El estudio ‘Inmigración y Estado de bienestar en España’ de la Fundación La Caixa dio a conocer una información muy alentadora. Los inmigrantes aportan tres veces más que lo que gastan. De esta manera se desmonta muchos de los mitos sobre los extranjeros que venimos escuchando los últimos 5 años.
Por Emilio Leighton V.
Muchos de ustedes, latinos, se habrán dado cuenta que desde hace 3 años, momento en que la crisis económica empezó a afectar a España y el paro se elevó al 21% (30% entre los inmigrantes), se empezaron a escuchar muchos comentarios mala leche. Especialmente en la fila de la seguridad social, o en los discursos de políticos en los telediarios y radios.
Todos apuntaban a los extranjeros como los culpables del empeoramiento de la estructura de salud, de la vivienda y que estábamos quitando los trabajos de los españoles.
Nunca me creí esas historias aunque muchas veces iba a la seguridad social sólo a ver si era verdad que estaba llena de inmigrantes. Pero siempre al llegar veía sólo autóctonos o estaba lleno de abuelitos. Y me preguntaba; ¿Será verdad que nosostros somos los grandes culpables de esta crisis económica?.
Por eso, el informe que presentó la Fundacion La Caixa sobre ‘Inmigración y estado de bienestar en España’ me liberó, les soy sincero, de una culpa de la cual no me sentía parte.
El estudio de La Caixa determinó que la inmigración ha contribuido a consolidar el sistema de protección social en España. Considera injustificadas las creencias de sobreutilización y abuso de los sistemas de protección social entre la población inmigrante. Aunque cree que esta percepción se debe a la concentración de la demanda en determinados ámbitos territoriales.
Primero hay que saber que España tiene un 12,17% de población inmigrante por lo que más de 5,7 millones de personas son extranjeros de un total de 46 millones. De esta manera, España se ha convertido en el segundo Estado miembro de la Unión Europea por número de residentes extranjeros. Especialmente son ciudadanos que llegaron a la península para cumplir tareas que muchos españoles no querían hacer en servicios y para cubrir la cuota en el sector de la construcción.
Ante la fuerte oleada de inmigrantes, a comienzos del siglo 21, surgieron acusaciones de que el colapso de la salud pública. Desde los líderes del Partido Popular de Madrid se decía que era culpa de los nuevos ciudadanos. Si bien como en todos lados habrán algunos que se aprovechan de su gratuitidad, según La Caixa los extranjeros consultan un 7% menos al médico de cabecera y un 16,5% menos al especialista.
Aunque sólo recurren un 3,2% más a los servicios de urgencias. Actualmente la proporción del gasto sanitario que absorben equivale a poco más del 5% del total.
Paralemente caído el primer bulo, el aporte de los inmigrantes empieza a verse tras el aumento en la tasa de participación laboral de la mujer en España que se ha duplicado prácticamente entre 1976 (28,4%) y 2009 (51%).
“Esta incorporación masiva al mercado de trabajo ha acentuado los problemas de compatibilización de vida laboral y familiar. Ante la débil intervención pública en los ámbitos de la reproducción y del cuidado de los mayores, las mujeres autóctonas empleadas en el mercado de trabajo han recurrido de manera masiva a la contratación de mano de obra inmigrada para cubrir las tareas domésticas y de cuidado”, explicó Javier Moreno, creador del Estudio Social Inmigración dela Obra Social “la Caixa”.
El informe de La Fundación La Caixa detalló que estas mujeres inmigrantes han pasado a desempeñar un rol esencial en la sociedad hispana. Son un elemento de soporte y garantía de la sostenibilidad del Estado del bienestar en España.
En el caso de las cuidadoras de personas mayores, el 40% son extranjeras y representan hasta el 80% de las cuidadoras en régimen interno. “Hay que tener en cuenta, además, que entre el 55 y el 70% del empleo en este sector permanece en la economía sumergida”, señaló Javier Moreno.
En cuanto a las pensiones, menos del 1% de los perceptores de estas son extranjeros (de ellos, más de la mitad son europeos). A su vez, se calcula que la alta tasa de actividad de los inmigrantes contribuirá a retrasar en cinco años la entrada en déficit del sistema de pensiones. Además ayuda a frenar el envejecimiento poblacional.
Por su parte, la crisis económica ha afectado de manera dura también a los inmigrantes. El estudio de la fundación catalana determinó que el 30% de los inmigrantes en España son pobres frente al 18% de autóctonos que se encuentran en esta situación. No obstante, sólo un 6,8% de las intervenciones de los servicios sociales se dirigen a la población inmigrante.
Además, pese a no recibir casi ayudas estatales los inmigrantes aportaron en los últimos diez año, el 50% del superávit de las finanzas públicas entre impuestos y contribuciones sociales.
Pese a este dato, más de la mitad de los españoles perciben al inmigrante como un competidor en el acceso a prestaciones y servicios sociales. Los autores advierten que estas actitudes pueden aumentar en las próximas dos décadas. Todo ello debido al envejecimiento del colectivo y el incremento de las peticiones de ayudas y servicios.
El informe señala también que la concentración de la inmigración en determinadas Comunidades Autónomas, municipios y barrios introdujo desajustes en la distribución de recursos fiscales entre distintos niveles de la administración del Estado.
“Esto provocó también incrementos localizados de la demanda de prestaciones y contribuyó al deterioro de los programas de protección social”, respondió Javier Moreno, creador del Estudio Social Inmigración dela Obra Social “la Caixa” sobre las causas de tantos achaques contra la inmigración.
Con todo, el rechazo frente a la inmigración crece en todos los países europeos, entre los que España no es una excepción. Entre 2004 y 2008, los encuestados que sostenían que las políticas de inmigración españolas eran demasiado tolerantes aumentaron del 24% al 42%.

