King Crimson: el juguete de Robert Fripp

Dieciseis años después de su último concierto en Madrid, la banda británica King Crimson visitó la capital el pasado martes 22 de noviembre con su octava alineación bajo la gira europea de Otoño: The Elements of King Crimson.

Crimson es una banda que se debe definir más allá del estilo progresivo. Es un grupo de músicos que fusionaron el rock, el jazz, incluso el funk y la melancolía para generar un todo que para muchos es la obra culmine de lo que se llamó rock de los setentas: en inglés se le llamó Prog.  Algo así como fusionar el virtuosismo con la pasión, ritmos desenfrenados, riff endemoniados, melodías imposibles e improvisaciones medidas al milímetro.

King Crimson tour 2016

King Crimson tour 2016

La primera sorpresa de este tour, el más largo desde 1974, era que Adrian Belew, el gran guitarrista y cantante, que también había sido músico de Frank Zappa, no seguía con la banda creada por el excéntrico Robert Fripp. Belew daba un paso al costado tras enterarse de la modalidad del tour ideado por el líder supremo.

Aquí viene la razón de la salida de Belew y segunda sorpresa, la que más sorprendió al respetable. Los conciertos de la gira apuestan por tres baterías al frente y detrás de estas toman posición todos los demás músicos.

De esta manera el Rey Carmesí se presentó en Madrid y Barcelona con una alineación de profesionales de primer nivel: Tony Levin (bajo y voz), Mel Collins (saxo y flauta), Jakko Jakszyk (guitarra y voz). A lo que hay que sumar a los tres bateristas en el escenario: Gavin Harrison, Jeremy Stacey y Pat Mastelotto.

Para nosotros es el primer gran error de Fripp de esta gira 2017. ¿Por qué? Fripp prefirió quitar tiempo al repertorio de Crimson para dejar que los baterías hicieran solos y juegos de percusión que al final más que un concierto parecía una masterclass de baterías.

El segundo error: la verdad es que pese al buen sonido de la sala donde tocó KC, Palacio Municipal de Congresos Campo de la Naciones de Madrid, es imposible juntar tres baterías que no aportan mucho al desarrollo de las canciones, salvo ruido. Especialmente si se mezclan los golpes de cajas, con los timbales y platos, todos al mismo tiempo y se multiplica por tres, podemos concluir que ningún local aguanta tanto caos. Asimismo, la mayoría de los temas de Crimson fueron creados desde la perspectiva del jazz rock o de un concepto más oscuro y por ello, en su raíz sólo aguantan una batería.

Tercer error: que no fuera un concierto donde la gente se pudiera mover sino que se planteara como una ópera. Lo que King Crimson y Fripp han olvidado es que su música mueve cabezas y muchas veces nos gusta a los seguidores hacer guitar air o drum air. Estar sentados tanto tiempo es muy desagradable y da sueño.

A partir de ahí, hay que destacar que King Crimson ya no tiene la fluidez de hace 10 años ni hace 20 años. Es normal, ahora están más curtidos, menos agresivos y se nota en la forma en que desarrollan los temas: la mayoría son lentos y el líder, Fripp, no toca ni un solo entre sus canciones, que es lo que destacaba de su época setentera.

Es lo mismo que le pasa a ACDC. Si, son geniales y todo suena muy bien pero el feeling y la dinámica no es igual. Además, si sumamos que la mayoría de los temas son arreglados para que tres baterías metan sus arreglos y además estos son de un estilo tribal, pues al final terminamos escuchando un concierto donde la mayoría de las canciones no tienen dinámica, sino que se expresan con “freno de mano”, como si fueran frenadas en el aire a propósito. Podemos destacar que aún mantienen su virtuosismo, pero la química entre músicos da paso a un espectáculo de cámara o de Ópera. Nada más.

