Manolo Kabezabolo (Si todavía te kedan dientes es ke no estuviste ahí) es el documental de J. Alberto Andrés Lacasta. El director nos presenta a Manuel Méndez, un artista punk que ha traspasado el tiempo, el espacio y las modas. Todo ello sin renunciar a sus esencias y principios, para convertirse en un icono contracultural.
Desde el minuto uno, la cámara de Andrés se sumerge en la vida y mente de Kabezabolo. Su relato parte desde la desnudez, y con la animación se plantea el tratamiento de su enfermedad mental. Ello hace que el discurso de Manolo adquiera una naturalidad y autenticidad que engancha al espectador.
Toda la historia se riega con los testimonio de las personas que han formado parte de su vida desde pequeño y además participan músicos que lo conocen como Evaristo Páramos, Albert Plá, o Kutxi Romero, entre otros. También hay imágenes de archivo inéditas fruto de grabaciones de sus músicos y seguidores en conciertos, camerinos, etc.
«Manolo Kabezabolo forma parte indisoluble de mi juventud, crecí escuchándolo asistiendo a sus alucinantes conciertos. Me sabía todas sus leyendas urbanas, sus desmanes y también toda su poesía. Esto era lo que me convirtió para siempre, y hasta hoy, en uno de los suyos. Reencontrarme con él después de casi treinta años y compartir confidencias, mirando al futuro, sigue siendo una experiencia salvaje», explicó el director.
El filme se estrena en el festival In Edit Barcelona el viernes 3 de noviembre a las 19:00 y el sábado 4 de noviembre a las 16:15 en las salas Mooby Aribau 5 y 3, respectivamente. Además participará en la 65 edición de . ZINEBI – Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao, que se celebrará entre el 10 y el 17 de noviembre en la ciudad vasca.
ENTREVISTAMOS AL DIRECTOR ALBERTO ANDRÉS LACASTA PARA SABER MAS DEL DOCU ‘MANOLO KABEZALOBO’
¿Cómo nació el proyecto del documental sobre Kabezabolo?
-De muy joven no me perdía ninguno de los conciertos de Manolo, me conocía todas sus canciones y me gustaban todas sus letras. Era un soplo de rebeldía muy genuino. Especialmente porque estábamos en un contexto social, artístico y político donde el punk era un auténtico ariete para las conciencias y el activismo.
-Antes de la pandemia me encontré con Manolo, y se me vinieron todos aquellos años de juventud de golpe. Manolo estaba allí con los mismos principios de siempre, con un disco a punto de salir que era genial, con su espíritu creativo intacto. Pero habían pasado 30 años de carrera profesional y habían pasado muchas cosas. Entonces el documental saltaba a la vista, y Manolo accedió amablemente.
¿Qué destacarías del músico y de la persona que Kabezabolo ?
-Manolo es un artista nato, lo lleva dentro. Hubieran sido las circunstancias de su vida que hubieran sido, su creatividad innata tenía que salir de una manera u otra, y allí está, el año que viene se celebra el 40 aniversario de su primer concierto y sigue componiendo. Además su mérito está en que su arte trasciende el modo musical por lo que dice, por poco cómo interpreta y por cómo se ubica en la industria.
-Manolo ha dado conciertos él sólo con una guitarra o tan solo con tres cuerdas, y la gente no ha dejado de bailar y cantar. Por otro lado en las épocas en las que ha tenido una buena banda su pack escénico ha sido arrollador estando de cabeza de cartel en los festivales más importantes del país y haciendo bolos sin parar.
«Sin duda, y como reconocen muchos compañeros suyos de profesión, Manolo Kabezabolo es el último eslabón del punk de los 80. Es un icono del underground más feroz y genuino, y con muchas cosas que contar todavía».
¿Como defines a Manuel Méndez, la persona detrás del personaje?
