El cineasta griego afincado en París, Konstantino Costa-Gavras, fiel a su compromiso social, reflexiona con su nuevo filme ‘El último suspiro’ sobre la muerte digna y la férrea actitud de los seres humanos para salir de cuidados paliativos pese a saber su final.
Ya en cines de España, el guion nos sumerge en una especie de diálogo filosófico. El doctor Augustin Masset y el célebre escritor Fabrice Toussaint se enfrentan cara a cara, uno con el final de la vida de sus pacientes, y el otro con su propio destino. Llevados por un torbellino de visitas y encuentros, ambos se embarcarán en un sensible viaje entre el humor y el llanto.
Costa-Gavras ha hecho una adaptación del libro homónimo del filósofo y escritor Regis Debray, coescrito con el médico de cuidados paliativos Claude Grange, .
EurolatinpressCultura conversó con Costa – Gavras en el Instituto Francés de Madrid
Por Emilio Vidal
– ¿Cómo llegó a usted el libro de Regis Deray?
-Mi mujer conocía a Regis porque era periodista, y lo visitó en Bolivia cuando estaba preso tras morir el Ché Guevara en 1967. También lo conocía de Chile cuando estuve con Allende en los años setenta. En París nos hicimos amigos y él siempre nos envía todos sus libros cuando los publica. Es muy interesante este libro de Regis ya cuenta que va un hospital y descubre el departamento de cuidados paliativos. Es como una crónica sobre lo que pasa en este hospital. Recorre el lugar como si fuera un turista y descubre los casos de los pacientes que van a morir.
-¿Por qué desarrollar un tema tabú y tan polémico en occidente como la eutanasia?
-La eutanasia no solo es un tema tabú en Francia , también en España y en muchos países católicos. No queremos hablar de la muerte porque no nos interesa asumir el final de nuestras vidas. Lo mismo me pasó cuando me decidí a montar el film. Hablé con gente cercana a mi entorno y les comenté sobre el tema de la película y me dijeron que nadie querría ver una historia con ese tema.
Pero yo quería hacerlo por varias razones. Primero, leí el libro y descubrí una situación que me sorprendió: el departamento de cuidados paliativos, y la descripción de cada uno de los casos que hay en el libro era muy interesante. En total son casi 30 casos, pero no podía hacer una película con todos ellos, sólo con algunos. A partir de ahí comenzamos a crear un guion con un hilo conductor. Ademas me interesaba personalmente el tema. A mi edad quiero saber cómo se termina la vida. Que condiciones de dignidad o tragedia hay para todos al final del camino. Esta reflexión era importante para hacer la película.
-¿Cómo fue la adaptación del libro al guion?
-El libro es como un documental, no hay continuidad dramática. Entonces había que crear la magia, a los personajes, el final, etcétera. Los personajes los cree para dar continuidad a la historia y son inventados. Además dejo un final abierto porque todos tenemos ese miedo a morir. Si bien algunos se van felices, otros no lo aceptan. Sería falso decir que no tenemos miedo a dejar este mundo pero al final hay que aceptarlo: puede ser de dos manera, bien o mal.
-¿Qué tan difícil fue plasmar en el guion la forma en que familiares enfrentan la muerte de los suyos?
-Creo que hay que aceptar y prepararse para este momento. No se como porque no se sabe cuándo llegará. La verdad es que en esta década hay cada vez mas ancianos y ancianas. También tenemos que ver cual es el papel de esos adultos mayores. Pero lo mas importante es que debemos preparar de forma digna la partida de una generación que esperan enfermos en los hospitales. Por otra parte, me interesaban distintos casos: quienes rechazan la muerte, quienes la aceptan, como lo afrontan sus familiares, como quieren continuar la vida aunque saben que van a morir. Sin embargo, lo que se confirma es que siempre rechazamos cuando nos dicen que vamos a morir.
-¿Qué le llamó especialmente la atención de los casos de cuidados paliativos?
-Especialmente cuando sabemos que vamos a morir. Nos agarramos a situaciones inútiles cómo ir a hospitales a USA porque los familiares quieren que sigas viviendo. Pero el fin es el fin y no podemos seguir deteniendo el tiempo de la partida.
-Después de 70 años filmando, ¿cómo define su visión creativa: griega o francesa?
-Mi sensibilidad y cine comienza en Grecia pero se desarrolla y piensa de manera distinta, con libertad, gracias a Francia, mi país de acogida. Con respecto a esta película, solo se pudo haber hecho en Francia, por la libertad que promueve este país. Entonces mi aprendizaje es francés. Si bien es cierto que mi manera de ver el cine es básicamente griega por mi mirada filosófica y de curiosidad, los franceses me han dado el concepto de la liberté. Por su parte, la tragedia griega habla del mundo con metáforas, y habla de la sociedad, de nosotros, de la humanidad. Tiene también mucho en común con Francia.
«Los cuidados paliativos los administran especialistas, profesionales de la salud que recibieron capacitación especial o una certificación en cuidados paliativos. Estos especialistas brindan cuidados integrales al paciente, sus familiares o cuidadores. El cuidado se concentra en los aspectos físicos, emocionales, sociales y espirituales que los pacientes de cáncer suelen hacer frente durante la enfermedad», fuente Instituto Nacional del Cáncer de USA.
– Cuando se dispone a grabar una película, ¿de qué manera elige los temas a tratar?
-Me interesa siempre abordar un tema actual, me gustan los problemas del presente. El problema es crear el guion con personajes porque es un cuento muy particular. No es como un libro. Hay que contar cosas, lo que se ve, lo que se siente. El film tiene una lógica.
¿Cuál de sus películas le define mejor? ¿Hay alguna que le guste más?
-Todas me gustan porque han sido películas hechas con pasión en su momento. Pero es verdad que a las que le tengo mas cariño son las que no han tenido éxito en taquilla. Las películas son como los hijos. Si uno tiene 4 hijos, siempre hay dos que tienen menos éxito en la vida y a esos les tengo un especial cariño.
-¿Esta no es su despedida, verdad? ¿Tiene más películas en mente para filmar?
-Pienso grabar otra película. Pero a mi edad hay dos cosas que no se pueden mejorar. Primero, la fuerza física que necesita el cine. La otra fuerza es la mental, la capacidad de escribir, de crear guiones, que no es lo misma que cuando tienes 30, 40 o 50 años. Seguiré trabajando y veremos si se desarrolla bien. Sino lo veo, lo dejaré. No es crear por crear.
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