Hay músicos que forman parte de la historia y otros que, con el paso del tiempo, parecen seguir escribiéndola: el gran saxofonista norteamericano John Coltrane pertenece a los dos grupos, especialmente gracias al temazo que escribió, ‘A Love Supreme’. Hoy 23 de septiembre de 2026 se cumplen cien años de su nacimiento y el mundo del jazz vuelve la mirada hacia una trayectoria que, pese a durar apenas dos décadas, cambió para siempre la manera de entender la improvisación, el sonido y la libertad musical.

El centenario, bautizado Coltrane 100, se extenderá durante todo 2026 con conciertos, reediciones y nuevos materiales. Entre ellos destaca un acontecimiento inesperado: la publicación de las Tiberi Tapes, grabaciones privadas realizadas por el músico Frank Tiberi en clubes de Nueva York y Filadelfia durante los primeros años sesenta.

Nacido en 1926 en Carolina del Norte, Coltrane llegó a convertirse en una de las figuras centrales de la renovación del jazz. Antes de encontrar su propia voz pasó por las bandas de maestros como Dizzy Gillespie y Johnny Hodges y, posteriormente, por el grupo del monstruo Miles Davis. Con Davis participó en Kind of Blue, una de las grabaciones fundamentales del jazz moderno. Pero Coltrane nunca pareció conformarse con lo que ya había conseguido.

En 1960 John Coltrane comenzó una nueva etapa como líder y las Tiberi Tapes muestran ese proceso creativo del jazz

Giant Steps mostró un dominio extraordinario de la armonía y una concepción del saxofón que parecía llevar el instrumento hasta sus límites. Poco después llegaría el cuarteto que marcaría buena parte de su década decisiva: McCoy Tyner, Jimmy Garrison y Elvin Jones.

Y es precisamente ese Coltrane en plena transformación el que aparece en las Tiberi Tapes. Frank Tiberi siguió al músico por distintos clubes y registró sus actuaciones con una modesta grabadora de bobina abierta. Lo que durante décadas permaneció como un archivo privado se convierte ahora, más de sesenta años después, en un documento excepcional aunque no tiene muy buen sonido. Este es la edición completa reúne más de cien actuaciones y casi 26 horas de música, captadas entre 1960 y 1965.

El valor de estas grabaciones está precisamente en su carácter directo. No son únicamente versiones acabadas destinadas a un álbum de estudio. Son noches de club, pruebas, desarrollos y búsquedas. En ellas aparecen composiciones como Giant Steps, Impressions, My Favorite Things, Naima, Greensleeves o Resolution, interpretadas por diferentes formaciones y en distintos momentos de la evolución de Coltrane.

Escuchar las Tiberi Tapes permite, por tanto, acercarse a Coltrane en pleno proceso creativo. El escenario se convierte en laboratorio. Una melodía conocida puede alargarse, transformarse o desaparecer bajo una improvisación; una composición puede funcionar como punto de partida para una exploración colectiva. En algunas de las cintas aparecen, además, músicos esenciales de aquella etapa, como McCoy Tyner, Elvin Jones, Jimmy Garrison, Reggie Workman o Eric Dolphy.

Hay que destacar que ese proceso desembocaría en uno de los grandes hitos de su carrera como John Coltrane: A Love Supreme, grabado en 1964 y publicado en 1965. Allí la búsqueda musical de Coltrane adquirió también una dimensión espiritual. Y después todavía quedaba otra frontera por cruzar: una música cada vez más libre, radical y experimental que desarrollaría durante sus últimos años.

Coltrane murió el 17 de julio de 1967, con solo 40 años debido a un fallo hepático. Su alcoholismo y adicción a la heroína le habían pasado factura. Además enfermedad no había sido diagnosticada a tiempo y el músico falleció de manera repentina en pleno apogeo de su carrera artística. Su carrera había sido breve, pero su influencia no dejó de crecer después de su muerte.

Por eso el centenario de 2026 tiene un significado especial. No se trata solamente de recuperar los grandes discos que ya conocemos. Las Tiberi Tapes permiten escuchar al músico mientras todavía estaba descubriendo hacia dónde podía llevar su música. Era un momento que se pasó a la vanguardia y dejó de lado lo comercial. Por ejemplo, un tema podía tocarlo durante 30minutos.

De esta manera, el disco es una ventana a los clubes, a las noches de Nueva York y Filadelfia y a ese proceso de búsqueda permanente que convirtió a Coltrane en una figura única del siglo XX.

Entonces, cien años después de su nacimiento, quizá esa sea la mejor manera de acercarse a él: no como a un monumento del jazz, sino como a un músico que nunca dejó de hacerse preguntas.

Y que, noche tras noche, intentaba responderlas con un saxofón.

Autor

  • Emilio Vidal - Editor - Periodista - Fotógrafo y músico

    Periodista, fotógrafo y músico. Amante de todos los sonidos que haya creado el universo. Ha trabajado para medios de Latinoamérica para sus secciones de cultura y música.

    IG @eurolatinpresscultura