-Por otro lado está Manuel Méndez, el palo-mástil que ha soportado el personaje, y éste ha sufrido un poco más. No es fácil convivir y soportar al ídolo Manolo Kabezabolo, porque aunque lo parezca no son lo mismo. De Manuel quiero destacar su humanidad y su capacidad de resistencia y perseverancia a todos los palos que le ha dado la vida, y también cómo ha asumido el éxito.
-Sin duda el gran protagonista de nuestro documental es Manuel, el que queda ensimismado cuando se apagan las luces de conciertos o el que no para de escribir solo por las esquinas. Es el que mira de frente a las drogas y sufre, el que lucha contra los voraces demonios que sobrevuelan en su cabeza, el que hace la colada y cocina, el que da razón de ser y vivir al bicho ese que se llama Manolo Kabezabolo.
Vuestro docu además de hablar de la vida de un poeta/cantautor punk también desvela la vida de una persona con problemas de salud mental, ¿Esa era la idea o fue evolucionando en el camino el guion?
-No, no era la idea de origen, ni tampoco la idea motora de la estructura narrativa del documental, ni mucho menos. Kabezabolo es mucho artista y eso era lo principal. Pero la enfermedad forma parte de la vida de Manuel, y desde las primeras conversaciones se puso de manifiesto no solo la necesidad de abordarla con naturalidad y sin tapujos, sino también la necesidad de posicionarnos a través de su testimonio ante ella.
-La vida de Manuel está llena de historias apócrifas y en algunos casos muy mal intencionadas sobre su enfermedad. Él mismo quería explicarlo, y con su historia de vida y con la narración de sus particulares sufrimientos, hemos hecho una traslación metafórica a imágenes con diversos tipos de recursos como la animación, o las imágenes de archivo antiguas de enfermos ingresados en psiquiátricos.
Viendo el docu nos parece que humaniza a las personas que sufren enfermedades mentales, ¿Crees que tu docu ayudará a ver con ojos más empáticos a las personas que sufren esta enfermedad?
-Sería fantástico. Manolo se expone sin tapujos y también con sus contradicciones, humanamente, como él es y como se observa a sí mismo. Todo muy lejos del aura “guay” del artista maldito. Eso le lleva a enfrentar los problemas de su enfermedad con determinación pero también con dudas y valles muy profundos y muy negros, aunque siempre sobreviviendo con entereza y con dignidad.
«Sería genial que este documental aportase visibilidad normalizada sobre las enfermedades mentales. Sin duda lo hemos pretendido, pero tampoco hemos escondido que es un proceso duro, donde los estigmas sociales perviven y son muy crueles».
¿Cómo ha sido recibido el docu entre el público?
-Estamos muy contentos por la respuesta que estamos recibiendo de todas las personas que lo han visto. De una manera o de otra, aunque no seas seguidor de la música punk, a mucha gente le suena “Manolo Kabezabolo” y esto genera al principio mucha curiosidad. Una vez que lo han visto, podríamos hablar casi de una conmoción. Por un lado, por la emoción cercana que provoca el singular relato del personaje y su vida artística y personal. Por otro, por haber disfrutado de un humor y de una manera de entender el mundo y la vida muy especial.
-¿Tienes otros proyectos en mente o en producción?
-Sí. Estrenamos ahora una película en el Festival de Gijón que hemos participado en coproducción con Mubox Studio que se llama “Los restos del pasar” de Luis “Soto” Muñoz y Alfredo Picazo. El proyecto fue seleccionado en el Festival de Cannes-Cannes Docs.
-También estamos acabando de rodar una coproducción internacional con Francia que se llama “Queer-Me” de la realizadora Irene Bailo. Muy comprometido y que va a dar mucho que hablar al año que viene.
-Tenemos un corto de ficción en la carrera de los Goya que se llama “Los restos del pasar” de Laura Torrijos sobre el acoso escolar. Y finalmente también decirte que estamos rodando un documental que se llama “Yo, albañil” que estoy dirigiendo yo mismo y tendremos finalizado a principio del 2024. No paramos.


