Este finde llega a los cines uno de los estrenos más polémicos del último Festival de Cannes: Triángulo de la tristeza del director Ruben Öslund. La historia del creador sueco viene con la Palma de Oro 2022 bajo el brazo.
Öslund nos presenta una pareja de modelos que son invitados a un crucero de lujo. Cuando el yate se hunde acaban en una isla desierta con un grupo de multimillonarios y una señora de la limpieza. En la lucha por la supervivencia, las antiguas jerarquías se trastocan ya que la limpiadora es la única que sabe pescar.
Bueno, la introducción ya nos presenta una película, que para muchos críticos intenta contarte algo que ya sabemos: si, los ricos son malos y hay que ridiculizarlos. Pero para reírte de ellos, hay que ser menos intelectual. Ten un poco de originalidad.
Si bien Ruben logra generar alguna escena loca y satírica, que te saca una mueca, el filme al final deja mucho que desear en cuanto a los estándares mínimos de una comedia.
Por su parte, Ruben Östlund es conocido por ‘The Square’, una critica al mundo del arte que jugaba mas con la maldad. Pero en su nueva historia intenta hacer un cuento sobre el culto al dinero y la lucha de clases que no convence.
En muchas partes del guion parece que nos toma por tontos. Con ideas interesantes que no llegan a buen fin, como por ejemplo, la reunión en el comedor del barco donde todos terminan vomitando, porque hay tormenta. ¿Ya, y los pobres no vomitan?
También hay escenas que no dicen nada. Por ejemplo, la pelea entre dos enamorados sobre quien paga la cuenta. 30 minutos para mostrarte que uno es woke (viene de wake: despertar, y englobaría a todo aquel concienciado con la justicia social, las políticas identitarias y la corrección política) y la otra es una influencer que no tiene cerebro.
Incluso la presencia de Woody Harrelson en algunas escenas no salva la película. Por ejemplo, Harrelson es un capitán borracho que no sale de su camarote y así pasa la mitad del filme. Luego juega dialécticamente con un oligarca a ver quien sabe más y que es peor: si el modelo comunista o el capitalista. Digamos: una escena cansina a mas no poder.
En definitiva, si la idea era reírse de los ricos, de los woke, de los oligarcas o el culto a las redes sociales, hay mejores caminos más allá de enviar mensajes cifrados burdos y aburridos.


