El Ayuntamiento de Shenyang informó la muerte del disidente Liu Xiabo a los 61 años, un luchador por la democracia en China. Xiabo se encontraba hospitalizado en la ciudad tras ser diagnosticado de un cáncer de hígado tarde, demasiado tarde, y se especula que ha sido así para que el hombre no diera más «guerra» al Partido Comunista chino.

Liu cumplía una condena de 11 años en la cárcel por “subversión”, muchos de los años los pasó sin salir de sus casa, y pese a tener a todo el aparato del Estado chino en su contra, sólo ha podido vencerle el cáncer.  La silla vacía que le representó en la ceremonia de concesión del galardón pacifista en Oslo en 2010 mantendrá su hueco para siempre, informó la institución sueca.

Liu era un veterano de las protestas de Tiananmen. Era el disidente más célebre de China en el exterior y el símbolo más visible de quienes desean la democracia en el gigante asiático y perder expresarse sin miedos en público.

«Sin cirugía posible. Sin radioterapia posible. Sin quimioterapia posible”, fue la frase que difundió con mucha pena por Twitter, Liu Xia, la esposa del premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo tras saberse la muerte del luchador por los DDHH.

Amnistía Internacional como otros organismos que luchan por los DD.HH y la democracia en el mundo señalaron que “lloramos la pérdida de un gigante de los derechos humanos. Liu Xiaobo era un hombre de intelecto, principios, ingenio y, sobre todo, humanidad férreos…Durante decenios, luchó incansablemente por promover los derechos humanos y las libertades fundamentales en China. Lo hizo frente a la oposición más implacable y, a menudo, brutal del gobierno chino. Intentaron silenciarlo una y otra vez sin conseguirlo jamás. Pese a sufrir años de persecución, represión y encarcelamiento, Liu Xiaobo continuó luchando por sus convicciones».

Agrega AI que “expresamos nuestra solidaridad a su esposa, Liu Xia, y los demás miembros de su familia, que han sufrido una enorme pérdida. Debemos hacer cuanto podamos para poner fin a la detención domiciliaria y la vigilancia ilegales de Liu Xia y conseguir que las autoridades dejen ya de perseguirla”.

Si bien las redes sociales han recordado al disidente chino los gobiernos de las potencias no han dicho absolutamente nada. Hasta que la fábrica de Nike, de  iPhone y de casi todo el comercio mundial dependa de la industria china, los gobiernos occidentales no les importará lo que pasa en la dictadura capitales comunista.