Al Pacino con 84 años ha publicado sus memorias ‘Sonny Boy’ (Editorial Cúpula ), un entretenido libro de más de 300 páginas donde cuenta su vida en el Bronx, la relación con su madre, sus fracasos y la poca autoestima que tenía cuando le ofrecían papeles en películas que no se veía capaz.
Sus primeras palabras son para su madre Rose, persona que le inculcó el arte Al Pacino y lo sacó de la delincuencia. «Pienso en ese momento en el baño y me doy cuenta de que todavía estoy aquí gracias a mi madre. Por supuesto, es a ella a quien tengo que agradecerle. Ella fue quien me alejó de un camino que me llevaba a la delincuencia y la violencia, a la heroína que finalmente mató a Petey, Cliffy y Bruce -sus mejores amigos de infancia-. Perdí a los tres de esa manera. No estaba exactamente bajo estricta vigilancia, pero mi madre prestó atención a dónde estaba. Creo que ella me salvó la vida”.
Luego, ya con treinta y pocos años para poder hacerse hueco en la escena trabaja limpiando casas, teatros e incluso fue portero de un edificio. Hasta que consiguió un papel protagonista en Pánico en Needle Park en 1971. Este fue un paso importante para que luego en 1975 un desconocido y pequeño italoamericano lograse convertirse en el gran Michael Corleone gracias a extraordinarias películas llamadas El padrino y El padrino: parte II.
Luego vinieron Serpico, Tarde de perros, Scarface, Perfume de mujer, películas interpretadas magistralmente por Al Pacino, y que marcaron la historia del cine. Es que son actuaciones legendarias que cambiaron su vida para siempre, como también la de los cinéfilos que lo adoran, aunque haya estrenado bodrios en la última etapa de su vida.
‘Sonny Boy’ son las memorias de un mito, que se hizo así mismo desde la pobreza, y que abre su corazón a los fans; y especialmente a aquellos que no lo conocen. Además desvela como consigue sus grandes papeles y cuenta sus relaciones amorosas importantes. También recuerda su amor por este arte, y como se relaciona la creatividad con el negocio.
Extractos de ‘Sonny Boy’ : «Paramount no quería que yo interpretara el papel de Michael. Querían a Jack Nicholson, Robert Redford, Warren Beatty o Ryan O’Neal. En el libro de Puzo, Michael se describía como «la nenaza de la familia Corleone».
«Se suponía que era bajo, de pelo oscuro, guapo de forma sutil, nada amenazante ante los demás. Esta descripción no se correspondía con las personas que quería el estudio. Pero tampoco significaba que tuviera que ser yo. Significaba, sin embargo, que tendría que hacer una prueba de cámara para el papel, cosa que nunca había hecho antes, y que tendría que ir en avión a la Costa Oeste para hacerlo, cosa que yo no quería hacer. No me importaba que fuera El padrino. No quería ir a California. Pero Marty Bregman me dijo: «Vas a subirte a este maldito avión» y luego me trajo una pinta de whisky para que me la bebiera en el vuelo, y me fui allí».
‘Accidente en Scarface, El precio del poder’. Películas y vida de Al Pacino
«Estaba en la sala de urgencias de un hospital de Santa Mónica con el aspecto de alguien que ya está muerto. Estaba esperando que me visitara un médico. Tenía los ojos apagados y grises, la piel toda sudada. Mi ropa estaba harapienta y manchada de sangre. Me habían dicho que mantuviera los brazos en alto, porque la metralleta que había estado usando se había fundido con mi mano. Una enfermera mi hizo señas y me dijo: «Sígame. Vamos por aquí». Mientras caminábamos por el pasillo del hospital, se giró y me miró más de cerca. Dijo: «Eh, ¿eres Al Pacino?».
-Yo contesté: «Sí». Y ella: «Oh, pensaba que se trataba de un desgraciado». Unas horas antes estaba en un set de rodaje lleno de humo, en una mansión donde un delirante y encocado Tony Montana representaba su número final. Acababa de disparar treinta rondas de mi «pequeña amiga» en una lucha de armas con el pequeño ejército que había venido a derribarme. Con balas silbando por todas partes, la escena requería que me alcanzara una bala en la parte superior del cuerpo, que me lanzaba hacia atrás. Unos buscapiés que tenía dentro del traje explotaron con tinta roja, y caí de bruces al suelo».
«En el estado inducido por las drogas de mi personaje, cogí el cañón ardiente de la metralleta que había estado disparando y que estaba a junto a mí. Y de repente mi mano no se movía, estaba pegada al cañón. Tuve que ausentarme dos semanas de El precio del poder mientras me recuperaba de la quemadura y volvía a crecerme la piel de la mano».
«Durante mi recuperación, Brian de Palma filmó esta escena de los disparos desde todos los ángulos imaginables, una y otra vez, añadiendo más balas, más cuerpos, más matanza, invitando a otros directores a sentarse con él y ayudarle a hacer la secuencia más larga y despiadada. Incluso vino Steven Spielberg un día para revisar algunas explosiones. Mientras, ¿dónde estaba yo? En casa en cama».
Retiro de Al Pacino –
«Estaba fuera. Mi carrera cinematográfica se había terminado. Todo lo que había construido, papel a papel,
se había desvanecido, malgastado en pocos años. Cada fracaso consecutivo parecía un peso más pesado que me oprimía el pecho. Empecé a cuestionarme la pura esencia de lo que estaba haciendo y por qué lo estaba haciendo. Me sentía atrapado, creativamente exhausto, apartado de cualquier conexión con el motivo por el que quise ser actor en primer lugar. Así que lo dejé. Sin avisar ni hacer ninguna declaración. Simplemente dejé de aceptar papeles cinematográficos. No me importaba».
Dije: «Todo va bien. Me quedan muchas cosas que me hacen feliz. Tengo Nueva York. Tengo a mis amigos. Puedo leer obras todo el día, y todavía puedo decidir lo que hago». Pero en cuanto al cine, se había terminado. Cometí un par de errores cuando me fui. Uno de ellos fue que pensé que podría regresar cuando quisiera. Pero la gente está dispuesta a seguir adelante sin ti mucho más rápido de lo que piensas. Cuando estás descartado, estás fuera, y más aún si das la impresión de que no te importa nada volver».
Lanzamiento internacional:
8 de octubre en Estados Unidos.
16 de octubre en España (Libros Cúpula)
Precio 24,95€


