“Yo he querido reivindicar a las mujeres que tienen una historia diferente a la ejemplar o gloriosa que nos han contado”, expresó la escritora bilbaína Espido Freire en el coloquio que sostuvo con el novelista Javier Serra, en la presentación del libro “Llamadme Alejandra” galardonado con el Premio Azorín convocado por la Diputación de Alicante.
Por María Eugenia Román
La novela que se publica en el centenario de la revolución de 1917 arranca en el momento en que Alejandra Fiódorovna, una mujer de una sensibilidad patológica, madre de cinco hijos despierta de madrugada en un pueblo de Siberia ante un nuevo traslado, sin saber lo que va a ocurrir.
Agrega “la adoraban y su marido Nicolás no daba un paso sin ella, pero fuera era odiada y su suegra no la tragó en su vida. Vivía una popularidad no deseada y carecía de la grandeza de las zarinas y sufría profundamente por la hemofilia de su hijo, el heredero del zar.
“Llamadme Alejandra” es en palabras de la autora,”una danza de la muerte” y donde el destino juega un papel muy jugoso sobre la familia de los Romanov, que la escritora vasca estudió a fondo, introduciéndose en los palacios rusos de manera virtual.
Espido Freire, contaba que sabe del dolor y de la violencia, porque ha vivido en el país vasco, donde esta última era habitual en la vida cotidiana y había que hacerse a convivir con ella, sabiendo que la misma vida podía irse en el segundo siguiente por un atentado. Y no desecha la idea que dentro de unos años más pueda elaborar una novela con esa temática.
Según lo detalló la propia Freire, escribir la novela le ha supuesto “un camino muy largo” que acaba ahora, y que comenzó con una idea, una obsesión y aunque pensó en un primer momento que fuera un ensayo o una biografía
ha terminado siendo una novela.


