Mariano Sánchez Soler: “A Garzón se la tenían guardada”

  • Los ocho años transcurridos (1975-1983 años) entre la muerte del dictador Franco y los primeros crímenes delTRANSICION3 GAL durante el primer año de gobierno del socialista Felipe González, están dominados por la violencia política en la calle, por una espiral de represión institucional, terrorismo antisistema y guerra sucia que se cobró 591 vidas humanas y miles de heridos.
  • Desde los asesinatos de Montejurra a los del GAL; los secuestros y asesinatos selectivos llevados a cabo por ETA, los GRAPO y la extrema derecha hasta la violenta represión de multitudes que reclamaban con impaciencia sus libertades, el libro ‘La Transición Sangrienta’ muestra que esta no fue idílica.
  • El autor Sánchez Soler acusa que los “socialistas desmovilizaron a los sindicatos y generaron una propaganda de país ideal” y por eso no se ha cuestionado el modelo neoliberal ni la transición española. El libro es un balance estadístico de los crímenes que hubo en esa época y que todavía están impunes.

Definitivamente, la transición a la democracia de España ha sido explicada a sus ciudadanos y al mundo como un camino casi psicodélico. Todo fue ‘buena onda’ y la libertad llegó bajo reuniones entre políticos de izquierdas y de derechas que se olvidaron de sus diferencias y crearon un país genial.

Al igual que en países latinoamericanos como Chile, por ejemplo, que es el modelo casi exacto al español, el mito de la transición pacífica se ha exagerado. Sin embargo, gracias a periodistas de investigación cada día se conoce mejor cuales fueron los arreglos o las actividades antinsurgentes que se aplicaron entre los partidos políticos dominantes para mantener el poder y el sistema en su beneficio.

En España se acaba de pubicar ‘La transición sangrienta’ (Península), del periodista de investigación Mariano Sánchez Soler, donde se exponen unos datos irrefutables sobre la violencia que se generó entre 1975 y 1983. “Los asesinatos se disparan tras la muerte de Franco, se incrementan antes de la toma de decisiones políticas decisivas y descienden bruscamente cuando se da por zanjado el proceso democrático”, aclara el profesor de la Universidad de Alicante.

Las cifras de muertos en el país hispano entre 1975 y 1983 llegan a más de 500 por la violencia política (terrorismo de extrema izquierda y extrema derecha, guerra sucia y represión).  188 de los asesinados son producto de la violencia política de origen institucional.

“Son los actos desplegados para mantener el orden establecido, los organizados, alentados o instrumentalizados por las instituciones del Estado. Te pongo un ejemplo: al estudiante Arturo Ruiz lo mató en 1977 un miembro de los guerrilleros de Cristo Rey de los que ayudaban a la policía a reprimir las manifestaciones. Es lo que entonces se llamaban grupos de incontrolados”, explica a los medios españoles.

Para Sánchez Soler “la violencia política institucional fue un arma instrumentalizada para garantizar los pactos entre la derecha posfranquista en el poder, que la utilizó como contrapeso para controlar el proceso, y la oposición de la izquierda”.

“El orden público fue un factor determinante de la Transición. Sirvió para frenar a la izquierda, que entró en el juego y renunció a las calles, donde se producían las reivindicaciones más fuertes. El cambio del franquismo a la democracia debía hacerse con el menor coste político y económico”, agregó el historiador.

“Los hechos desmienten tajantemente la transicion modélica. Es propaganda pura y dura. Ya es hora de que nos preguntemos por qué las transiciones a la democracia de, por ejemplo, Portugal y Grecia tuvieron muchas menos víctimas que la española”,

Sánchez Soler reafirma que no fue ejemplar y este hecho ha sido reconocido por los historiadores. “Primera vez que se pone cifra a los muertos y heridos y se hace un análisis caso a caso explicando su contextualización. La claridad de los datos y explicando la coyuntura y relación”.

Es más, el profesor declara que en ese momento de la historia española “cada vez que se tomaba una decisión importante siempre habían atentados contra movimientos sociales o periódicos. Se ha dicho sólo una parte de la verdad, es una forma de mentir estupendamente. Han olvidado la violencia en parte de la historia española. En España se olvida rçapido si no les cuentas la historia”.

El libro nace ya que para el periodista de investigación, el tema de la violencia política ha estado presente siempre en su trabajo.  “Soy un periodista que nace en la transición. Yo estuve trabajando en el periódico de Barcelona en interior y justicia y también en mi juventud viví en la Universidad en Madrid como estudiantes el franquismo final. Es un tema que me marcó”, explica.

¿Por qué volver al inicio de la democracia española si muchos en España no quieren saber de la guerra civil?
-No se ha tocado este tema nunca. Se ha silenciado por que se ha vendido mediáticamente como propaganda la transición española. Como una reunión en un despacho de gente trascendental y visionarios, y desde el primer momento se ha oscurecido el peso de la movilización sindical, obrera y estudiantil en todo este proceso.