Ahora, aunque el excéntrico Fripp no quiera ser definido como Rock Progresivo, los fans acérrimos lo siguen denominando en este estilo y su retorno a tierra españolas fue como si volviera el Rey a casa. Todos los asistentes, en su mayoría hombres mayores de 50 años, y también algunos jóvenes que comienzan en el rollo (+ dos o tres mujeres entre los espectadores), aplaudieron como unos verdaderos frikis crimsonianos todos los desvaríos de Fripp. Esta gira ha sido un gran botín de dinero para Fripp, ya que se han agotado todas las entradas de los 2 conciertos en Barcelona y los 2 en Madrid, con capacidad para 1.800 personas por día (la más barata costaba 60€). Lo mismo pasa en los otros países europeos donde KC va a tocar.

Bueno, antes de comenzar el concierto nos encontramos con otra excentricidad de Fripp. Desde los altavoces nos avisan una y otras vez que ; “Los teléfonos móviles deberán permanecer apagados. Cualquier persona que incumpla estas condiciones será expulsada de la sala”. Podemos entender que la gente está loca con los móviles pero que el concierto sea una cárcel ya pasa de límites.

Nosotros asistimos al concierto de KC del martes 22 de noviembre, segundo día en Madrid.  La sesión musical comenzó a las 21,05 horas con Threshold Soundscape, que son pasajes de improvisación con efectos espaciales de la guitarra de Fripp. El guitarrista inglés se acompaña del sonido del melotrón y teclados ambientales. Luego Mel Collins improvisó con la flauta para dar comienzo a los 3 baterías que jugaron principalmente con los toma a un especie de rito tribal .

A continuación comenzó “Pictures of a city”, del excelente disco “In the wake of Poseidon” (1970). La fuerza vocal de Jakko Jakszyk se mostró en el siguiente tema “Cirkus”.

Tras un espera de pocos segundos KC tocó Lizard, Suitable Grounds for the Blues, y VROOM. Hasta ahí todo arreglado bajo los preceptos creados por Fripp para esta gira y donde destacaban, incluso sobre las melodías de los demás instrumentos, los ritmos de 3 baterías muy ruidosas.

El set list mejoró cuando Fripp se decidió a tocar The Court of the Crimson King de la forma orginal y sin casi cambios. Por fin escuchamos al KC original. Luego volvió a lo mismo con The ConstruKction of Light, The Letters, Interlude y Meltdown. Le siguió luego Radical Action II y Level Five .

Peace, Indiscipline, Easy Money, Epitaph, Hell rounds of Krim fueron canciones espectaculares para el inicio de una segunda sesión tras 20 minutos de descanso. Posteriormente el éxito Red se tocó con baterías tribales de fondo. Pese a eso, el siguiente tema, A Scarcity of Miracles, última creación original de Fripp bajo el alero de la llamada banda Crimson Project, que editó un disco del mismo nombre en 2011, tuvo un resultado muy interesante y  dio gusto ver como sonaba todo perfecto. Ya a estas alturas el sonido se había estabilizado y los temas sonaban más claros, menos ruidosos.

El subidón vino con Talking Drum, y especialmente con el poder melódico de “Larks’ Tongues in Aspic, Part II” que duró alrededor de 15 minutos, y la hermosa balada de “Starless”. El bis final tras 3 horas de concierto, con un receso de 20 minutos, fue “21st century schizoid man”, himno de todo fanático de KC.

Al final lo que te venden es nostalgia, porque Crimson no volverá a ser lo mismo.

Set 1
Introductory Soundscape
Pictures of a City
Cirkus
Lizard: (‘The Battle of Glass Tears – Part i: Dawn Song’)
Suitable Grounds for the Blues
VROOOM
The Court of the Crimson King
The Letters
The ConstruKction of Light
Interlude
Meltdown
Radical Action II
Level Five

Set 2
Peace: An End
Indiscipline
Easy Money
Epitaph
Hell Hounds of Krim
Red
A Scarcity of Miracles
The Talking Drum
Larks’ Tongues in Aspic, Part Two
Starless
—–
21st Century Schizoid Man

Author: Prensa

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