Desde el 6 de febrero y hasta el 10 de mayo la Fundación Mapfre presenta la exposición ‘Rodin – Giacometti’. La muestra explora por primera vez en España tanto los paralelismos como las disparidades entre la obra de ambos artistas escultores. De esta manera se genera un diálogo que nos muestra las conexiones de sus respectivos trabajos.

Por María Eugenia Román

A pesar de estar separadas por más de una generación, las trayectorias creativas de Auguste Rodin y Alberto Giacometti muestran convergencias y divergencias. Si bien no se conocieron, Rodin murió 5 años antes que Giacometti llegase a París, los creadores se interconectan con sus obras.

La directora del Museo Rodin, Catherine Chevillot, destacó en la presentación que Rodin inventó un “nuevo lenguaje que empezó muy naturalista y que con la obra ‘La puerta del infierno` buscó acentuar y exagerar la expresión. Mientas que posteriormente se fragmentó».

En tanto, la directora de la Fundación Giacometti, Catherine Grenier, comentó que el rasgo que une a ambos creadores era su deseo no satisfecho de reinventar. Esto les lleva constantemente “replantear las cuestiones de forma fundamental”.

El francés Rodin fue uno de los primeros escultores a los que se consideró modernos por su capacidad para expresar conceptos universales como la angustia, el miedo y el dolor, expresividad que Giacometti se dedicó a reflejar la complejidad de la existencia humana.

200 OBRAS PARA ENTENDER A GIACOMETTI Y A RODIN

La selección de las 200 obras que forma la exposición se plantea como una constante conversación desarrollada por la obra de los dos artistas en el espacio a través de nueve secciones. Cada una muestra como ambos artistas hallaron en sus respectivas épocas formas de aproximarse a la figura que reflejaban una visión nueva y personal.

En Rodin, el mundo anterior a la Gran Guerra, el de Giacometti, el de entreguerras y inmediatamente posterior a la Segunda guerra mundial, marcado por el desencanto y el existencialismo.

Para Grenier en esta relación entre ambos artistas destacan las esculturas L`homme qui marche (‘El hombre que marcha’). Nombre que pone título a sendas esculturas que dialogan en una de las salas de la Fundación Mapfre.

Por un lado, la escultura de Rodin representa a un «hombre heroico», sin cabeza ni brazos», del cual Giacometti parte para realizar una obra del mismo título.

En la muestra podemos también ver el gusto de ambos creadores por los grupos escultóricos. Que en el caso de Rodin se denomina “Los burgueses de Calais”, que influyó poderosamente en Giacometti.

RODIN EN LA FUNDACION CANAL

Paralelamente a esta muestra de MAPFRE, en la Fundación Canal se exhiben “Rodin, Dibujos y Recortes» . Es una oportunidad excepcional para conocer el proceso creativo de Rodin.

En la sala hay apuntes que se tornan en dibujos, dibujos que se convierten en recortes y recortes que dan lugar a esculturas. Es una experimentación que no sólo servía al artista como proceso elemental en su creación. También le ayudaba como actividad lúdica en ocasiones sin un propósito final concreto.

Hay que destacar que los recortes pertenecieron a la esfera íntima del artista. Ni él mismo ni los críticos las mencionaron en su momento.

Rodin solo expuso en vida una de estas figuras recortadas presentes en esta exposición que incluye 91 obras. Entre las cuales se incluyen 76 dibujos y 15 esculturas que ayudan a comprender mejor la genialidad y los innovadores modos de expresión del padre de la escultura moderna.