Las hermosas y poderosas voces femeninas de Roberta Sá y Ana Moura se tomaron la agradable tarde noche del sábado 1 de Julio en las Noches del Botánico.
Ambas artistas lo dieron todo y presentaron un gran espectáculo. Este estuvo lleno de saudade o nostálgia del fado que se fusionó con la alegría de la bossa nova. Así el portugués tomó Madrid para darnos dos jornadas de la mejor música tradicional nacida en Brasil y Portugal
Si bien la distancia que separa a Roberta, nacida en Natal, Rio Grande dol Norte y a Ana de Santarém (norte de Lisboa) podrían ser cinco mil kilómetros, ellas están unidas por las alucinantes perfomances de musicalidad y porque por sus venas corre sangre portuguesa .
Roberta Sá, un encanto lleno de bossa nova, samba y la música popular brasileña.
La primera en salir al escenario fue la cantante brasileña que lleva también dos décadas editando discos y es una de las voces femeninas más potentes del país carioca.
En total tiene 7 Lps que expresan la raíz de la bossa nova, la samba y la música popular brasileña. Además Roberta ha sido nominada Grammy latino en dos ocasiones, en 2007 y 2017, en las categorías de mejor artista revelación y mejor disco de samba. Normal, ya que es una tromba de sonidos y fiesta, con una voz esplendida.

En su concierto en Madrid, Roberta Sá tocó el último de sus trabajos: Sambasá (2022). Un disco lleno de color y fiesta, como es la música brasileña. Este Lp y sus canciones acumulan cerca de un millón de reproducciones en total en plataformas de streaming .
Ana Moura es la gran renovadora del fado en los últimos tiempos
La portuguesa, que nació para cantar fado, ha vendido más de 300.000 discos desde su debut, hace ya dos décadas.
El séptimo y último de ellos, Casa Guilhermina (2022), tiene la virtud de añadir ritmos angoleños heredados de su madre y abuela, y es uno de los más audaces de una carrera.
Especialmente destaca su nuevo disco porque renueva el fado, mezclando reggaeton, electrónica pero también se zambulle en el fado más tradicional. Ana estuvo acompañada por una batería, un bajo y la guitarra portuguesa.

Ver en directo a Ana Moura es una gozada. Su voz rompe todas las barreras del sonido, y sus músicos como el staff de bailarin@s son un ejército sincronizado que expresan el sentimiento, el desamor, la añoranza de manera fantástica.
Sin duda, el sábado 1 de julio fue una noche nostálgica pero hermosa en los jardines de la Complutense en Madrid, donde dos almas creativas y salvajes dejaron a los asistentes con un sabor perfecto. Viva Portugal y Brasil.


