El calor insoportable en Madrid dio descanso el pasado viernes a la capital española cuando Muse se presentó en el Wanda Metropolitano del Atlético. De esta manera, el 26 de julio fue un día perfecto para escuchar rock y los 55 mil espectadores que compraron su entrada quedaron encantados con el espectáculo de Muse. El último concierto de su gira mundial «Simulation Theory» en época estival, y que continúa el 7 de septiembre en Oslo, Noruega.

El concierto que los ingleses dieron a sus fans españoles duró alrededor de 2 horas. Fue un viaje alucinógeno con riffs poderosos, mucho rock, lirismo en grandes cantidades, pantallas HD, luces LED, y reminicenscias a Terminator y Matrix, iconos de los ochentas.

MUSE CUMPLE 25 AÑOS

Para celebrar 25 años de presencia y liderazgo en el escena rock, Muse entregó uno de los mejores show en directo que se pueden ver hoy día en el circuito mundial. Por ello tiene tantos fans que les siguen a todos lados. Aunque el sonido en el Wanda no ha sido muy bueno y se demoraron casi una hora en lograr que se escuchasen todos los instrumentos de la banda en condiciones, los temazos (mezcla entre electrónica, lírica y rock pesado) creados por el líder y guitarrista Matt Bellamy, hicieron bailar a todos los asistent@s.

Incluso para elegir teloneros, los Muse son perfectos. Una hora antes de comenzar el plato fuerte, a las 20:30, se presentó Nic Cester con varias canciones que dejaron un gusto muy bueno en la boca e oídos. Destacando una de Jet, su ex banda, Are you Gonna be my girl..

Pasadas las 21:45, Muse detonó su bomba musical con Algorithm de su nuevo y octavo disco Simulation Theory, un tema poderoso y con sonidos electrónicos, teclados, que no se despegan de los acordes que han hecho famosos a Muse. Luego tocaron Pressure, una canción bailable con riffs muy entretenidos. Los británcos continuaron con Psycho de Drones, luego con Break it to me, también del disco «Simulation…», que escupe ritmos de hip hop a través de la guitarra.

Como siempre Matt Bellamy es la cabeza visible de Muse. Con su guitarra sonando a mil por hora, sus gafas de luces y chaquetas electrónicas es dueño de todas las cámaras. El bajista Christopher Wolstenholme y el batería Dominic Howard le acompañan en su cuasi solo show.

BELLAMY, UN HOMBRE ORQUESTA

Para montar la fiesta total, el virtuoso Bellamy da paso a Uprising, exitazo del súper disco Resistance. Todo el público contento. Aprovechando el tirón, Muse presentó Propaganda, una canción muy cercana al estilo Prince y su éxito Kiss, de finales de los ochentas.

A partir de ahí escuchamos Pray (High Vailyrian) compuesta para Juego de Tronos y The Dark Side, una sonata que recuerda a Queen y bailable que una discoteca utilizaría sin problemas. Esta tranquilidad dio impulso para más rock y potencia museana. Supermassive Black Hole destrozó tímpanos y enamoró los corazones de quienes vienen siguiendo desde sus inicios más «cañeros» a los de Teignmouth UK.

La presentación del nuevo disco ‘Simulation…’ va a ser completa en Madrid. Por ello, Muse elige Thought Contagion, un gran tema con riffs y escalas repetitivas que hacen cantar a todos los presentes.

MUSE: ABSOLUTION ENTRA EN ESCENA

El Wanda esta más que satifecho. Pero quedan más canciones. Todos cantan con Hysteria, la siguiente en el set list, con sonidos pesados y melodías absorventes.

Tras un breve descanso de segundos, Dominic Howard cogió una batería electrónica y siguió los acordes de Madness, del disco The 2nd Law, una versión muy parecida a temas de Queen y de U2, que es bastante agradable al oído. Luego, Bellamy escoge otra melodía de Drones, Mercy, para seguir con el show. La 18 canción del set list es un temazo de Absolution: Time is Running Out.

En tanto, las cervezas pasan por las manos de los fans, Muse escoge para tocar ahora Take a bow y Starlight, del disco BlackHole and Revelations, para dar paso a Prelude. Ambos temas volvieron locos al respetable.

Todo el éxtasis explota con Stockholm Syndrome y Knights of Cydonia, que son acompañadas con la aparición de un gran muñeco, como los que vemos en los conciertos de Iron Maiden. Así llegamos al final del concierto. Un gran espectáculo que dejó satisfechos a tod@s, ya que Muse mantiene esa fuerza musical como su entrega en el escenario lo que se agradece. Aunque es verdad que son muy repetitivos en algunos momentos pero esa es la fórmula del éxito y lo que gusta a sus seguidores.

Además, hay que destacar que sin las pantallas los que estaban en el gallinero, en lo más alto del Wanda, no habrían visto nada. Eso es pensar en los fans. Un sobresaliente para una gira de lo cual no se esperaba mucho.

Muse / Facebook