El equipo de atletismo de Rusia ha quedado fuera de los Juegos Olímpicos de Río 2016. La razón es que el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) en Lausana (Suiza) ratificó la sanción impuesta por la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) al equipo después de conocerse que el Estado ruso generó un programa de doping que implicaba cambiar los positivos (por negativos) que daban sus atletas durante las competencias internacionales.
El TAS rechazó la apelación de 68 atletas rusos y de esta manera, obliga al COI (Comité Olímpico Internacional) a decidir si excluye o no definitivamente a todo el equipo ruso, que había presentando a 387 deportistas para participar en Juegos de Río 2016.
El ministro ruso de Deporte, Vitali Mutkó, llamó a cesar la presión política sobre Rusia y respetar a los atletas limpios de dopaje.
El presidente de la IAAF, Sebastian Coe señaló a las agencias informativas que «si bien estamos satisfechos porque nuestras normas, y nuestro poder para afianzar nuestras reglas y el código antidopaje han sido apoyados, este no es un día para declaraciones triunfantes. No he venido a este deporte para detener a los atletas de competición. Es el deseo instintivo de nuestra federación incluir, no excluir».
De esta manera, el atletismo se mancha no por sus logros sino por el alto nivel de corrupción a la que han llegado algunas de sus federaciones.


