El Kala es como el último «jefe indio» de la mítica calle de pinchos La «Laurel», en el casco antiguo de Logroño, en La Rioja, España.

Juan Carlos Estavillo “el Kala” es un superviviente. Una de esas personas a las que la heroína convirtió en invisible y que lucha día a día contra el dolor para seguir haciendo lo único que le hace feliz: ir a la Laurel a recoger la vajilla y sacar la basura de todos los bares a cambio de la voluntad. Sin embargo para él lo importante es poder socializar con todas las personas que se cruzan en su camino.

El cortometraje de Diego Pérez es candidato a los 38 premios Goya. Tuvo su estreno nacional en el Festival de Málaga y su estreno internacional SHORTSMEXICO el festival internacional de cortometrajes más grande de América Latina.

Además ha sido elegido como Mejor cortometraje documental en el Festival de cine de Vitoria / Mención especial del jurado en el Festival de cine de Madrid. También ha sido seleccionado en más de 30 festivales hasta la fecha 6 de ellos calificadores para los Premios Goya de la Academia.

El filme, que dura 20 minutos, es un golpe de realidad a nuestros prejuicios frente a los ex-toxicómanos.

EurolatinpresCultura conversó con el director del corto Diego Pérez González:

-¿Cómo surgió la idea de contar la vida El Kala?
Cuando me vine a vivir a Logroño hace 7 años y vi a El Kala en la calle Laurel y la calle San Juan recogiendo vajilla y sacando la basura de los bares a cambio de la voluntad. Al ver su aspecto físico «machacado» por su pasado y el contraste con la sonrisa que siempre tenía para todo el mundo, quise saber más de él. Y recuerdo hace 3-4 años cuando ya tendí una relación más cercana de verle en La Laurel le dije un día: «tengo que hacer una película de ti».

El Kala de La Laurel

-¿Qué te llamó la atención de Juan?

Su aspecto tan duro irremediablemente, pero sobre todo su ilusión y su forma de ver la vida. Una persona que a priori tiene todos los ingredientes para estar «encabronado» con la vida, como si esta le debiera algo. Pero al contrario, es una persona que mantiene intactas
sus ganas de vivir y socializar con todo el mundo.

-¿Que mensaje quieres enviar con tu corto?

Que hay personas que tal vez no tengan una calle ni un polideportivo con su nombre, pero pertenecen a la memoria colectiva de una ciudad y tenemos que aprender mucho más de ellos por su humanidad, que de otras personas que solo son célebres por su profesión.

-¿Cómo planteaste el corto en cuanto al guion?

Lo más importante fue el trabajo previo. Durante casi dos meses estaba continuamente con El Kala, escuchándole, acompañándole en su día a día, hablando con sobre la vida. Me convertí en espectador de la vida de El Kala y nos hicimos amigos. Esto fue algo que a posteriori ha sido muy importante para desarrollar una historia tan cercana y llena de verdad.

-¿Querías mostrar también los rincones de Logroño?

Quería mostrar el Logroño de El Kala a través de su mirada y su forma de vivirlo. Esos largos trayectos solitarios hasta llegar al Casco Antiguo en el que literalmente él se transforma y el espacio convierte en un espacio luminoso, lleno de gente y como el dice de «buen rollito»

«El Kala de ‘La Laurel’ es un ejemplo perfecto de que en la vida te lo pueden quitar todo. Pero si conservas la ilusión y la dignidad realmente lo tienes todo»

-¿Fue difícil que El Kala te mostrara su vida y espacios?

En absoluto. Esos meses previos de relación y encuentros fueron fundamentales para que él no me viera como alguien ajeno sino como un amigo que iba a relatar desde el máximo respeto y dignidad su vida presente.

-El Kala es un personaje muy español. Hay muchos como él en las ciudades de la península que han resurgido de las cenizas ¿Crees que algunas veces son ciudadanos que se les mira en menos pero que tienen mucho que aportar a la sociedad? Especialmente por su positividad y lucha?

Sí, totalmente. El Kala es un ejemplo perfecto de que en la vida te lo pueden quitar todo. Pero si conservas la ilusión y la dignidad realmente lo tienes todo. Considero que hay un Kala en cada ciudad y es importante identificarlos porque son una lección de vida y humanidad para nosotros.

-¿Es posible que el corto se transforme en algo más amplio, por ejemplo un docu o película?

No. La idea era rodar una película del metraje que tiene, en la que está contado un día de su vida porque todos sus días son iguales. Además creo que, a pesar de tener muchísimo más material, hay historias que duran lo que duran y no tiene sentido alargarlas por el simple hecho de que funcionen.

El cortometraje ‘El Kala’ es candidato a los 38 Premios Goya, gala que se realizará en Valladolid el 10 de Febrero de 2024

-¿Crees que podéis entrar en los Goyas y ganarlos?

Bueno en muy difícil porque hay mucho nivel, compañeros con los que competimos que ya tienen Goyas, varias nominaciones o una productora grande detrás. Pero, como El Kala, no perdemos la ilusión y confiamos en nuestras posibilidades. Sobretodo creemos en nuestra historia y en que al académico que la vea no le va a dejar indiferente.

-¿Qué otros proyectos tienes en mente?

Hay varios, a corto plazo un cortometraje que lleva por título «Cuando suena el Carillón», basado en una obra de teatro de una compañía riojana y con guion adaptado de Bernardo Sánchez, que espero que consigamos la financiación suficiente para hacerse realidad. A medio-largo plazo sigo escribiendo mi primer largometraje con la intención de que la historia vaya creciendo y poder presentársela a varias productoras. Y entre medio seguir haciendo vídeos publicitarios para poder sobrevivir. Porque hacer cine en este país y más tratándose de un cortometraje, es una lucha continua contra los elementos y la cuenta corriente del banco.