Pueblo chico, infierno grande. Nadie es profeta en su tierra. Esos son los dos grandes temas que nos presenta la película argentina El ciudadano ilustre, que se estrena en cines de España el próximo 11 de noviembre.
El Ciudadano Ilustre es una comedia dramática dirigida por Mariano Cohn y Gastón Duprat (“El hombre de al lado”) que ha ganado la Espiga de Plata y el Premio Miguel Delibes al Mejor Guión en la Seminci de Valladolid. Asimismo, es una coproducción hispano-argentina interpretada magistralmente por Óscar Martínez (“Relatos Salvajes”, “El Espejo de los Otros”), ganador de la Copa Volpi al Mejor Actor en la pasada edición de la Mostra de Venecia, junto a Dady Brieva, Andrea Frigerio, Belén Chavanne y la catalana Nora Navas. También siguiendo la senda de buena crítica representará a Argentina en los Oscar en calidad de Mejor Película de Habla no Inglesa y en los Premios Goya en la categoría de Mejor Película Iberoamericana.
La historia comienza cuando Daniel Mantovani, un escritor argentino que ha ganado un Premio Nobel de Literatura y vive en Barcelona casi toda una vida, recibe un día una carta invitándole a recibir la distinción de Ciudadano Ilustre en sus pueblo natal Salas, que no visita hace cuarenta años. Sorprendentemente decide volver. En el pueblo, a su llegada, no lo reciben con el entusiasmo y cariño que se esperaba ya que sus novelas se caracterizan por retratar con crudeza la vida de este.
El filme de Drupat juega con varias fobias o paranoias que son interesantes analizar ya que suceden en todos los países y ademàs generan diferencias insalvables entre la gente de pueblo y el extraño que viene de la ciudad.
Mantovani quiere volver a Salas porque debe confirmar si su pueblo sigue igual o ha cambiado en algo. También regresa para buscar más material para una próxima novela.
Es un regreso triunfal porque es un escritor exitoso. Tendrá la oportunidad de ver a los viejos amigos, amores, la casa donde vivió, etc. Sin embargo, a medida que avanza la historia se da cuenta que aún tiene una relación de odio con la localidad de Salas. Su visión europea es totalmente opuesta a la criolla por lo que chocará con la vida del pueblo. Así, lo que había comenzado bien terminará mal.
El filme de Cohn y Druprat entretiene y nos hace reír porque muestra esa lucha entre los autoexiliados y los que se han quedado a vivir en el país. En cierta forma como espectadores tomamos lugar por una parte u otra según como nos hayamos formado intelectualmente. Los criollos rechazan al elemento externo, que no ha vivido las crisis ni el crecimiento del país como ellos y no aceptan una crítica más limpia y sin la bacteria del nacionalismo. Es importante recalcar que Argentina no ha ganado nunca un Premio Nobel de Literatura y ese tema pone de manifiesto la gran carga emocional que afecta a un país que pudo ser grande pero se ha quedado en el camino debido a la ineptitud de sus dirigentes como a su forma de encarar el mundo.
Daniel Mantovani es la viva imagen de la frase «nadie es profeta en su tierra», una situación que ha pasado y seguirà pasando en todos los países con grandes personajes. Porque finalmente los países son pueblos grandes y las contradicciones surgen cuando la gran satisfacción y el orgullo se convierten en rechazo al descubrir que su «ganador» es un «hater» que critica la vida pueblerina que para él es la negación a la prosperidad.
El ciudadano ilustre (Argentina-España, 2016) / Dirección y fotografía: Mariano Cohn y Gastón Duprat
Elenco: Oscar Martínez, Dady Brieva, Andrea Frigerio, Nora Navas, Manuel Vicente, Julián Larquier, Belén Chavanne, Gustavo Garzón, Emma Rivera y Marcelo D’Andrea
Guión: Andrés Duprat
Música: Toni M. Mir / Edición: Jerónimo Carranza Diseño de producción: María Eugenia Sueiro / Duración: 118 minutos



