Tu animal, tu mascota o tu perro es tu vida. Por eso, una petición ciudadana reciente de abril del 2016 ha sido lanzada por las redes de Change.Org. La intención es que se deje de vender collares de adiestramiento que la cadena de material deportivo Decathlon ofrece en sus locales.
Aunque no es el único lugar que vende estos artefactos. En Internet hay varias páginas webs y tiendas especializadas en animales que se dedican a ofrecer estos mecanismos. Que no aseguran una educación positiva para tu mascota.
Estos collares de adiestramiento de descargas eléctricas causan «en los animales dolor, quemaduras. También estrés y reacciones agresivas, en lugar de fomentar el adiestramiento positivo», explica la petición.
Para organizaciones veterinarias como la Australian Veterinary Association o la British Small Animal Veterinary Association estos artilugios pueden producir efectos negativos en su comportamiento.
Agrega la petición que «prestigiosas entidades en defensa de los animales como RSPCA, la Humane Society y el Norwegian Council for Animal Ethics han solicitado la prohibición de venta y uso de collares eléctricos, y de spray, por considerarlos un método de entrenamiento cruel e innecesario.
¿Qué hay de cierto en el maltrato que generan estos collares en los animales?
Para AEPA Euskadi, asociación sin ánimos de lucro con sede en Bilbao (Bizkaia), la educación no es compatible con el castigo, dolor o miedo. Cristina Muro, presidente y coordinadora del programa de Formación y de Terapia y Actividades Asistidas con Perros no está de acuerdo con que se utilicen descargas eléctrica para la educación canina en positivo. Desde hace 10 años que denuncia esta práctica.
«Los collares de descargas eléctricas (conocidos también bajo los eufemismos de radio collares educativos), mediante un mando a distancia dan descargas eléctricas a los perros. Aparecieron hace unos 50 años y desde entonces se han ido adaptando a los distintos problemas técnicos que han ido surgiendo. Hoy en día estos fallos se han corregido y los modernos collares de descargas eléctricas tienen nuevas capacidades», explica la formadora Cristina Muro.
Por su parte, los defensores de los collares de descargas eléctricas argumentan que estos no producen dolor y si hay una molestia, esta termina asociándose a una recompensa. Para Cristina ninguna de estas afirmaciones tiene soporte científico. «Son muchos los estudios que demuestran que los collares de descargas eléctricas provocan la aparición y el agravamiento de problemas físicos y psicológicos en los perros. Numerosas entidades de prestigio se han hecho eco de estos estudios para emitir documentos públicos en contra del uso de los collares eléctricos», explica.

Según la experta, por ejemplo, el Kennel Club de Reino Unido (fundado en 1873) afirma que los collares de descargas eléctricas enseñan al perro a reaccionar ante el miedo o el anuncio de un castigo. En la mayoría de los casos la descarga se incrementa si el perro no siente el suficiente dolor.
«Los collares eléctricos causan dolor y ansiedad. Además de producir respuestas en el organismo del perro de la misma forma que si hubiera sido herido (incremento del nivel de cortisol, aceleración del ritmo cardiaco). También se aprecian signos evidentes de estrés y respuestas asociadas con el miedo como gemir, agacharse, defecar u orinar», explica.
¿Como hacer un collar para perros casero?
COLLARES ELÉCTRICOS SON PELIGROSOS TAMBIÉN PARA EL AMO
Otra fuente que rechaza los collares con descargas eléctrica es la APBC (Asociación de Consejeros del Comportamiento de Mascotas). Esta dice que estos artefactos que se basan en el dolor para modificar conductas inapropiados y peligrosos.
En tanto, la Asociación Veterinaria Británica de Pequeños Animales añade que hay evidencias de que el uso de collares eléctricos puede ser peligroso para las personas. Ya que pueden producir que los perros agredan bajo algunas circunstancias. Finalmente la agrupación Assistance Dogs Europe (Perros de Asistencia Europa) no permite en ningún caso el uso de collares eléctricos. Por considerarlos inhumanos y contraproducentes para el adiestramiento efectivo de los perros.
En España existen leyes de protección animal en contra del maltrato animal por medio del collar eléctrico. Cristina Muro señala que el País Vasco la ley menciona incluso la palabra angustia. Y se prohíbe producir daños psíquicos aunque sea para aumentar el rendimiento en una competición. En el resto de Comunidades Autónomas también hay leyes que prohíben causar daños a los perros.
MÉTODOS TERRIBLES PARA EDUCAR AL PERRO
Muro cuenta que «hace más de 10 años participé en un curso de formación de adiestradores en el que se enseñaba a usar el castigo (tirones, zarandeos, lanzamiento de objetos sobre el perro, gritos). Según decían, estos métodos permitían conseguir perros más obedientes (el dichoso control) y más conscientes de su lugar jerárquico (la dichosa teoría de la dominancia). Por supuesto lo único que se conseguía era lastimar, asustar y anular a los perros».
Agrega que «en esa época también presencié el uso de “métodos” terribles como retorcer la oreja de un cachorro para que no soltara un objeto (el dichoso apport forzado). Por desgracia, todavía existen personas que no dudan en recomendar el uso del collar eléctrico para todo tipo de situaciones».
En definitiva si queremos mejorar la convivencia con nuestros perros tenemos que aprender a entender sus necesidades, fundamenta Muro. «Mejorando nuestra forma de comunicarnos con ellos, trabajando para conseguir su bienestar. Castigar, hacer daño o causar miedo son incompatibles con el respeto, con la educación y con la convivencia en armonía», concluye.


