El libro ‘America Swings’ de la fotógrafa canadiense Naomi Harris, muestra a grupos de la clase trabajadora, a la América profunda de la clase media norteamericana teniendo sexo. Desmontando así el gran bulo del puritanismo protestante del grande del norte que censura todo lo que huela a carne humana.
Las fotografías de Naomi Harris no son sexys sino más bien reales. Página a página su photobook presenta a gente normal, gorda, delgada, fea, guapa. Nada raro hasta ahí. Todo cambia al conocer que las reuniones tienen un objetivo claro: tener sexo sin importar la cantidad de gente que este cerca. Y por supuesto, hay que hacerlo con todos los presentes.
Ya sea en San José, Texas, Florida, Minnesota, Wisconsin, Iowa, Illinois, Nueva Jersey, Georgia, Luisiana, Texas, Colorado, Nevada y California, y también en Montreal (Canadá), la fotos de Naomi exponen escenas de camas redondas y de asistentes a 38 fiestas de libertinaje, Todas las reuniones se convocaron en ciudades o campings emplazados en lugares de la América profunda desde la Costa Este a la Costa Oeste de EE.UU.
También en casas de particulares y autocaravanas la clase trabajadora se lanza al libertinaje. Es una ‘subcultura de Estados Unidos’, comentó la fotógrafa canadiense en Madrid al peresentar su libro ‘America Swings’.
El libro publicado por Editorial Taschen nació gracias a que Naomi Harris se ganó la confianza de los ‘rednecks’ sureños y pudo asistir a todas sus reuniones para fotografiarles en sus citas swingers. Ella sólo llegó con una cámara de medio formato y se encontró con que los asistentes tenían orgasmos con una o más personas y recibían o practicaban sexo oral.
Por ejemplo, las fotografías de ‘America Swings’ se cuelan durante la retransmisión de un partido de fútbol americano de la Super Bowl. En medio tres mujeres se afanan en practicarles felaciones a hombres gordos que cerveza en mano no se pierden el ‘touchdown’ de su equipo.
También hay sexo en el Día de Acción de Gracias en la América Profunda. Con tarta de merengue incluida, que termina siendo aplastada por el pie de una mujer mientras esta disfruta, sobre el mantel, de una orgía.
La canadiense Naomi Harris ha estado pegada durante cuatro años a los swingers de EEUU. Una subcultura en alza en los suburbios del país más poderoso del mundo, en el que el médico, la vecina, el profesor y la dentista quedan para tomar algo, cenar, charlar y hacér sexo entre ellos.
Mirá aquí el trailer de America Swings de Editorial Taschen
«La paradoja es que la mayoría son parejas de mediana edad, bastante conservadoras en sus ideas políticas. Muchos son republicanos», contó Harris a el diario Público. «Pero también es gente que lo pasa bien y que ve el sexo como una forma más de socializar», agregó.
«Es un movimiento rural y suburbial. No sucede tanto en las ciudades, y supongo que la razón es fundamental: la gente se aburre», declaró la fotógrafa.
Harris, de 34 años, empezó a fotografiar el movimiento swinger cuando un amigo que conocía de las playas nudistas le preguntó si lo acompañaba a un club de intercambio de parejas.
«Me pidió que fuera con él porque los solteros no tienen tan fácil la entrada…La gente se atiborraba y pasaban a una sala contigua donde ocurría todo. Fue lo más divertido que había visto «, confesó en Madrid.


