“En Chile hay un pacto de silencio que protege a los violadores de DDHH”

El libro la “Ardilla, los hilos de la memoria” presentado en Madrid por la escritora chilena Leandra Brunet, describe con intimismo y dramatismo la historia de una niña de 11 años llamada Leandra, su padre Marcelo, su madre Aída, y sus 4 hermanos: Leticia, Teresa, Cristina y Javier, que sufrieron abuso, violación y tortura por los militares en complicidad con las monjas.

Por Emilio Vidal

La narración, escrita en primera persona, incursiona en los vínculos familiares y en las anécdotas. Leandra relata los años más felices que vivió en Iquique hasta septiembre del 73, año del golpe militar de Pinochet, tras lo cual Marcelo es detenido y llevado al regimiento de telecomunicaciones de Iquique. Después al Centro de Prisioneros de Pisagua donde es recluido y sometido a las peores torturas. Su madre Aída es informada del fusilamiento de Marcelo. Dos días después de la ejecución de Marcelo, Leandra y su madre Aída son llevadas detenidas al Convento del Buen Pastor, donde son víctimas de abuso, violación y tortura por los militares en complicidad con las monjas.

Sobreviviendo a duras penas, son puestas en un avión militar junto a otras 10 mujeres y posteriormente abandonadas en medio del desierto. La desolación es absoluta. Milagrosamente pueden llegar hasta La Serena donde son rescatadas por sus familiares y trasladadas a Santiago. De vuelta en Santiago, Aída desaparece. Los hermanos necesitan sobrevivir y mientras buscan a su madre pasarán por varias situaciones.

Hablamos con Leandra sobre Chile, la dictadura, los DD.HH y su autobiografía recién publicada en España.

1. ¿Cual ha sido tu objetivo para publicar el libro ?

Mi objetivo es difundir a las nuevas generaciones y a las que han de venir, que en Chile se violaron y se siguen violando los derechos humanos.

2. ¿Cómo fue el proceso de escritura de la novela?

El proceso de escritura poco a poco se fue transformando en retomar e hilvanar los hilos de la memoria. Memoria de la cual he venido hilando desde que asesinaron a mi padre en el campamento de Pisagua, al norte de Chile. Fue doloroso y por momentos, mientras escribía, el dolor se apoderó de mí junto a sus fantasmas, que por años me han seguido como una sombra por mi vida. Pero cuando comprendí que tenía que sentarme a escribir no tuve duda alguna, pues habiendo tomado conciencia de cuán frágil es la memoria no podía seguir postergando una deuda con mi padre, sus compañeros y mi pueblo.

3. ¿Cómo creaste la historia?

La creatividad, la expresión verbal y la memoria son formas de sanamientos para muchas de las víctimas, y en mi caso ha sido imprescindible. Lo he hecho desde niña, el arte de contar historias es cierto, que no se limita sino que va más allá de la comprensión humana, es entender que detrás de cada persona hay una historia y otras vidas. El péndulo emocional se configura cuando una persona decide tragarse los agravios que ha recibido en su vida, o callar para siempre lo vivido. Yo decidí dejar al descubierto las infamias y verraciones de mis opresores dejando el testimonio de mi historia.

4. Noruega te acogió a tí y a tu familia tras el golpe, ¿qué significa para tí el país?

Noruega es un bosque genuino y  silencioso, de una belleza inusual. Al llegar a Noruega sentí que me abrigaba una arboleada alta, fuerte y majestuosa, que brincaba con elegancia sus últimas nevadas, caídas con armónico desorden sobre el paraje natural. Descubrí que exitían flores de colores tenues que engalaban el cerrado bosque blanco y sincero. Sentí que a lo lejos quedó ese paraje de ensueño, el horror pisoteado de esa vida tranquila cotidiana que me abrazo antes del once de septiembre de 1973, en Chile. Allí quedó mi infancia. En Noruega volví a sentir que existe un mundo hermoso, paciente y sincero conmigo. Le debo mi existencia humana, mis noches tranquilas, mi vida en familia, mis amigos, colegas. Lo encierra todo.

5. ¿Has logrado reconciliarte con Chile y sus demonios?

No puedo reconciliarme con quienes no han tenido el valor o una pizca de arrepentimiento. Los exonero pero no puedo perdonarlos. Para mí Chile es un país desmemoriado donde la memoria se disuelve como la acuarela. Es un país que se parece a un calcetín surcido en base al dolor, al engaño y a la impunidad.

6. ¿La sociedad chilena es consciente del nivel de violaciones que se realizaron los militares durante el golpe y años posteriores?

