• El escritor chileno Roberto Ampuero presenta su novela en Madrid “Detrás del muro,” una autobiografía novelada de sus años en la RDA.
  • Por Carolina Espinoza
escritor chileno Roberto Ampuero

escritor chileno Roberto Ampuero

-¿Qué es “Detrás del muro”?
Es una memoria novelada, y el mismo título hace referencia a la novela de mi memoria imprecisa, porque lo que yo quiero subrayar con esto es que la memoria a veces nos tiende trampas. Y nos hace a menudo sentir que es perfecta y que recuerda con extraordinario detalle todo lo que ocurrió. El pasado se va reconstruyendo a través de muchas voces, no existe la historia oficial, la historia se va reconstituyendo a través de muchas memorias que son todas imperfectas y detrás del muro, aspira a eso: esto es lo que yo viví y al mismo tiempo es una invitación a que surjan otros relatos. Porque hay algo que no puede ocurrir y que es que esta etapa de la historia, de América Latina porque hubo muchos latinos viviendo detrás del muro de Berlín sea completamente desconocida, y nadie escriba sobre ella. Nadie escribe sobre los latinos que vivieron en los ex países comunistas.

-En toda la novela permanece un tono gris.
Me interesaba particularmente desarrollar este relato de una forma lo más natural posible. Esto implicaba volver a ese pasado a partir de la ciudad de hoy, Berlín y la Alemania dividido, y Berlín y la Alemania reunificada. Me parecía un ejercicio interesante y aparece muy importante esta contraposición entre el Berlín que efectivamente en ese entonces era muy grisáceo. La falta de emprendimiento privado que existía en la RDA, contrasta mucho con la gran cantidad de cafés y tiendas de artistas y nuevos emprendedores que se emplazan hoy en esas mismas calles.

-Hay pocas novelas críticas con la Alemania comunista ¿Eso por qué?
Yo creo que esta crítica se va construyendo con el tiempo. Pero lo mío fue a partir de una experiencia muy singular que es haber vivido en Alemania Oriental en la época de la dictadura de Pinochet, el hecho de haber encontrado en la RDA un lugar y un país que me acogió. Y eso lo vinculo con la gratitud, pero no con el silencio. Es decir, si uno está comprometido con ideas de libertad y tiene una experiencia como esta que yo mencionaba, de que Chile vivía en una dictadura y encontré un lugar que me acogió. El hecho está vinculado con la decepción: “Como yo siento una gratitud hacia esa acogida que me brindó ese país, yo mantengo un silencio respecto a lo que vi, que fueron violaciones a los derechos humanos, falta de libertades”. Eso no, no es lo que yo quiero. Se trata de algo que no se puede sostener, ni por el lado personal ni por el lado de los amigos, que con este silencio podría traicionarles también porque los vi afectados por esa falta de libertad.

-¿Sus amigos aún siguen en silencio?
Hay dos tipos de compañeros: unos son los alemanes con los que hicimos amistad y nos recibieron con los brazos  abiertos, y que cuando yo me voy siguieron siendo leales amigos míos me entendieron y creo que ellos hubieran deseado hacer lo mismo: en 1982 cuando me fui, aún quedaban años para el derrumbe del muro. Todos ellos se imaginaban que solo podrían cruzar ese muro cuando cumplieran 65 años cuando se jubilaran. Pero también están por otro lado mis compatriotas, algunos de ellos pensaron que habían encontrado un mundo perfecto, que no se plantearon ninguna lectura ni cuestionamiento con respecto de la falta de libertades porque consideraron que la RDA era la realización de su utopía política. Y estábamos nosotros que si consideraban que eso no podía ser un modelo para Chile y que consideraban que eso no lo podían aguantar. Uno como intelectual no puede entrar en ese juego

-¿Cómo se lo han tomado sus amigos en Chile?
Este libro es interesante porque en Chile ha teniendo una acogida tremenda de lectores, con 50 mil ejemplares y sigue teniendo una gran demanda y hay ahí un interés de gente muy joven por conocer esa parte de la historia latinoamericana ( por el hecho de haber tantos latinoamericanos viviendo en los países del Este), y, están aquellos que piensan que por gratitud debe callar ante regímenes que no son democráticos, creo que las cosas pueden ir separadas: la gratitud por aquella acogida que uno tuvo bajo circunstancias muy especiales, pero al mismo tiempo no callar frente a violaciones de derechos humanos por gratitud. Todas las dictaduras, de izquierdas o de derechas siempre entregan algo y piden el silencio y la adhesión acrítica, enrostrándoles a la ciudadanía que ellas les han entregado seguridad y paz anterior, defensa ante el comunismo, defensa ante el imperialismo y tiene a cambio un servicio de salud, de educación y piden a cambio el silencio y el compromiso ciudadano y ahí hay que tener mucho cuidado en separar esas cosas.

-En algunos capítulos de “Detrás del muro” se deja entrever que aún en situaciones límites hay tiempo para la amistad y el amor.
En detrás el muro queda de manifiesto que bajo las circunstancias que sea, en la desgracia humana, en la pobreza en todos las circunstancias, siempre el ser humano encuentra un motivo para poder celebrar, para poder amar, para poder hacer amistades, para poder soñar con momentos mejores. Así como la película “La vida es bella”, donde también había felicidad y humor en un contexto extremo. Existen momentos para el ser humano para tratar de construir su felicidad. La gente detrás del muro también se casaba, también se enamoraba, y en este contexto el sexo, el amor y la amistad eran los únicos espacios donde era muy difícil que el Estado se entrometiera y eran espacios de libertad que se vivían con toda entrega, ajenos al control estatal.

-La Alemania de hoy … ¿cómo la ve?
Yo creo que aquí se han ido dando algunas grandes diferencias en lo que es el manejo económico de los países y hay algunos pasases que gracias a su experiencia y disciplina en el manejo fiscal ha permitido que puedan mostrar unos resultados exitosos, dentro de la época de postguerra. Grecia es un caso extremo. Par mi lo importante es volver a tratar de poner en el centro lo que significa la responsabilidad de los políticos, porque estamos en una era de descrédito de la clase política y este descrédito va a depender mucho de la seriedad con que arreglen la situación de sus países y se alejen del populismo. Por ejemplo, Grecia está enfrentando una situación que tiene que ver con la forma en que maneja su económica y despierta en Alemania mucho rechazo, porque cree que le está financiando la falta de disciplina de otros países y eso tiene muy difícil manejo, donde solo se puede salir adelante por la responsabilidad de los países. Si se piensa que el proyecto europeo no vale la pena, lo más fácil seria decir, que cada uno vaya por su lado, pero si se piensa lo contrario, habrá que hacer más esfuerzos mancomunados, es más difícil decirlo desde fuera sí, lo reconozco.