El Día de la mujer recuerda el 8 de marzo de 1911, fecha en la que ocurrió la muerte de 146 mujeres trabajadoras en una fábrica de camisas de Nueva York. Un incendió se las llevó de este mundo y fue el comienzo de un cambio por la lucha de los derechos de las mujeres que no son iguales al hombre sino que equivalentes.
Las razones del fallecimiento de las trabajadoras textiles se debió a que los dueños de la fábrica habían cerrado las puertas de las escaleras y sellado las salidas para evitar robos. De esta manera, las trabajadoras sufrieron quemaduras mortales. Los derrumbes y la inhalación de humo también hicieron lo suyo. Otras mujeres se suicidaron al no ver escapatoria.
La mayoría de las empleadas eran inmigrantes jóvenes que rondaban los 20 años de edad. Tras el desastre asociaciones pro derechos civiles pidieron cambios legislativos importantes en temas laborales. Además provocó la creación del Sindicato Internacional de Mujeres Trabajadoras Textiles.
El incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist, es lo principal que se recuerda los 8 de marzo.
241 mujeres fueron asesinadas en Afganistán
Al menos 241 mujeres fueron asesinadas en 2015 en Afganistán. Un 49 % más que en el año previo, según un informe presentado hoy por la Comisión Independiente Afgana de Derechos Humanos (AIHRC, en inglés). Esta ONG lamentó que sólo en un 30 % de los casos se procesó a los autores, informó EFE.
Casi la mitad de las mujeres asesinadas el pasado año, 119, murieron a manos de sus familias en crímenes de honor. La info la confirmó la comisionada de la AIHRC, Suraya Sobrang, en la presentación del estudio en Kabul.
América Latina: patrón de discriminación contra la mujer
«A pesar de los importantes avances en materia de derechos humanos que América Latina ha realizado durante los últimos 20 años, las mujeres de la región siguen encontrando dificultades para acceder a sus derechos. Esto debido a un persistente patrón de discriminación», señaló Amnistía Internacional Argentina, en ocasión del Día Internacional de la Mujer.
Agrega AI que «la vida y la salud de las mujeres de América Latina están en riesgo constante. Debido a que los Estados no cumplen con su obligación de garantizar el acceso a los derechos sexuales y reproductivos, que son parte integral de los derechos humanos. Las altas tasas de mortalidad materna y de embarazo adolescente –que suele estar asociadas a uniones forzadas y a violencia sexual– son consecuencia de esa omisión».
Por su parte, Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina señaló que “todos los estados de América Latina deben garantizar a la población, y especialmente a las mujeres y niñas que son víctimas de las desigualdades sociales y de género, programas de salud sexual y reproductiva integrales”.
Dificultad para acceder a servicios adecuados de salud sexual y salud reproductiva
Durante la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo, en agosto pasado en Montevideo, los gobiernos de América Latina reconocieron que las elevadas tasas de mortalidad materna en la región. Destacaron que se deben fundamentalmente “a la dificultad para acceder a servicios adecuados de salud sexual y salud reproductiva y a la realización de abortos inseguros”.
También afirmaron que “la penalización del aborto provoca el incremento de la mortalidad materna y morbilidad maternas y no disminuye el número de abortos”. Sino incrementa los abortos clandestinos e inseguros.
En Argentina el aborto está penalizado
En la Argentina el aborto está penalizado. Excepto cuando el embarazo es producto de una violación o cuando corre riesgo la salud o la vida de la mujer en caso de continuar la gestación.
A pesar de que así lo aclaró la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en un trascendente fallo de marzo de 2012, todavía hay provincias donde se obstaculiza el acceso de las mujeres al aborto no punible.
En tanto, en Chile o el Salvador, el aborto en penalizado en todas sus formas. Aministía Chile presentó su informe “El Estado como ‘aparato reproductor’ de violencia contra las mujeres”. Este alude a las decisiones cruciales en lo sexual y reproductivo que escapan a la voluntad de las involucradas alrededor del mundo.
“Chile cuenta con una ley cruel que obliga a las mujeres a continuar con el embarazo aunque este sea inviable. Y pone en riesgo su vida aunque sea producto de una violación”, señaló la entidad.
Por su parte, en Montevideo, los estados de América Latina , entre ellos Argentina, se comprometieron a garantizar el acceso efectivo a servicios de interrupción del embarazo en los casos previstos por la ley.