Claro que es consciente. Lo que no ha tenido volutad politica para resolver el tema de Derechos Humanos. Tranzaron con la memoria y el dolor del pueblo. Le recuerdo el pacto del silencio firmado por el primer presidente Aylwin después de que Pinochet dejó el poder . Nunca antes habíamos visto de manera tan nítida como grosera, las consecuencias del pacto político de no agresión con el cual se levantó el edificio político post dictadura, protegiendo a quienes asumieron colaborar con los gobiernos democráticos. Los ex funcionarios, civiles y militares de la dictadura, quienes se beneficiaron de los horrores de la represión, mantuvieron sus privilegios y se les trato, salvo casos emblemáticos, como si nada hubiera ocurrido, porque lo que importaba era la transición a la democracia.

“La derecha Pinochetista se impuso con prepotencia. Además contó y cuenta con una gran cobertura en los medios de información y con el periodismo de la transición, cuya influencia para avalar la impunidad, salvo excepciones, ha sido fundamental, silenciando las violaciones a los derechos humanos y protegiendo a los victimarios”.

7. ¿Siguen persiguiendo en Chile a quienes denuncian y llevan a los tribunales a los violadores de DD.HH que no han sido juzgados?

Los pactos de silencio existen, y seguirán existiendo en el seno de las FF.AA. Allí está la información que por años los familiares pedimos para exclarecer el paradero de nuestros familiares, desaparecidos, para conocer quienes planificaron y ejecutaron los crímenes de lesa humanidad, abusos, torturas y asesinatos. Sabemos que los nombres de cada oficial que estuvieron a cargo de las unidades militares, campos de detención y de todo el personal a su cargo, están en los registros militares o en la memoria de quienes participaron en cada uno de esos hechos, por ende somos reprimidos, sin embargo, mientras existan voces seguiremos denunciando. Dondequiera que voy llevo las voces de nuestros hermanos, y tenemos claro que seguimos siendo el blanco para ellos. En mi caso particular las amenazas son frecuentes, pero estoy demasiado mayor para sentir miedo. Ya no soy esa niña de once años que ellos aterrorizaron. ¡Ya no les temo!

libro Ardilla

libro ‘Ardilla’

8. ¿La dictadura sigue caminando por las calles de Chile?

Los fantasmas de la dictadura siguen golpeando con fuerza en la sociedad chilena, y desgraciadamente se siguen ubicando en el centro de la represión de América Latina.

9. ¿Muchos chilenos apoyaron el golpe y dicen que había una guerra en las calles? ¿Qué piensas tu de esta defensa?

A mí parecer nunca hubo guerra, diferencias políticas sí y es normal cuando se vive un proceso democrático. Vivo en una sociedad igualitaria, en donde el estado es el responsable de la salud, bienestar social y educación. Eso es lo que el presidente Salvador Allende y mi padre luchaban. Pero para eso hay que tener un pueblo comprometido, con empresarios que deseen aportar, de mentes amplias y deseos de tener un país benefactor para todo el mundo.

10. ¿Por qué el libro se llama la ‘Ardilla y los hilos de la memoria’?

Mi padre me llamaba Ardilla, porque nunca estaba quieta y corría por casa a las horas en que los otros dormían. Aprendía con rápidez y nunca dejaba de preguntar.

11. Pese a todo lo que has vivido, aún eres una mujer alegre y optimista, ¿Cómo logras tener esa fuerza para seguir en la lucha?

Eso dicen, quienes me conocen, que siempre llevo la sonrisa en los labios. Mis hijos, mi esposo, mis nietas maravillosas y mi familia, son la gran motivación de mi vida. Aunque a veces no estoy para nadie porque también yo me hago falta, también necesito escucharme, remendar mis espacios rotos, limar mis esquinas afiladas. Por ello, si no contesto los mensajes o si pongo en silencio mi teléfono durante unas horas o unos días, no quiere decir que haya cerrado puertas al mundo, solo he ido de paseo conmigo mismo, voy con ese alguien que por momentos suelo descuidar.

“Me recupero, porque sé que hago falta a muchas personas, lo sé. También sé que cada día tienes diez montañas que encumbrar y decenas de obstáculos que sortear, y hay veces que lo consigues, y sin duda otras no. Sin embargo, nadie te da medallas por ello, pocos reconocen tus esfuerzos, tu dedicación o incluso todo lo que llegas a renunciar por quienes están a tu alrededor. Poco a poco, las cosas pierden su significado y las personas su sabor. El mundo ya no tiene música, ya no rima, ya no es ágil, y te acabas hundiendo en tus propias responsabilidades como la piedra que cae en fondo de un pozo. Por lo que hay que cuidarse y creer en la vida, porque la vida es hermosa y tierna“.

Aquí dejamos más testimonios sobre las torturas con perros durante la dictadura que asoló Chile:

Author: Prensa

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