Todo comenzó tras el final de un ciclo 2024-25 bastante movido, especialmente debido a que, con mi pareja, estábamos saturados con el trabajo y nos daba pereza ponernos a pensar en qué vacaciones podíamos organizar; por lo que elegimos la IA para este fin… Y vaya vacaciones nos pegamos.
Ya se acercaba agosto, era 15 de junio y no teníamos nada claro. Sólo pensar en dónde ir a descansar, escapar de Madrid, nos daba pereza y cada día íbamos procrastinando más y más. Sí, organizar las vacaciones nos daba pereza y un poco de ansiedad. Y es las vacas hay que organizarlas por web, en plataformas monopólicas, comparar constantemente entre precios que están por las nubes, atender a ofertas que solo tienen unos minutos de vigencia, convertirse en esclavos del algoritmo de los precios dinámicos…
Además cuando leíamos noticias, nos agobiaban con la subida de los precios. Lo que es real porque no baja de mil euros por persona un mínimo de 7 días de vacaciones por España (sin sumar comida). Y si bien podíamos ahorrar yendo a la casa de algún pariente del pueblo, no podemos ir siempre al mismo lugar. Hay que oxigenar. A eso se suma que todos los centros de vacaciones clásicos estaban repletos.
Ya nada es como antaño. Cuando llegabas a un lugar, alquilabas sin pasar por la web, y luego te ibas a otro, y te metías en un camping o a un hotel. Antes había más cercanía y, si me apuras, más libertad. Sí, puede sonar a pura nostalgia.
Llegados a este punto y dado que mi pareja y yo no nos poníamos de acuerdo con nuestro destino vacacional, surgió la idea de que la IA hiciera su magia. Hay que reconocer que las vacaciones se han transformado en un lujo ahora mismo. Por suerte, teníamos unos ahorros y en un momento de «subidón» dijimos : «venga, vamos a buscar dónde nos vamos. Pero no queremos pensar, preguntémosle a chatGPT. A ver a dónde nos lleva».
Si bien yo soy más hippie y podría dar con mis huesos en cualquier «antro», mi «jefa» es de las que quiere todo organizado. En el fondo la entiendo, ya que sería una «cagada» no tener un lugar donde dormir con un colchón limpio a nuestra edad. Así fue como tomó la iniciativa, encendió el ordenador y empezó a explicarle a ChatGPT, a golpe de prompts, los detalles de nuestra escapada: somos una pareja sin hijos, queremos un lugar donde haya una playa tranquila, poca gente, buena gastronomía, buenos planes culturales, etc. ¿Una utopía? Quizás.
Fue terminar de procesar las instrucciones que chatGPT se rió en nuestra cara con un… «necesito mas info». Así que tuvimos que volver a hacer una descripción más detallada. Teníamos que que lidiar con toda la «gilipollez vacacional» sí o sí. Entonces, nos tragamos un orfidal y analizamos: si puedes superar los obstáculos de la masificación ergo instagramasificación, que designa el lugar donde siempre hay unos ‘zombies’ sacándose fotos para su perfil y ni siquiera gozan del entorno, entonces puedes plantarte en cualquier lugar.
Pues bueno, volvimos a preguntar a nuestra IA pero con mas racionalidad. Tras varios prompts más desnudando nuestra alma frente a ChatGPT optamos (entre las opciones que nos dio la IA) por viajar a Lanzarote, a 2 horas en avión… ¿Acertaría la IA?
Podemos decir que la IA puede ayudarte a planificar las vacaciones, si no quieres llamar a tus amigos que ya han visitado el lugar, o no te apetece ir a una agencia que te va a cobrar. Sin embargo, debo admitir que lo más destacable de la herramienta es su capacidad para reducir el estrés que supone enfrentarse a decenas de entradas de web o blogs de viajes, ahorrarte mucho tiempo y ayudarte a tomar una decisión.
Y es que ChatGPT lo único que hace es extraer contenido de varias webs de turismo, organizarlo, resumir lo más interesante o lo más importante, que se repite de otras webs, para proponértelo. En pocas palabras; robar contenido de páginas especializadas y montarte las vacaciones típicas.
Qué nos dijo la IA . Pues fue esto: «Lanzarote es un destino ideal durante todo el año gracias a su clima suave, que ofrece paisajes volcánicos únicos y playas espectaculares. Puedes disfrutar de opciones variadas como el Parque Nacional de Timanfaya y sus volcanes, las Cuevas de los Verdes y Jameos del Agua para una experiencia volcánica única, las playas como Papagayo o Famara para relajarte o practicar deportes acuáticos, o la isla de La Graciosa para una aventura tranquila. También puedes visitar los trabajos de César Manrique, como el Jardín del Cactus, o explorar la capital, Arrecife, y sus museos».
Visitamos todo lo que nos propuso (eso sí, no anduvimos en camello ¡gracias a Dios! y no volveríamos a Timanfaya porque parece un parque temático con filas de coches de hasta dos horas). Destacamos que el clima es bastante bueno, aunque corre mucho viento. Incluso aceptamos la propuesta de alquilar un coche in situ con proveedores locales, ya que los que te ofrecen en las plataformas de alojamientos tienen un coste muy «inflado» solo asumible por turistas ingleses y alemanes, que son los que «invaden» esta hermosa isla volcánica durante los meses de verano. Aunque también confirmamos con amigos todas estas recomendaciones antes de lanzarnos a reservar.
Asimismo, la IA nos dijo que había buena gastronomía en Lanzarote, lo que es cierto, pero no nos dio opciones específicas de buenos restaurantes. En este sentido, fue la persona que nos alquiló el apartamento quien mejores opciones nos facilitó.
En definitiva la IA nos redujo el estrés, evitó discusiones domésticas y nos ayudó a tomar una decisión, lo cual se agradece. La isla canaria la descubrimos sin nada de inteligencia artificial, aunque de vez en cuando revisábamos las valoraciones de cada lugar. No podemos negar que la tecnología nos tiene cogidos de los pelos desde hace tiempo.


