los médicos. Mientras que el sistema le obliga a buscarse un empleo bajo la amenaza de perder el subsidio.
Dan en una de sus visitas a la oficina de empleo conoce a Katy (Hayley Squires), una madre soltera con dos hijos pequeños sin trabajo, que no tiene dinero ni para comer. Y a la que sancionan sin subsidio de desempleo por llegar tarde a una cita en la oficina municipal.
La historia, muy aplaudida por los espectadores y los periodistas, tiene como centro a una pareja que funciona a la perfección con momentos emotivos que te harán soltar algunas lágrimas. Por supuesto, el guión es de gran factura. Paul Laverty, el colaborador habitual de Loach, nos presenta un ambiente sombrío de la burocracia, con diálogos inteligentes y escenas hilarantes.
Por su parte, Laverty contó que para realizar la película recogieron información por toda la isla. Conocieron bancos de alimentos y escucharon a la gente que vive la situación de desempleo. “Es impresionante la gente vulnerable que está afectada por esta situación”, dijo el guionista.
Sin duda, Ken Loach puede ganar con esta película el premio más grande del festival de cine que se realiza en tierras francesas . antes ya ha sido galardonado con tres Premios del Jurado y una Palma de Oro por El viento que agita la cebada (2006).



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