Estrasburgo: No es delito quemar fotos del Rey de España, es libertad de expresión

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a España por imponer una pena de cárcel a los dos manifestantes que quemaron en Girona en 2007 una foto gigante de los reyes, ya que constituyó “una injerencia en la libertad de expresión que no fue proporcionada con el fin perseguido”, informó EFE.

Los tribunales españoles impusieron a Enric Stern y a Jaume Roura una multa de 2.700 euros a cada uno para eludir la prisión por un delito de injurias a la Corona, con la advertencia de que si no la abonaban se ejecutaría la condena a 15 meses de prisión.

Tras conocerse la condena del tribunal europeo contra España también se dio a conocer un informe de Amnistía Internacional en el que se critica el “ataque sostenido a la libertad de expresión” que se vive en España debido a la ley antiterrorista y la ley mordaza.

En virtud del artículo 578 del Código Penal español, las personas de quienes se considere que han incurrido en “enaltecimiento” del terrorismo o en “humillación de las víctimas de delitos terroristas o de sus familiares” —no importa lo imprecisas que sean estas expresiones— están expuestas a ser multadas, inhabilitadas para empleos públicos e incluso enviadas a prisión. El número de personas procesadas en aplicación de este artículo aumentó de tres en 2011 a 39 en 2017, y solamente en los dos últimos años, fueron declaradas culpables casi 70 personas.

El informe Tuitea… si te atreves: Cómo las leyes antiterroristas restringen la libertad de expresión en España revela que decenas de personas usuarias corrientes de las redes sociales, así como artistas musicales, periodistas e incluso titiriteros, han sido procesadas por motivos de seguridad nacional.

Amnistía pone como ejemplos de atentado contra la libertad de prensa la condena de cantantes como Pablo Hasel o Valtonyc y tuiteros particulares como Casandra Vera y sus chistes sobre el asesinato de Carrero Blanco.

Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España, señaló que “nadie debería ser procesado penalmente sólo por decir, tuitear o cantar algo que pueda ser desagradable o escandaloso. La ley, de redacción general e imprecisa, está silenciando la libertad de expresión y aplastando la expresión artística”.

Incluso periodistas que intentan documentar la represión causada por el artículo 578 han infringido sus disposiciones; un cineasta está procesado por una película en la que entrevistaba a varias personas que habían sido procesadas por “enaltecimiento” del terrorismo.

Author: Prensa

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