Sin duda, como pasa en la mayoría de los países que salen de las dictaduras, es mejor callar ciertos temas. “La historia la han estado contando por un lado estos señores visionarios y artífices, líderes políticos, y ha habido un interés político de no cuestionar este sistema”.

Por ejemplo, explica Sánchez Soler, la mayoría de las víctimas de actos terroristas de extrema y ultraderecha, vinculadas a las tramas negras (grupos fascistas institucionales o Fuerza Nueva, Falange Española de las Jons o Hermandad de la Guardia de Franco), no fueron consideradas hasta unos dos años atrás como víctimas del terrorismo, estaban en un limbo legal. “En cambio, todas las víctimas del Grapo ( movimiento anárquico) y ETA son víctimas desde el primer momento…La justicia ve como grupos no adscritos a los fascistas, como locos que actuaban por su propia cuenta y no era así. Eran gente relacionada entre sí y con motivos políticos”, declara Soler.

Asimismo, como pasó por ejemplo en Chile, el acuerdo de la transición española fue arreglado con las riendas y las órdenes de la derecha, quien marcó unas reglas de juego. En el caso español, al PSOE y al PC español se les proponía participar pero debían detener la movilización  en la calle.

“Además debían aceptar la Monarquía y el movimiento escalonado de reformas, entre otras leyes. En este proceso de camino a la democracia es en donde se inscribe la violencia como objetivo político”, plantea.

“En este país hubo grandes movilizaciones hasta la matanza de la Atocha, que es la última movilización de la izquierda, en el funeral de los abogados, donde queda claro el gran papel del Partido Comunista Español en la organización de masas, y a partir de ahí se desmontan todas. Finalmente, todo se inscribe en las peticiones de Amnistía. Si en España se hubiera inscrito la Amnistía en el primer momento no hubiera habido 500 muertos políticos y dos mil heridos”, analiza Soler.

La historia es siempre igual… impunidad: Las instituciones franquista creadas en 40 años de dictadura no se reforman al llegar la democracia. Se mantienen a los mismos represores. Los mismos jueces que estaban persiguiendo a los demócratas, a la izquierda y a los sindicatos,  se convierten en jueces que administran las amnistías legalmente, denuncia Soler.

Es más, se inocula el mecanismo del olvido que se aplicó a las víctimas de la guerra civil y durante todo el franquismo. Para Sánchez Soler los mismos que apoyaron a Franco entonces, ahora son los que quieren juzgar a Baltazar Garzón por prevaricación. Pero no sólo los fascistas sino tambien muchos de la izquierda gobernante que utilizó  a los grupos GAL en una guerra sucia contra ETA.

“A Garzón se la tienen jurada de muchos lados. Primero porque ha cambiado siempre a su antojo las reglas de la justicia internacional y española. Primero con la ley internacional que detuvo a Pinochet. Ahora, con los casos de las víctimas de la guerra civil volvió a cuestionar las leyes españolas. Persiguió a ETA, a los GAL, a los corrputos en el PP y PSOE. Es que Garzón para muchos jueces españoles es un ser molestoso y que no se puede estar quieto. Ni aunque se le hubiera dado un sillón en el tribunal supremo se hubiera quedado tranquilo”.

La violencia en España se mantiene a finales del 78 y en los 80. La policía franquista se dedica a perseguir a los “terroristas” y reprimir a sectores y organizan tramas negras como el batallón vasco español (grupos fascista) que persigue y genera atentados contra los nacionalistas catalanes y vascos.

mariano_sanchez“La transición española se inscribe en un momento de aniquilación de dictaduras en Europa. Al mismo tiempo que en España, dos años antes, los portugueses también pasan de una dictadura a la democracia y Grecia también supera su  dictadura y se convierte en una república democrática. En los dos casos hay menos víctimas que en España. Son menos sangrientas que en España. Por ejemplo, los heridos de ETA son mil, pero a partir de los datos que aportó yo, se llega a mil 60 heridos por represión en la calle, por acciones de grupos incontrolados, por muertes en cárceles, interrogatorios, etcétera. En total hay mas de dos mil heridos que sufrieron alguna herida en la transición. Desde la muerte de Franco en el año 78 hasta los primeros días del primer gobierno del PSOE con Felipe González en el 83”, dice Soler.

Por su parte, para Soler el grupo GAL es un grupo de pistoleros de la extrema derecha.. “El gran golpe involucionista del 23F (intentona de golpe militar contra Adolfo Suárez, presidente de la transición española) fracasa y este tipo de activismo franquista y fascista queda en algo muy pequeño. En cuanto este se desmonta antes de la llegada del PSOE al gobierno sólo quedan grupitos de cachorros ultras”.

