Las subidas de los precios de la electricidad en España durante la ola de frío que ha vivido la última semana ha demostrado la nula actitud del Gobierno frente a la subida de la luz y en cuanto materia energética, ha criticado Greenpeace.
Las declaraciones del ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal confirmando que la factura de la luz subirá 100€ al año provocaron una sorpresa y molestia en todos los ciudadanos.
La justificación del gobierno del PP es que la ola de frío que sufre España desde el pasado miércoles ha supuesto un incremento en el consumo de gas próximo al 15%. Así cada vez se quema más petróleo para generar electricidad sube la gestión de la luz.
El encarecimiento de la factura de la electricidad llegó a su nivel máximo esta semana al marcar 88€ por megavatio hora (MWh). Ahora se espera que el coste y subida de la luz se eleve hasta los 98 euros por MWh.
Ante la situación Greenepeace denunció que al parecer al Gobierno sólo le interesa defender los intereses de las empresas eléctricas y sus ingresos frente a los de la ciudadanía. Además, la organización recordó que la política energética de España está impidiendo todas las medidas estructurales que podrían paliar la subida de la luz para los hogares españoles.

«El Gobierno no aceptará ninguna medida que reduzca las facturas de la luz, lo ha dejado claro en muchas ocasiones, y esto implica poner barreras a las renovables, al autoconsumo y al ahorro de energía así como cualquier forma de participación de la ciudadanía en las decisiones energéticas. En estos días vemos con claridad el resultado en los bolsillos de los consumidores de una política energética ciega ante las necesidades de la ciudadanía y que solo responde a los intereses económicos de las eléctricas. ha declarado Sara Pizzinato, responsable de la campaña de energía de renovables de Greenpeace.
En tanto, el gobierno de Mariano Rajoy ha preferido en los últimos años apoyar una política energética que prefiere las energías obsoletas y contaminantes que impactan directamente en las facturas de los hogares. Asimismo, impide que los ciudadanos se beneficien de las ventajas ambientales y económicas de las dos mayores oportunidades energéticas de España: las renovables y la racionalización de la cantidad de energía que usamos, denunció Greenpeace.
El informe La recuperación económica con renovables ha demostrado cómo las renovables son la fórmula de un futuro sostenible, tanto para el medio ambiente como para la economía y los ciudadanos.
Por ello La ong cree que si el Gobierno quiere crear crecimiento, empleo y facilitar la vida de los ciudadanos, debe renunciar a su apuesta por mantener energías sucias, caras y peligrosas como la nuclear, el carbón y el gas. Como también debe renunciar a las prospecciones de petróleo y el fracking, y devolver el liderazgo al desarrollo de las energías limpias y el ahorro de energía.
«La población más vulnerable estaría entre los más beneficiados por un modelo eléctrico basado en renovables, pues supondría un ahorro medio de un 34% en la factura energética de los hogares frente al año 2012. Solo en la factura de la luz el consumidor pagaría un 25% menos. Además, un sistema eléctrico basado en renovables al 95% ya en 2030 reduciría las emisiones de CO2 del sector en un 75% con respecto a 2012», explicó en Greenpeace.
Agrega que «tras la reforma eléctrica, el objetivo declarado del Gobierno es el de mantener los ingresos del sistema eléctrico evitando a toda costa cualquier medida de eficiencia. Para garantizarlo ha casi duplicado el peso de la parte de la factura de la electricidad fija por lo que aunque se reduzca a cero el consumo de electricidad, el consumidor tendrá que seguir pagando una parte de la factura eléctrica fija que es proporcional a la potencia contratada. Este término fijo ha crecido desmesuradamente en los últimos años a causa de la presión de las empresas eléctricas, que no quieren ver mermados sus beneficios. Por lo tanto la señal económica que debería fomentar el ahorro de energía y hacer rentables medidas en este sentido, ha desaparecido dejándonos vulnerables ante las subidas de precios».
Por otro lado el gobierno de Rajoy ha pegado duro a las renovables y al autoconsumo creando en España la normativa más restrictiva del mundo en esta materia, el llamando impuesto al sol. El gobierno ya ha explicado: no admitirá ninguna medida que pueda reducir la factura eléctrica al ser su prioridad mantener los ingresos del sistema.
Desde la última legislatura del Partido Popular, casi no se instala nueva capacidad de energía solar en España por lo que no hay suficientes renovables que puedan compensar la reducción de la producción de hidráulica y eólica. En España, uno de los países con más sol, hay muy poca energía solar instalada (4,8 GW): tan solo una cuarta parte que en Italia (18 GW) y solo una décima parte de lo que tienen en Alemania (40 GW).
«Además, el sistema actual permite a las eléctricas aprovechar su posición de dominio para especular con la producción hidroeléctrica y el almacenamiento hidráulico. Todo en desmedro de una mejor gestión del sistema eléctrico. Las empresas sólo quieren maximizar sus beneficios», denuncia Greenpeace.
Los ecologistas concluyen que la dependencia energética del exterior de España (más del 99% en el caso del petróleo) está lastrando la economía de la península ya que no sólo sube la factura de la luz, también hace que la balanza comercial pase a los números rojos desde hace años.


