El escritor Cormac McCarthy, autor de novelas como “La carretera” o “No es país para viejos”, murió a los 89 años. El norteamericano exploró en sus libros el lado oscuro de la naturaleza humana.

Según informó su hijo John y la editorial Penguin Random House, Cormac falleció por causas naturales en su domicilio de Santa Fe, Nuevo México, USA. Las declaraciones fueron hechas a la periodista Alexandra Alter del The New York Times.

McCarthy nació en Providence, Rhode Island, EE. UU, el 20 de julio de 1933, y siempre vivió bastante retirado de la vida pública. Lo último que había publicado hace seis meses fueron dos novelas, “Stella Maris” y “El Pasajero”, que se vendían juntas. Sin embargo, Cormac no concedió ninguna entrevista ni hizo promoción.

Por su parte la pluma de McCarthy expresa unas letras violentas, y no ahorraban escenas de salvajismo ni de ternura. Muchos críticos lo comparaban con William Faulkner o Herman Melville. Asimismo, sus personajes iban contra la corriente social y luchaban hasta el final.

The road libro de Cormac McCarthy
La carretera – libro de Cormac McCarthy

La huella de Cormac McCarthy en la literatura

En tanto, McCarthy era considerado de los mejores escritores estadounidenses de su generación, donde comparte panteón con Philip Roth y Thomas Pynchon, entre otros. En sus obras, los seres humanos caminaban por la brutalidad, aunque siempre pintaba rayos de luz en sus letras dando esperanza hacia el futuro.

Durante su vida, Cormac publicó doce novelas, dos obras de teatro, cinco guiones y tres historias cortas. De las novelas, algunos se convirtieron en películas: ‘No es país para viejos’, ‘Todos los hermosos caballos’ y ‘La carretera’. Este último libro en 2006 obtuvo el Premio Pulitzer.

Por ejemplo, la obra de teatro «El Sunset Limited» fue bastante exitosa. De los guiones, el último conocido es «El consejero», que fue llevado a la pantalla grande por Ridley Scott.

Hay que destacar que el escritor siempre sumergió sus personajes en la frontera. En muchas de sus páginas la historia se sitúa entre México y EE. UU. Es el caso de «No es país para viejos», «Meridiano de sangre», y la trilogía de «Todos los hermosos caballos», «En la frontera» y «Ciudades de la llanura».

Por otra parte, jugaba con los límites entre adolescencia y la edad adulta o entre el mundo real y un mundo post apocalíptico donde toda naturaleza ha muerto como ética y moral. Todo ello lo unía a la lucha constante entre humanidad y bestialidad.