En tanto, el presidente de Rumanía, Traian Basescu destacó que si bien entiende las medidas de Sarkozy, es necesario mejorar la integración social de estas personas.

“Entendemos la posición del Gobierno francés. Aunque a su vez, apoyo plenamente el derecho de todo ciudadano rumano a que se mueva libremente dentro de la UE”, dijo Basescu en la ciudad de Iasi (noreste de Rumanía), en declaraciones recogidas por la agencia de noticias Agerpress.

Agregó Basescu que “lo que sucede en París es una prueba de que debemos tener un programa de integración europea de los ciudadanos romaníes, teniendo en cuenta que no debe confundirse la asimilación con la integración”.

Tras una reunión con el primer ministro moldavo, Vlad Filat, el presidente rumano insistió en que el objetivo no debe ser la asimilación de los gitanos, porque todos los ciudadanos europeos tienen derecho a preservar su cultura y costumbres.

Aviones franceses empieza a deportar a gitanos hacia Rumania y Bulgaria.

El primer avión hacia Bucarest, capital rumana, partió desde Lyon con un grupo de los expulsados. Mientras las agencias AFP y Ansa hablan de 60, EFE informó que fueron 79 deportados.

Estos gitanos, entre los cuales había mujeres y niños, llegaron bajo escolta policial al aeropuerto a bordo de dos autobuses. Luego se registraron en un vuelo regular de la compañía rumana Blue Air.

Según el ministerio rumano del Interior francés, un total de 93 gitanos serán repatriados a Rumania hoy desde Francia a bordo de 2 vuelos regulares, la primera operación de ese tipo desde el endurecimiento de la política francesa con respecto a esta minoría.

Otro vuelo está previsto para mañana, “con un centenar de personas”, y otro más para el 26 de agosto, desde el aeropuerto parisino de Charles de Gaulle-Roissy.

El gobierno de París señaló que se trata de vuelos alquilados por la Oficina Francesa de Inmigración y de Integración (OFII).

Los gitanos expulsados son de la etnia roma, y reciben del gobierno francés 300 euros por adulto, además de 100 euros adicionales por cada hijo.

“Cada una de las personas que se van, fue objeto de un examen individual sobre las condiciones de su estadía en Francia”, indicó el Ministerio del Interior francés.

No obstante, las críticas se multiplican ante la ofensiva lanzada por las autoridades contra este colectivo, cuyos campamentos son desmantelados por todo el país.

fuente: agencias