La historia concreta que quiere demostrar Soler es que la transición de España es un cambio de marcas pero no de personas. “Los tribunales de órden público creados para juzgar a los sindicalistas y los que luchan contra el régimen eran liderados por militares y consejos de guerra. Se creó un tribunal especial que trabaja frenéticamente hasta año nuevo de 1979. Y a partir de 1979 se empezó a desmontar la dictadura, a generar las amnistías, se disuelve el tribunal supremo, se legalizan partidos en festivos o vacaciones, entre gallos y medianoche para que ninguna movilización o grupo democrático pudiera dar su opinión”, explica Soler.

La teoría del periodista alicantino es que se tenía una metodología específica para generar todos estos cambios.  “Los políticos de los grandes partidos hacían las cosas en fechas cuando estaban desactivados todos los grupos, para impedir que hubiera organización y todos estuvieran en vacaciones”, dice.

Pinochet y los socialista copiaron el modelo español

No cabe duda que los socialistas y los pinochetistas tomaron el proyecto español como modelo para crear la transición chilena. “Lanzaron la propaganda que ellos eran los únicos que podían llevar al país al desarrollo sin importar lo vivido antes. La verdad es que ver a Eduardo Frei hijo, que apoyó la dictadura militar de Pinochet, en una coalición de centro izquierda es delirante para un español. Más aún si el golpe fue fomentado por los Edwards y ellos, los demócratas cristianos. Pero la verdad es que Chile pese a todo es un país que funciona a diferencia de Argentina u otros países latinoamericanos”.

El autor Sánchez Soler que se autodesigna como militante de izquierda dice a Eurolatinpress.com que  “hubo dos hechos que me hicieron comprometerme. El golpe de Chile y la muerte de Salvador Puig Antic. El golpe de Estado contra Allende en Chile despertó el activismo político de toda mi generación”, reconoce.

¿Por qué no hay apoyo de masas al PCE? Una cosa es el apoyo masivo y ser la vanguardia obrera y otro es el apoyo en las urnas. En ese momento, en 1982, la gente tenía miedo y querían seguridad. Así se agitó el voto del miedo. Si la transición hubiera sido de otra manera quizás los españoles hubieran elegido la III República. Además, la propaganda a favor de la transición tenía la dirección de solidificar la monarquía.

“Los muertos de la transición eran jóvenesy  obreros, en cambio, los grandes dirigentes sindicales españoles eran de 40 años. Estos obreros y jóvenes fueron la carne de cañón de la transición. Quiero hacerles un homenaje poniendo sus nombres. Tuvieron la mala suerte de toparse con estos animales fascistas… La mayoría de los atentados eran porque la gente llevaba camisetas del Ché Guevara o porque tenían el pelo largo, por ejemplo. La idea era crear terror para que la gente no se movilizara. Si te movilizabas te podía pegar un tiro la policía, que son los que te deben defender. Era un degeneración absoluta del franquismo”, cuenta Soler.

También el libro ‘La transición sangrienta’  intenta presentar a una España que se movilizó en esa época. “Ellos, los socialistas y franquistas, dicen que no fue así. Es momento que se sepa y critiquemos nuestra transición pese a que los “grandes próceres” que elaboraron esta democracia y que es modelo para América latina, nos lo digan que fue limpia “.

Finalmente, para Sánchez Soler es increíble ver que en España no hay movilizaciones contra la crisis económica generada por la especulación de los bancos, las bolsas internacionales y el capitalismo.

“La sociedad española esta adormecida, el país esta acostumbrado a vivir bien. Siempre hay gente que vive bien con sueldo fijo pero el trabajador que esta padeciendo la crisis no tiene voz porque no tiene tradición de movilización. Recibe el dinero negro y lo acepta. Eso es mayoritario en fábricas. Además, la sociedad mediática hace que la percepción de la realidad sea más importante que la realidad. Acabas teniendo una idea de las cosas que no encajan con tu realidad. Hace un año estábamos en el paraíso con mucho trabajo y ahora en el suelo. La inmigración ha sido muy tonta también al creer que la bonanza iba a ser para siempre y se metieron en hipotecas”.

“Ahora, la xenofobia esta desatada en los medios de comunicación. Después de que hemos explotado a los inmigrantes, quieren que se vayan pero los colectivos de extranjeros tienen derecho a la seguridad social y a ser ayudados en España. Nuestro país es una sociedad xenófoba, ultra conservador, con todos los colectivos, incluso entre los pueblos que tiene la península. La verdad es que la generación franquista está todavía en la sociedad española.  Mucha gente nació en un país democrático, tolerant hasta cierto nivel, pero no tiene cultura democrática”, concluye Soler.

Author: Emilio Vidanski

Share This Post On

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.